Colombiamoda 2026 volvió a apostarle a pasarelas que apuntaron hacia las tendencias globales y otras que encontraron su mayor fortaleza en la memoria. La de Franklin Ramos hizo parte de este último grupo. En la imponente nave de Fabricato, el estilista, creativo y director de arte presentó La Subienda, la segunda cápsula de su marca Toscano para Costa Azul, una propuesta que convirtió los recuerdos de su infancia a orillas del río Magdalena en una colección profundamente colombiana, construida desde el diseño, el oficio y el trabajo colaborativo.


SEMANA estuvo presente durante el desfile y conversó con Franklin Ramos minutos después de terminar la pasarela. Aun con la adrenalina del espectáculo, el creativo confesó que la emoción seguía intacta. No era para menos. Sobre la pasarela desfilaron figuras como Viña Machado, Emmanuel Esparza, Claudia Elena Vásquez, Vanessa Pulgarín, Bel, Catalina Duque y otros invitados que, más que celebridades, representan el círculo cercano que ha acompañado la evolución de Toscano.
La colección marcó un nuevo capítulo en la alianza entre Toscano y Costa Azul, una colaboración que deja nuevamente en el centro el potencial de la industria textil colombiana y el valor de construir moda con identidad propia.


“Estoy muy emocionado. Todavía no acabo de terminar porque la adrenalina es muy alta y la verdad es un privilegio traer a la gente aquí a Fabricato y mostrar mi segunda cápsula de Toscano para Costa Azul, que habla realmente de la democratización de la moda, pero también de crear conciencia a través de las prendas de vestir con los textiles de Fabricato, que vienen de un origen natural. Con esto lo que quiero es permear entornos”, dijo Franklin Ramos a SEMANA.
Más allá de las siluetas, La Subienda nace de una historia personal. Su nombre hace referencia al fenómeno natural que ocurre en el río Magdalena cuando los peces remontan la corriente, un paisaje que marcó la infancia del diseñador en Mompox y que hoy se transforma en una narrativa visual.

“Esta colección tiene que ver con el río Magdalena, con mi infancia, con Mompox. La paleta de colores está basada en cómo, al transcurrir el día, desde el amanecer hasta el anochecer, se reflejan los colores en el río Magdalena”, explicó.

Ese relato se tradujo en una paleta cromática que evolucionó durante el desfile, pasando por los tonos cálidos del amanecer hasta llegar a las profundidades cromáticas de la noche. Los rojos vibrantes, amarillos intensos y matices terrosos evocaron la riqueza visual del paisaje ribereño, mientras que los estampados y detalles recordaron especies emblemáticas como el bocachico y el coroncoro, peces inseparables de la cultura del Caribe colombiano.

El ADN de Toscano volvió a hacerse evidente en una propuesta donde la comodidad es un principio innegociable. Ramos insistió en una visión de la moda libre de etiquetas de género, pensada para acompañar la vida cotidiana sin sacrificar identidad.
“Las siluetas, como siempre, en Toscano representan a una mujer o a un hombre, porque realmente no tienen género. Es exactamente eso: la comodidad no tiene negociación. Vimos push de rojos, de amarillos encendidos”, afirmó.


La colección también evidenció el interés del creativo por consolidar un ecosistema de marcas colombianas alrededor de cada desfile. Los sombreros elaborados por Pausarú, provenientes de La Guajira; los bolsos de Alma Azul; las piezas de Created, con delicadas orquídeas elaboradas en técnica Miyuki; y el calzado desarrollado por Sutex complementaron una propuesta construida desde múltiples oficios creativos.
Para Ramos, esa articulación es precisamente uno de los mayores valores de Toscano. “Esto no es un trabajo solo mío. Esto es un trabajo en equipo de mucha gente que trabaja en esta industria aquí en Colombia, porque todo esto es 100 % colombiano y eso es lo que es Toscano. Más que una plataforma de prendas de vestir, es una plataforma para el que crea que es posible permear y transformar entornos a través de la moda”.


Esa filosofía también se reflejó en el elenco que protagonizó el desfile. Lejos de convocar únicamente modelos profesionales, Franklin volvió a reunir a personas que han hecho parte de su historia personal y profesional, una constante que se ha convertido en el sello de sus presentaciones.

Uno de los momentos más celebrados fue la aparición de la actriz Viña Machado, seguida por el actor Emmanuel Esparza, quien hizo un esfuerzo especial para acompañar el desfile antes de regresar inmediatamente a un rodaje. A ellos se sumaron Claudia Elena Vásquez, Vanessa Pulgarín y Catalina Duque, entre otros invitados que aportaron cercanía y autenticidad a la puesta en escena.
“Como siempre, los amigos de la casa, mis amigos. Estaba Emmanuel Esparza, que voló directamente y ya se devolvió. Salió de la pasarela y regresó porque está en un rodaje. Eso es mucho amor”, relató Ramos.

Añadió: “También estuvo Viña Machado, Vanessa Pulgarín, que acaba de llegar de estar coronada; Catalina Duque; Vanessa Pulgarín; Viña; Emmanuel Esparza… Bueno, todos mis amigos del alma que siempre van a estar aquí, porque este es el sello de Toscano también: gente real, gente que disfruta de la moda”.

En una edición de Colombiamoda donde la sostenibilidad, la identidad y la innovación marcaron buena parte de las conversaciones de la industria, La Subienda recordó que la moda también puede construirse desde la memoria y el afecto. Franklin Ramos no presentó únicamente una colección: presentó un relato sobre sus raíces, un homenaje a los paisajes que lo formaron y una reivindicación del talento colombiano como motor de transformación.
