Mientras el país enfrenta los costos de reconstrucción tras el terremoto que golpeó al Eje Cafetero y otras zonas del suroccidente, el sector exportador advierte sobre otro riesgo económico que podría tener un impacto incluso mayor: la fuerte apreciación del peso frente al dólar.

Javier Díaz, presidente de la Asociación Nacional de Comercio Exterior (Analdex), comparó los dos fenómenos y sostuvo que el efecto de la tasa de cambio sobre las ventas externas puede convertirse en una amenaza de mayor dimensión para la economía, particularmente por sus consecuencias sobre la producción y el empleo.

La factura del terremoto pone a prueba a la banca y a unas finanzas públicas agotadas

“El Ministerio de Comercio Exterior no se da cuenta de que aquí tiene un problema que puede ser mayor que el terremoto”, afirmó Díaz, al inaugurar la versión número 38 del Congreso Nacional de Exportadores, mientras lamentaba la inasistencia del nuevo ministro de Comercio, Mauricio Gómez Amín, quien se excusó debido a la atención que le debe poner al proceso de reconstrucción tras el sismo del 10 de agosto.

El dirigente gremial aseguró que lo que está ocurriendo con el precio del dólar en Colombia es un “terremoto cambiario” y estimó que podría implicar una caída de un 22 % en las exportaciones.

Aunque las exportaciones crecieron 14,2 % en el primer semestre, Javier Díaz advierte que el avance es frágil y que una tasa de cambio más baja puede borrar parte de esa recuperación. Foto: Analdex

La advertencia se produce precisamente cuando las ventas colombianas al exterior venían mostrando mejores cifras. Durante el primer semestre del año crecieron un 14,2 %, un desempeño cercano al aumento anual de un 15 % que, según Analdex, necesitaría el país para alcanzar exportaciones por 100.000 millones de dólares hacia 2030 (hoy están en la mitad de ese valor).

Pero Díaz considera que ese avance es frágil. Parte del crecimiento sigue dependiendo de productos minero-energéticos y del oro, mientras sectores como manufacturas y algunos productos agropecuarios enfrentan mayores dificultades. A eso se suma ahora una tasa de cambio que reduce los ingresos de las compañías exportadoras.

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El efecto es directo. Las empresas reciben dólares por sus ventas, pero una parte importante de sus costos se paga en pesos. Cuando la moneda colombiana se aprecia, cada dólar exportado se convierte en menos pesos, lo que reduce los márgenes y puede hacer inviables negocios que antes eran rentables.

Díaz atribuyó parte de la presión sobre el peso a la debilidad internacional del dólar y al elevado diferencial entre las tasas de interés externas y las colombianas. Según explicó, un inversionista puede obtener financiación en el exterior a tasas de un 2 % o un 3 % y colocar esos recursos en Colombia con rendimientos mucho más altos, obteniendo además ganancias por la apreciación del peso.

La caída del dólar reduce los ingresos en pesos de los exportadores, mientras el diferencial de tasas sigue atrayendo capitales y aumentando la presión sobre la moneda colombiana.

Ese flujo adicional de dólares puede seguir fortaleciendo la moneda colombiana y profundizando el problema para quienes venden bienes y servicios en el exterior.

El presidente de Analdex señaló, además, que las perspectivas sobre la tasa de cambio son especialmente dispersas. Los escenarios considerados por los analistas van, según dijo, desde un dólar nuevamente por encima de $4.500 hasta una cotización inferior a $3.000. Ante esa incertidumbre, recomendó a las empresas no intentar anticipar el nivel de la divisa, sino proteger sus ingresos mediante mecanismos de cobertura. Añadió que una tasa de cambio por debajo de $3.800 genera muchos problemas.

La costosa factura que les está pasando la caída en el precio del dólar a los exportadores de carbón y coque

Analdex también plantea diversificar productos, mercados y monedas para disminuir la exposición cambiaria. Sin embargo, Díaz considera que el problema no puede resolverse únicamente dentro de las empresas.

Colombia tiene una base exportadora reducida y altamente concentrada. Cerca de 460 empresas representan alrededor del 90 % de las ventas externas, mientras unas 7.600 compañías exportan menos de un millón de dólares al año. Para el gremio, una pérdida prolongada de rentabilidad por cuenta de la tasa de cambio puede dificultar todavía más que esas compañías aumenten sus ventas o se conviertan en exportadores permanentes.

Las exportaciones agropecuarias son las más sensibles a la caída en el precio del dólar. Foto: 1. Getty Images 2. AFP 3. ESTEBAN VEGA LA-ROTTA-SEMANA

A ese escenario se suman los costos internos de logística, energía, trámites y financiación.

La preocupación de Analdex es que el país termine enfrentando simultáneamente la reconstrucción de las zonas golpeadas por el terremoto y un deterioro de uno de sus principales generadores de divisas. Para Díaz, evitar ese segundo impacto requiere que el Gobierno y el Banco de la República incluyan la competitividad exportadora dentro de la discusión sobre la tasa de cambio y las condiciones financieras del país.