La sostenibilidad ambiental se ha convertido en una prioridad creciente para empresas, eventos y organizaciones en Colombia.

La sostenibilidad gana peso en los mercados y redefine la mirada de los inversionistas

Sin embargo, detrás de muchos programas ambientales persiste un problema frecuente, las estrategias se quedan en documentos, capacitaciones tradicionales o protocolos que pocas veces logran cambiar hábitos reales dentro de las personas.

Esa fue precisamente una de las necesidades que identificó Lady Leiton, ingeniera ambiental y fundadora de Capacitarte Ambiental, una empresa colombiana que decidió mezclar gestión ambiental, economía circular, psicología del consumidor y experiencias teatrales para intentar resolver uno de los mayores retos de la sostenibilidad: lograr que las personas realmente cambien comportamientos, según relató en entrevista exclusiva con Semana

La compañía nació en Cartagena y actualmente tiene presencia en Bogotá, Medellín, Barranquilla y Coveñas, trabajando con empresas privadas, conjuntos residenciales, organizadores de eventos y autoridades ambientales.

Su propuesta mezcla consultoría ambiental, estrategias de economía circular y activaciones teatrales diseñadas para enseñar separación de residuos y sostenibilidad mediante personajes, humor y lenguaje cotidiano.

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La idea, según Leiton, surgió después de notar que muchas capacitaciones ambientales terminaban siendo demasiado técnicas, aburridas y poco efectivas para generar recordación.

El modelo busca generar recordación y cambios reales de comportamiento. Foto: Capacitarte ambiental SAS

Por eso decidieron crear obras itinerantes adaptadas a cada ciudad y público. En Bogotá, por ejemplo, aparece “La Diva”, personaje inspirado en la caneca blanca de residuos aprovechables y cuyo lema es: “Las divas no lloran, las divas reciclan”.

También está “Cuncho”, asociado a residuos orgánicos, y “Negrinch”, personaje de residuos ordinarios que enseña mediante canciones y raps qué materiales no deben terminar en el relleno sanitario.

El formato cambia dependiendo de la región. Mientras en la Costa Caribe incorporan champeta y expresiones locales, en Medellín utilizan elementos urbanos y en Bogotá mezclan humor y rap para conectar con los asistentes.

La meta es que el mensaje ambiental deje de sentirse como una obligación corporativa y termine convirtiéndose en algo fácil de recordar y aplicar en la vida diaria.

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Además de las capacitaciones teatrales, la empresa desarrolla mediciones de huella de carbono e hídrica, estrategias de aprovechamiento de residuos, articulación con recicladores de oficio y activaciones ambientales para conciertos, ferias y eventos empresariales.

Uno de los aspectos más llamativos del crecimiento de la empresa ha sido su expansión. Capacitarte Ambiental pasó de tener apenas tres clientes durante su primer año de operación a trabajar actualmente con cerca de 15 o 20 organizaciones a nivel nacional.

Entre sus clientes aparecen compañías y marcas como Puerto Bahía, Frisby, Arclad y Parque Alegra.

Ahora, la compañía proyecta expandir sus operaciones hacia Cali y los Llanos Orientales, en medio de una creciente demanda por estrategias ambientales más cercanas al comportamiento humano y menos enfocadas únicamente en el cumplimiento normativo.

Pero detrás del crecimiento también ha existido un desafío económico importante: monetizar este tipo de experiencias en un mercado donde muchas empresas todavía priorizan capacitaciones tradicionales de bajo costo.

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Según Leiton, una capacitación teatral puede costar entre 1 y 1,5 millones de pesos, varias veces más que una capacitación convencional dictada por horas.

Aun así, la empresa ha encontrado un espacio en un mercado donde las organizaciones empiezan a entender que la sostenibilidad no depende únicamente de cumplir indicadores o normas, sino de lograr que las personas realmente cambien hábitos dentro y fuera de sus entornos laborales.