Son muchas las víctimas directas e indirectas del terremoto del pasado 10 de agosto. No solo están quienes perdieron la vida, a familiares o amigos cercanos, o quienes se quedaron sin vivienda o sin lugar de trabajo. También hay otro grupo que está sufriendo en silencio, pero que igualmente corre un riesgo letal a raíz de esta emergencia.
Se trata de los pacientes con cáncer del Eje Cafetero, en particular quienes padecen cáncer de tiroides o cáncer de próstata metastásico y requieren tratamientos con medicina nuclear, así como de personas que necesitan estudios diagnósticos más especializados que las imágenes convencionales.
La única radiofarmacia de la región, que pertenece a la firma Gamanuclear, quedó inservible y esta instalación es fundamental, pues es la que prepara las dosis radioactivas que se utilizan para diagnóstico y tratamiento, incluso para otros laboratorios.
Antes del desastre, Gamanuclear operaba cuatro centros en el Eje Cafetero (en Armenia, Manizales y Pereira) y la radiofarmacia, con los que atendía alrededor de 150 pacientes diarios. Tras 26 años de operaciones, también tiene presencia en Cali, Palmira y Popayán y emplea a 150 personas.
Antonio J. Carmona, director médico de la compañía, señaló que, como consecuencia del sismo, todas sus instalaciones regionales quedaron sin funcionamiento. El edificio donde operaban la radiofarmacia y uno de los laboratorios de diagnóstico colapsó y no puede utilizarse. La empresa consiguió un espacio de 460 metros cuadrados en la Clínica Central del Eje, en Pereira, para trasladar ambas operaciones.
La nueva sede requiere blindajes, vidrios, concreto, sistemas de protección radiológica y otras adecuaciones. Solo la infraestructura de una radiofarmacia puede superar los 1.000 millones de pesos, según el directivo. Gamanuclear espera terminar las obras en unos tres meses y dispuso un equipo de 15 personas, entre arquitectos, ingenieros y trabajadores, para iniciar las modificaciones.
Sin embargo, el principal obstáculo para realizar estas obras no está en el dinero, sino en los permisos. En Colombia no existe una figura que permita trasladar las licencias de una instalación de medicina nuclear a otra. La empresa debe presentar, como si se tratara de una operación nueva, los estudios de blindaje, bioseguridad y evaluación radiológica, que son otorgados por el Invima, el Servicio Geológico Colombiano y la Secretaría de Salud.
De acuerdo con Carmona, las dos primeras autorizaciones pueden tardar en promedio un año, e incluso más, mientras que el trámite ante la Secretaría de Salud toma cerca de tres meses. Aunque las solicitudes pueden adelantarse simultáneamente, el mayor plazo determina cuándo podría reabrir la radiofarmacia.
“Estamos hablando de un año para más o menos entrar a funcionar. Pero un año son pacientes de cáncer que están entre la vida y la muerte”, advirtió. Por este motivo, le pide al Gobierno y a las autoridades sanitarias y radiológicas dar trámite prioritario a las licencias que necesita la compañía para volver a operar en el Eje Cafetero. Según el médico, aplicar los plazos ordinarios después del terremoto dejaría durante meses sin atención cercana a pacientes con cáncer y otras enfermedades graves.
La compañía aseguró que ya tiene listo el 99 % de los documentos técnicos. Su propuesta es que las entidades revisen los expedientes mientras avanzan las obras y que las licencias estén listas en tres meses, siempre que las instalaciones cumplan todos los requisitos.
La demora afecta especialmente a quienes necesitan tratamientos con radioisótopos. En el cáncer de tiroides, explicó Carmona, el yodo radiactivo debe administrarse dentro de una ventana determinada después de la cirugía. Afirmó que el tratamiento debería realizarse en cerca de dos meses y que una espera de seis meses puede cambiar el estadio de la enfermedad. En pacientes con metástasis, agregó, el tiempo disponible puede reducirse a semanas o meses.
Por ahora, Gamanuclear ha trasladado en ambulancia a Cali y Palmira a algunos pacientes estables. Sin embargo, quienes están hospitalizados, en cuidados intensivos o presentan condiciones que impiden un viaje no tienen esa posibilidad. La suspensión de la radiofarmacia también afecta el suministro de dosis a otros laboratorios.
Carmona aseguró que la empresa ya envió comunicaciones a las autoridades y busca que el nuevo Gobierno coordine el proceso. También cuestionó que la autorización de materiales radiactivos dependa del Servicio Geológico, que es una entidad que no pertenece al sector salud, pues, en su opinión, eso dificulta que se valore la urgencia clínica.
Gamanuclear no pide eliminar controles ni reducir requisitos técnicos. La solicitud, precisó su director médico, es que se evalúen con prioridad los expedientes y se tenga en cuenta que el traslado fue causado por el terremoto. “Esta es la única radiofarmacia en el Eje Cafetero. Hay que darle prioridad”, insistió.