La recuperación de la autosuficiencia energética y el aporte de nuevos recursos a las finanzas públicas están en el centro de la agenda que la Asociación Colombiana del Petróleo y Gas (ACP) busca impulsar con el Gobierno. Frank Pearl, presidente del gremio, sostiene que el sector podría generar $20 billones adicionales al año para el Estado hasta 2050, pero advierte que para atraer nuevas inversiones se necesitan incentivos tributarios, mayor seguridad y medidas que agilicen los trámites ambientales y las consultas previas.

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SEMANA: Si uno pudiera cuantificar las decisiones que se dejaron de tomar en el gobierno anterior, ¿cuál es ese saldo que deja para el sector la administración Petro?

Frank Pearl: En números, los impactos negativos son imposibles de cuantificar. Este sector perdió en los últimos tres años cerca de 20 mil empleos. La exploración ha disminuido más de un 53 %. La inversión en exploración solamente de un año a otro, 14 %. Le doy un dato. En este año, entre el primero de enero y el 30 de junio, los departamentos que reciben regalías dejaron de recibir 365 mil millones de pesos en esos seis meses por causa de los bloqueos ilegales a las operaciones. Los daños son enormes, pero yo creo que la gran ventaja, porque todo hay que aprovecharlo, es que ya sabemos qué es lo que no hay que hacer. Y entonces, ahora por eso, nosotros estamos trabajando con el gobierno que entró y que tiene una visión clara del papel del sector privado y de este sector en 47 iniciativas para que este sector renazca y ayude a que Colombia sane sus finanzas y vuelva a crecer.

SEMANA: ¿En qué consisten esas iniciativas?

FP: Las iniciativas son en varios frentes. En el frente de seguridad, y ahora hablamos de cada uno. En los frentes de ordenamiento territorial, en los trámites que tienen que ver con licencias ambientales y consultas previas. En agilizar lo que se puede hacer con los contratos que ya hay, y obviamente necesitamos un nuevo régimen tributario para las grandes inversiones que vienen, como lo hizo Argentina, por ejemplo, para que los grandes capitales vuelvan a mirar a Colombia.

SEMANA: En ese escenario, ¿Qué le puede aportar el sector petrolero al país en este momento de dificultades fiscales?

FP: El Centro Regional de Estudios de Energía (CREE) hizo un estudio muy interesante que contratamos con algunos gremios. Hicimos cuatro escenarios. Tenemos claro que tenemos un déficit fiscal que está en el 9, y estamos de acuerdo con lo que ha hecho el gobierno del ministro de Hacienda. En primer lugar, sincerar los 60 billones que no estaban en el presupuesto, ajustar los gastos, tratar de reperfilar la deuda con un acuerdo de largo plazo. Tenemos que apretarnos el cinturón, pero eso no es suficiente. Tenemos el nivel de inversión sobre PIB más bajo desde el 75: 16 % Se lo resumo: 695 billones de pesos adicionales de aquí al año 2050 en pesos de hoy.

SEMANA: ¿En sector petrolero, podría ser?

FP: Sí, en plata blanca: 20 billones de pesos adicionales año tras año de aquí al 2050. Eso es más que una reforma tributaria por año.

SEMANA: ¿Y eso vendría por qué? ¿Por regalías?

FP: Eso vendría por rentas, sobretasas, regalías. Entonces es dinero que va al gobierno central, pero también muy importante, dinero que va a las regiones, para formalizar las economías, para resolver los temas regionales que tenemos pendientes.

SEMANA: ¿Cómo están cambiando los planes hoy con un petróleo por encima de 100 dólares por barril?

FP: Pues, obviamente, la situación de las compañías es mejor, pero es que tenemos que tener en cuenta que los inversionistas de ese sector son inversionistas que miran a largo plazo. No van a tomar unas decisiones de inversión por la coyuntura, especialmente cuando en Colombia ha sucedido algo. Está claro que la demanda de petróleo en el mundo va a crecer por lo menos un 25 % de energía de aquí al 2050. Que la demanda de energía va a crecer un 50 % más en los próximos 10 años de lo que creció en los últimos 10. Y en todos los escenarios, claro, los hidrocarburos pierden participación, pero en términos absolutos, el mundo va a consumir más petróleo y más gas. Entonces, las decisiones de los inversionistas tienen que ver con las condiciones. Y hay que aprovechar esto. Pero necesitamos restablecer las condiciones para que las empresas grandes que se fueron de Colombia en los últimos años vuelvan a mirar el país. Y mientras nosotros hemos hecho lo contrario del resto del mundo, el continente ha aprovechado la oportunidad.

"Está claro que la demanda de petróleo en el mundo va a crecer por lo menos un 25 % de energía de aquí al 2050": ACP Foto: ESTEBAN VEGA LA-ROTTA-SEMANA

SEMANA: ¿Qué ha pasado con las inversiones y qué podría hacer Colombia para volver a captar recursos hacia acá?

FP: En el gobierno pasado se autorizó una sobretasa, un gravamen adicional para este sector. Si uno mira renta, sobretasa, dividendos y otros gravámenes, la tasa efectiva de tributación, el government take, puede llegar hasta el 78 %. En el continente, los otros países hicieron todo lo contrario. Argentina aprobó un régimen de incentivos a grandes inversiones donde tiene tasas efectivas contando todo el 25 y el 26. Entonces, la inversión se ha ido a Argentina, se ha ido a Guyana. Guyana y Venezuela hace dos años producían menos que Colombia. Hoy producen más. Entonces, lo que nosotros estamos proponiendo es que dentro de la ley de rescate haya un régimen de incentivos a grandes inversiones para las inversiones nuevas. Porque son inversiones que, si no tienen las condiciones, no van a llegar. Entonces, con esto todo el mundo gana porque traemos inversión y hay más recaudo. El debate se ha centrado en las tasas. Aquí lo que tenemos que hacer es volver a ampliar la base que se ha ido achicando. Y con un régimen apropiado, la base se puede agrandar y todos ganamos.

SEMANA: ¿Cómo competir por la inversión extranjera cuando usted ha planteado dos escenarios que son muy importantes: Argentina y Venezuela? Hoy todo el mundo habla de Venezuela como el gran potencial de petróleo en el mundo. ¿Cómo competir con ellos, cuando sabemos que allá hay petróleo y acá toca buscarlo mucho?

FP: Todos los mercados tienen complejidades y el mercado venezolano tiene unas enormes oportunidades por las reservas y porque el costo de extraer el petróleo es mucho más bajo. Entonces, con precios internacionales más bajos, la operación da utilidades, pero tiene los riesgos políticos y institucionalidad que todos conocemos. ¿Cómo competir? Lo que nosotros buscamos y es lo que queremos proponer en la cumbre de la semana entrante es que hagamos un acuerdo, no un consenso, pero sí un acuerdo de país para que este sector renazca y para tener unas políticas públicas que ojalá permanezcan y en lo tributario a 30 años. Y eso tiene que tener. Componentes de ordenamiento territorial para saber qué se puede producir y no en cada región de Colombia. Y no se trata de eliminar los conflictos, sino administrarlos constructivamente. Seguridad. El año pasado tuvimos más de 1.300 bloqueos, más de 30 atentados contra los oleoductos, más de 1.109 chuzadas a los tubos, que son grupos criminales y grupos ilegales que cogen los hidrocarburos, se los venden a los procesadores de coca. Hay una organización criminal en contra del sector. Hay que proteger los activos estratégicos de producción y de distribución. Luego vienen todos los temas que tienen que ver con consulta previa y licenciamiento, en los cuales este gobierno ya ha estado avanzando. ¿Qué queremos? Obviamente proteger los derechos de las comunidades, es un derecho consagrado en la Constitución, pero sacar las mafias que hay que están haciendo la consulta previa de los mecanismos de participación, un negocio que está perjudicando al resto de los colombianos. Y que los procesos de licenciamiento recuperen la transparencia y la efectividad. Entonces, nosotros hemos propuesto dos frentes de trabajo: corto plazo, destrabar los proyectos más importantes. Mediano plazo, el conjunto de medidas de política pública.

SEMANA: En ese conjunto de medidas de política pública, ¿Cuáles son esas victorias tempranas que deben salir rápidamente para poder incentivar la inversión en el sector?

FP: En algunos de los mangos bajitos, el gobierno ya ha avanzado. Por ejemplo, en los temas del proceso de consulta previa, desligar el requisito de que la licencia ambiental se presente únicamente cuando la consulta ha sido finalizada. Se pueden hacer en paralelo y ganar un par de años en cada proyecto. Ese es un mango bajito. El otro mango bajito son un conjunto de proyectos que hemos venido compartiendo con el gobierno nacional para que entre en la figura de proyectos de interés nacional estratégico, que tiene una figura en la cual, como hay un centro de control de todos los procedimientos para destrabar los cuellos de botella. Si destrabamos esos proyectos, si sacamos los cuellos de botella, consulta y licenciamiento, tenemos ya, digamos, un panorama donde gradualmente, no inmediatamente, porque en este sector nada es inmediato, podemos tener una visión de que vamos a recuperar la autosuficiencia en unos cuatro o cinco años.

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SEMANA: ¿Qué ha pasado con el desarrollo del fracking? ¿En qué posibilidades está hoy Colombia de avanzar rápidamente en fracking? ¿Tenemos que hacer las investigaciones que se habían planteado en su comienzo o no?

FP: Primero que todo, hay que reconocer que hay algunas personas que tienen unas preocupaciones serias sobre el tema del fracking. Hay que reconocerlo y hay que atenderlo. Las preocupaciones están sobre el tema de la sismicidad y los acuíferos. Entonces, compartiendo información científica y veraz, se puede demostrar que las tecnologías han avanzado muchísimo. En los Estados Unidos hay más de un millón de pozos que hacen fracking. Y, digamos, la profundidad de las operaciones a las cuales sucede el fracking son 10 veces mayores a profundidad que tienen los acuíferos de los cuales sacamos el agua. Entonces, hay mucha información que es falsa. Yo creo que aquí tenemos que salir de ese dilema falso entre poder hacer ciertas cosas. Como proteger el ambiente o morirnos de hambre. No, la sostenibilidad se trata de encontrar proyectos y políticas públicas que nos permitan generar riqueza, distribuirla bien y proteger los ecosistemas. Eso quiere decir que no todos los proyectos se pueden hacer, pero hay muchos que sí. Y si nosotros hacemos eso, tenemos recursos para que, si mejoramos el funcionamiento del sistema general de regalías, esos recursos aterrizan en las regiones y la gente ve los beneficios. Le doy un dato. Con esos 695 billones de pesos que generaría el sector, para que las personas tengan una idea, podríamos eliminar el 47 % de toda la pobreza que hay en Colombia. Resolver todo el déficit del sistema de salud, solamente para dar dos indicadores. Entonces, ese es un debate y una conversación que hay que tener. Porque nosotros hoy en Colombia somos como una familia que tiene un baúl lleno de lingotes de oro debajo de la cama. Y está saliendo al gota a gota, pagando intereses y está arruinada. Eso hay que resolverlo.

SEMANA: En el tema del fracking, un par de expertos, manifestaron que: Colombia en un año podría tener solucionado su problema de gas a través de fracking. ¿Usted cree que eso es así?

FP: Yo creo que en un año y medio, No en un año. En un año yo no creo. Pero volviendo a su pregunta, el Consejo de Estado ya se pronunció. Y nosotros podemos ir directamente a los proyectos de fracking aprovechando los contratos que ya hay. Pero claro, esto no puede ser automático porque sí. Esto tiene que ser conversado de alguna manera y tiene que haber una divulgación de la información con transparencia para información y tranquilidad de todos, para resolver las dudas, para resolver las preguntas. Otra cosa. El exministro de Ambiente Ricardo Lozano, que fue el responsable de definir los estándares que Colombia tiene en fracking, son de los estándares más altos del mundo. Los ciudadanos pueden estar tranquilos de que aquí hay políticas públicas que tienen estándares altos y un sector que es responsable. No se trata de hacer todo porque sí, se trata de hacer las cosas bien.

SEMANA: ¿Qué nos ha llevado de ser un país autosostenible en materia de gas, a que hoy tengamos que importar casi el 40 %?

FP: Quisiera poner un adjetivo, pero me voy a controlar. Yo creo que. Ese debate tan, de ese dilema tan falso entre tener que escoger entre la riqueza y lo ambiental, están totalmente conectados. Es decir, salgamos del debate estrictamente ambiental y metámonos en el debate grande de sostenibilidad. Donde las políticas y los proyectos tienen que cumplir los criterios ambientales, los criterios económicos, los criterios sociales, que es lo fundamental en el sentido de todo, y los criterios institucionales. Si miramos eso desde esa óptica, a nosotros nos pusieron a escoger entre qué es más importante, si un árbol y un niño. Y la verdad es que ambos son fundamentales, pero la vida humana es lo primero. Y un país en condición de pobreza nunca va a tener estándares ambientales altos. Eso es una trampa. Lo otro es que nosotros no estamos mirando los grandes recursos que tenemos en los ecosistemas. Yo no sé si usted oía esta frase cuando era chiquito, pero yo sí. Decía: la plata no crece en los árboles. Bueno, eso hoy es mentira, hoy la plata crece en los árboles. Estamos llenos de árboles y de ecosistemas y no estamos monetizando eso. Colombia tiene que aprovechar también los instrumentos del Acuerdo de París. Venimos trabajando con el Ministerio de Ambiente para actualizar los esquemas de pagos por servicios ambientales. Que nos van a permitir pasivamente hacer proyectos de más escala y más impacto y monetizar recursos que no vienen del presupuesto nacional, que está en déficit, que no vienen de los inversionistas afectando la tasa de rentabilidad de los proyectos y que están en fondos internacionales esperando proyectos buenos. Aquí estamos monetizando la captura de tonelada de carbono a 20 mil pesos. En los mercados internacionales, algunos proyectos los monetizan más caro, se puede monetizar a tres veces eso. Tenemos el bioma amazónico, tenemos el bosque seco tropical del Caribe. En la cumbre. Estamos proponiendo el lanzamiento de un gran programa ambiental liderado por el ministro de Ambiente. ¿Para qué? Para recuperar parte del bosque secotropical del Caribe y el bioma amazónico con recursos internacionales. Miren lo interesante. Se formalizan las economías, se le da empleo a las comunidades que están ahí entre la legalidad y la criminalidad. Protegemos los ecosistemas, traemos centros de investigación para generar otros sectores como la bioeconomía. Entonces, ¿de qué se trata? Claro que se trata de recuperar la autosuficiencia energética que necesitamos los colombianos, pero de utilizar bien esos recursos para modernizar el país y disminuir la inequidad que es absolutamente insostenible.

SEMANA: ¿Qué pasa con Sirius? Sirius es el gran proyecto que nos han vendido como la tabla de salvación en materia de gas de aquí a cinco años. Y se ha ido postergando su entrada. ¿Qué está pasando con él?

FP: Nosotros creemos que el proyecto de Sirius va bien. Ahora, es un contrato que arrancó hace 20 años. La mayoría de las consultas previas ya están evacuadas. Hay un tema con una comunidad en particular, que es la comunidad de Taganga, donde hay que entrar a mirar realmente qué es lo que está pasando y qué es lo que hay de fondo. Porque es que no puede ser, y hago un paréntesis: que un proyecto arranque a hacer las consultas previas y de pronto aparecen unas comunidades que son nómadas, que son certificadas. En Colombia hay un abuso de los mecanismos de participación. Y hay que decirlo claro. Lamentablemente, algunas mafias se han tomado los mecanismos de participación. Impiden que las comunidades tengan incidencia en los temas regionales y se están enriqueciendo. Y a eso hay que ponerle un límite. Pero Sirius va bien, y para el gobierno que acaba de entrar, es un proyecto estratégico de la mayor importancia. Se están agilizando los temas qué tienen que ver con trámites y se van a agilizar los temas de licenciamiento. Ahí hay una gran oportunidad, pero esa producción entraría gradualmente. A surtir un déficit, pero eso no es inmediato. 2030 y el déficit no se elimina en 2030.

"Gas suficiente y barato no va a haber por los próximos años": Frank Pearl. Foto: jkgabbert - stock.adobe.com

SEMANA: Una de las grandes características que tenía el mercado del gas era que era un combustible muy económico. Ahora estamos con unos precios muy altos en materia de gas. ¿Nos despedimos del gas barato?

FP: No. Lo que nosotros queremos es que Colombia no se despida del gas barato y de buena calidad, ni del petróleo que tenemos, que es de buena calidad. Nosotros nos despedimos del gas barato y de tener autosuficiencia, por una narrativa de un gobierno anterior que quiso acabar con este sector. Y el costo lo estamos pagando todos los colombianos. Entonces, hoy, por la guerra entre Irán y los Estados Unidos, claro, los precios están por las nubes. Pero ¿por qué tenemos gas caro? Pues porque, como no estamos aprovechando lo que hay, dependemos en gran parte del gas importado y el gas que se compraba a 7 dólares hace un año, hoy se está comprando a 18, a 20, a 22 y hasta a 25. ¿Qué es lo que pasa? ¿Esa factura quién la paga? Las familias o las industrias que tienen que hacer reconversiones, parar las operaciones o cobrar más por los productos? Si no es uno de los dos, pues somos todos los colombianos a través de subsidios. Eso no tiene sentido. Entonces, claro, gas suficiente y barato no va a haber por los próximos años. Pero con este conjunto de iniciativas que tenemos con el gobierno nacional, sí queremos que Colombia vuelva a recuperar su autosuficiencia. ¿Para qué? Para que, claro, hay que tener la opción de gas importado. ¿Y qué pasa? Pues el mercado escoge. Si el gas importado es competitivo con los precios nacionales, perfecto. Pero si no, consumimos lo nacional. Pero el gas importado hay que mantenerlo, no depender de él.

SEMANA: Usted mencionó un tema muy importante y un sector que es crítico en este momento, que es el de los industriales, que pareciera estar en una encrucijada. Altos costos, salario mínimo, energéticos. Si exportan, el dólar está barato, pero si no exportan, las importaciones se vuelven mucho más baratas y su operación acá, como es tan costosa, se vuelve difícil. ¿Cómo encuadrar eso en todo un esquema de transición? ¿Cómo hacemos una transición productiva donde realmente sea competitiva la industria nacional?

FP: Colombia es un país de transiciones incompletas. Nosotros dejamos las cosas incompletas. Aquí, en este momento en que el mundo ya no habla de transición energética, sino de adición energética, tenemos que lograr acuerdo, no consensos. Sobre este tema. Y hay que entender que hay sectores de la ciudadanía y de las economías a los que no les gustan los hidrocarburos, están totalmente en contra de los hidrocarburos. Pero pensamos cómo sería la vida de hoy de quienes están viendo este programa sin los hidrocarburos. Todo el mundo cogió un bus, utiliza unos anteojos que tienen plástico. En fin, mientras los sectores se transforman, hay que seguir usándolos. Y utilizar esos recursos para hacer una transición tecnológica. Una diversificación productiva y avanzar. Lo que no puede suceder es la situación en la que estamos hoy. Entonces, por eso la propuesta nuestra es volviendo al tema de los industriales: los industriales necesitan señales de inversión de política pública claras. No las hemos tenido en el mercado de gas, no desde hace cuatro años, desde hace muchos años. Es un mercado donde hay que conectar los mercados, es un mercado donde hay que hacer inversiones en infraestructura, es un mercado donde hay que resolver el tema de tarifas de transporte, pero ¿qué es lo más importante y lo más difícil con un gobierno? Pasar señales simultáneas para la oferta, para que haya proyectos de inversión y para la demanda, para que haya proyectos de reconversión o de ampliación. Eso no está sucediendo, pero nosotros creemos que en este gobierno eso. Sí, puede suceder. Señales claras a oferta y demanda a largo plazo. Mientras tanto, la vamos a pasar mal. Tenemos que tener claro que. La situación económica que este gobierno heredó del gobierno anterior es crítica y apretarse el cinturón nos duele a todos. Pero hay que tomar medidas, aprender de lo que pasó. Todo es un aprendizaje, aprovechémoslo.

SEMANA: ¿Qué pasa con el déficit que se está generando por el tema del diésel y la gasolina que pareciera que como si se igualó, está subsidiando el diésel?

FP: Eso es lo que está sucediendo. Lo que pasa es que la inmensa mayoría del transporte en carretera de Colombia funciona a base de diésel. Entonces, el gobierno está en una encrucijada. Las medidas de política pública siempre tienen ganadores y perdedores. Entonces, si el gobierno ajusta el precio a precios internacionales. Tenemos un tema serio con el sector transporte. Suben las tarifas de transporte, suben las tarifas de todo. Eso genera inflación, menores márgenes para los sectores, etc. Y si no lo sube y lo mantiene, pues eso es vía déficit. Entonces, eso refleja un poco la coyuntura a la que está abocada este gobierno, que está tratando de resolver, además de la mano de los sectores productivos que estamos comprometidos con el crecimiento. Y es que tenemos unas tasas de interés muy altas en pesos. Y tenemos una moneda revaluada, como usted decía. Entonces, el ajuste vía gasto del gobierno es absolutamente importante, porque o el ajuste se hace vía gasto o el ajuste. Se vía caja a través del mercado. Y eso es más doloroso. Entonces, esa es una decisión difícil que el gobierno irá mirando cómo toma y como maneja.

SEMANA: ¿Usted cree que en la ley de ajuste fiscal debería incorporarse algo sobre combustibles? No le digo con el precio, porque el precio es una decisión administrativa, pero sí, por ejemplo con el fondo de estabilización de precios?

FP: No, yo creo que esas son medidas de política pública que tienen que tomarse conjuntamente entre el Ministerio de Hacienda, el Ministerio de Minas y Energía y la Presidencia de la República. Porque eso que quede en una ley queda demasiado cuadriculado y la economía cambia mucho y hay que tener margen de maniobra y flexibilidad económica, política y social.

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SEMANA: ¿Qué espera de la nueva Ecopetrol?

FP: Pues que se recupere la capacidad técnica y que Ecopetrol, que es el jugador más importante que tenemos en el sector, va a estar en la cumbre de la semana entrante. Pues vuelva a cumplir el papel que debe cumplir. Nosotros tenemos muchas esperanzas, además, en trabajar conjuntamente con Ecopetrol en proyectos de más escala y de más impacto en lo regional.

SEMANA: ¿Desde Colombia se puede capitalizar algo de ese boom que puede tener Venezuela en materia petrolera hoy? Se lo digo particularmente, no por la exploración misma, sino por ejemplo por sectores como el de servicios petroleros y demás?

FP: Sí, ya lo están haciendo. Algunas empresas operadoras que ya están entrando en Venezuela y algunas empresas de servicios que ya están entrando en Venezuela. Porque aquí hay muchas expectativas y mucho optimismo, pero en la medida en que el mercado sigue más o menos igual, las empresas que tienen activos quietos han ido a mirar Venezuela con las precauciones que hay que tener en el mercado. Venezolano, pero ya hay jugadores que lo están aprovechando. Ahora, yo diría: si lo de Venezuela funciona, es una oportunidad solamente para este sector. Acordémonos toda la inversión que tuvo Colombia en Venezuela. Grandes capitales, grandes industrias, en todos los sectores: financiero, comercio. Entonces, ahí, digamos, hay una cosa interesante. Para que podamos recuperar en mediano plazo un socio económico y comercial.

SEMANA: ¿Cuál es el mensaje que va a tener la cumbre después de cuatro años muy duros, donde, como usted bien lo decía, se satanizó el sector y ahora se vuelve un elemento y un sector fundamental en el crecimiento de la economía?

FP: El mensaje que nosotros queremos pasar desde la cumbre es que, en un momento en que tenemos un alto déficit fiscal, hay que ajustar las finanzas públicas, tenemos déficit de gas y estamos pagando unos precios por el gas que están sujetos a los mercados internacionales. Aquí hay una agenda y hay soluciones para recuperar la autosuficiencia energética. Y este sector puede generar 20 billones de pesos cada año. Para el Estado colombiano de aquí al año 2050, para que tengamos petróleo y gas colombianos de buena calidad, opciones de importación, pero sobre todo para modernizar la economía colombiana y acabar con la inequidad social.