El Mundial de 2026 ya empezó a jugarse para miles de colombianos, no en la cancha, sino en la planeación del viaje.
Entre 80.000 y 120.000 connacionales se movilizarían hacia Estados Unidos, México y Canadá durante el torneo, en lo que sería una de las mayores salidas internacionales de hinchas en la historia reciente del país. Sin embargo, más allá de la emoción, hay un factor que puede definir la experiencia: la forma en que se gestione el dinero.
El fenómeno no es menor. Solo el partido Colombia vs. Portugal en Miami se convirtió en el más demandado del torneo, con más de 500 millones de solicitudes de boletas a nivel global.
A esto se suma un incremento del 55 % en las reservas de viaje frente al año anterior, con picos de hasta 195 % desde ciudades como Medellín, y un aumento significativo en las búsquedas de vuelos hacia Miami y Ciudad de México tras el sorteo.
Pero este entusiasmo viene acompañado de costos elevados. Un viajero colombiano podría necesitar entre $12 y $20 millones para asistir a dos o tres partidos, en un Mundial que será el más grande 48 selecciones y 104 partidos, pero también uno de los más caros.
Las entradas oficiales oscilan entre USD 60 y USD 700, mientras que en reventa pueden superar los USD 78.000 en partidos de alta demanda.
El problema, advierten expertos, no está solo en el precio, sino en los gastos invisibles. “la diferencia entre quienes planifican cómo gestionar su dinero y quienes improvisan puede ser de hasta un millón de pesos por persona.”, explica Christian Knudsen, CEO y cofundador de Littio.
Comisiones por conversión de moneda, compras en pesos con tasas desfavorables y pagos internacionales pueden elevar el costo total entre un 5 % y un 10 %.
Uno de los errores más frecuentes es pagar en pesos en plataformas internacionales, donde los márgenes ocultos pueden encarecer una compra entre 3 % y 8 %.
También está el cambio de divisas a última hora, en aeropuertos o zonas turísticas, la tasa puede ser hasta 7 % más alta que en el mercado, lo que representa cientos de miles de pesos adicionales.
A esto se suman los costos en destino. Retiros en cajeros internacionales, comisiones por pagos con tarjeta y cargos bancarios pueden acumular pérdidas de hasta $200.000 o más durante el viaje. En ciudades como Miami, donde el dólar domina todas las transacciones, estos sobrecostos se multiplican.
En contraste, México aparece como una opción más accesible: no exige visa, tiene costos más bajos y permitirá vivir la experiencia desde unos $5 millones. Miami, en cambio, concentra la mayor demanda, pero también los mayores gastos.
Más allá de quienes logren una boleta, entre 50.000 y 80.000 colombianos viajarían solo para vivir el ambiente del torneo en fan zones y espacios públicos. Para ellos, la gestión del dinero será aún más determinante.
El mensaje es claro, en el Mundial 2026, el rival más difícil no siempre estará en la cancha. Para muchos colombianos, la diferencia entre un viaje bien vivido y uno que desordena las finanzas puede estar en decisiones tan simples como cuándo cambiar dólares o cómo pagar una compra.