SEMANA conoció la hoja de ruta de la cooperación internacional que tendrá el Gobierno del presidente Abelardo De La Espriella con Estados Unidos a partir del 7 de agosto, en lo que se ha conocido como un Plan Patriota 2.0.
La proyección que hizo el sector de defensa de De La Espriella para combatir el fortalecimiento de los grupos criminales que se dio en la era del presidente Gustavo Petro, en la que llegaron a los casi 30.000 hombres entre las disidencias de las Farc, la Segunda Marquetalia, el ELN y el Clan del Golfo, entre otros, es que no se trata de una guerra tradicional, sino de una guerra híbrida.
¿Qué significa? Dentro de los documentos se explica que la guerra híbrida comprende alianzas por conveniencia entre grupos criminales en determinadas regiones del país para repartirse el territorio por negocios de narcotráfico, minería ilegal, secuestros, extorsiones y homicidios.
También es clave la modernización del armamento con el que cuentan los criminales y la inclusión de nuevas tecnologías como el uso de drones de última generación para atacar a la fuerza pública, ubicar sus posiciones y hacer inteligencia criminal.
Tras la mutación del fenómeno, en la hoja de ruta militar y de policía del sector defensa, a la cabeza del general (r) Jorge Mora, se contempla que debe haber un fortalecimiento de la inteligencia estratégica y financiera, en la movilidad aérea y el sostenimiento de capacidades en la cooperación internacional para entrenamiento, interoperabilidad y transferencia tecnológica. También en modernización en ciberdefensa, guerra electrónica, sistemas antidrones, comunicaciones e ISR; el fortalecimiento de brigadas especializadas y la consolidación de capacidades para enfrentar las economías ilícitas siguiendo la ruta del dinero.
Antes de posesionarse como presidente, De La Espriella comenzó a dar un giro de 180 grados al nombrar en la cúpula de la Policía a dos generales expertos en inteligencia. Los oficiales Alejandro Barrera y Norberto Mujica, que estaban retirados, volverán al servicio activo.
Estos generales, en coordinación con la nueva cúpula militar, tendrán –según la nueva estrategia de defensa– que desarrollar Teatros Regionales de Operaciones como esquemas de coordinación interinstitucional en regiones priorizadas.
En el ámbito urbano, la articulación entre las autoridades competentes permitiría concentrar capacidades de investigación, captura, judicialización y recuperación del control territorial, respetando las competencias constitucionales de cada institución.
“La recuperación del control territorial exige integrar inteligencia, investigación criminal, presencia institucional, tecnología y coordinación permanente entre entidades nacionales y territoriales”, señala la hoja de ruta del presidente Abelardo De La Espriella que conoció SEMANA.
Luego del diagnóstico que hizo la comisión de empalme del sector defensa de De La Espriella, la conclusión fue unánime: había que recomponer la cooperación internacional que fue desbaratada por el presidente Gustavo Petro con Estados Unidos e Israel.
“El Plan Patriota 2.0 se concibe como una política de Estado orientada a recuperar capacidades estratégicas y fortalecer la coordinación institucional”, señala la hoja de ruta.
De igual manera, agrega: “Su éxito dependerá de la continuidad de las políticas, la adecuada asignación de recursos, la cooperación entre entidades y el respeto permanente por el marco constitucional y jurídico”.
Las primeras bases de la nueva estrategia en apoyo con Estados Unidos fueron fijadas el pasado 21 de julio, cuando el ministro de Defensa designado, Jorge Mora, se reunió en Norteamérica con Joseph Humire, subsecretario adjunto de Guerra de Estados Unidos, y conversaron sobre seguridad y lucha contra el narcotráfico.
Los primeros acercamientos señalan que se debe reorientar la lucha contra los carteles del narcotráfico y para ello es necesario fortalecer las capacidades aéreas de Colombia con la flota de helicópteros Black Hawk, que sufrieron una carga extrema luego de la crisis generada por los helicópteros MI-17 del Ejército.
Las zonas donde el Plan Patriota entraría con mayor fuerza son los enclaves cocaleros y de minería ilegal: Cauca, Norte de Santander, Guaviare, Nariño, Chocó, Arauca, entre otros.
“El plan contempla un programa extraordinario para fortalecer el pie de fuerza y los cuadros de mando, acompañado de programas de bienestar, salud mental, liderazgo, entrenamiento y permanencia. La disponibilidad del talento humano constituye una capacidad estratégica del Estado”, señala la hoja de ruta.
Una fuente cercana al nuevo ministro de Defensa señaló que allí son esenciales “las alianzas con países socios para formación, intercambio de información, mantenimiento, innovación tecnológica e interoperabilidad, que constituyen un multiplicador de capacidades”.
La radiografía sobre el avance de los grupos en el país, que ocupan el 36 por ciento del territorio (más de 420.000 kilómetros cuadrados), llevó a que una de las prioridades sea generar el retroceso del enemigo recuperando las áreas cooptadas por los ilegales.
“Restablecer el control efectivo del territorio mediante el fortalecimiento de las capacidades estratégicas del Estado, integrando seguridad, defensa, justicia, cooperación internacional, innovación tecnológica y presencia institucional, dentro del marco de la Constitución, los derechos humanos y el derecho internacional humanitario”, señala el documento de las bases del Plan Patriota 2.0.
Para el exministro de Defensa Diego Molano, un nuevo Plan Patriota para el país es necesario. “La diferencia fundamental frente al primer Plan Patriota está en la naturaleza de la amenaza. Hace 20 años, Colombia enfrentaba principalmente una gran estructura insurgente (Farc y ELN). Hoy existe un ecosistema criminal fragmentado, adaptable y conectado internacionalmente”, señaló.
Por su parte, el general (r) Guillermo León, presidente de Acore, gremio que representa a oficiales de la reserva activa, dijo que “el terreno que se había perdido al quedar por fuera del Escudo de las Américas se gana con este Plan Patriota 2.0, donde articulará de nuevo la inteligencia con las autoridades de la región”.