SEMANA: ¿Cuál fue la estrategia para convertir a Abelardo De La Espriella, un abogado que nunca había sido político, en presidente?

CARLOS SUÁREZ: Creer en un método que he venido diseñando desde hace muchos años, en el que parto de hacer mediciones en tierra y en digital, de donde se extraen los sentimientos y las emociones de una sociedad para determinar qué es lo que quiere y qué clase de líder es el que está necesitando. Esas mediciones son las que terminan construyendo el mensaje y creando la estrategia. Atenerse al método fue lo más importante. Por otro lado, tener un candidato que es un hit, fuera de lo común, pero que, sobre todo, creyó en la estrategia y la cumplió a rajatabla. Abelardo es un hombre inteligente, racional, y entendió que la estrategia no era inventarse un personaje, sino, por el contrario, sacar lo mejor de lo que es, de ese personaje que tiene por dentro. Lo que hizo fue amplificarlo y atenerse a la estrategia. Ahí hubo una magia que, difícilmente, se encuentra entre estratega y cliente.

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SEMANA: El Tigre es un líder, tiene carácter… ¿cómo hizo para que lo escuchara? ¿Es fácil trabajar con él?

C.S.: Fue muy fácil porque Abelardo, además de su inteligencia, tiene una virtud que pocos seres humanos poseen: no tiene complejos. Al no tenerlos, puede rodearse tranquilamente de los mejores sin sentir que nadie lo va a opacar. Eso permite sustentar absolutamente su conocimiento; él escucha, extrae lo mejor y, a partir de eso, toma decisiones.

SEMANA: En Argentina, Javier Milei era el León, ¿se apoyó en esa estrategia para posicionar al Tigre?

C.S.: No. Hay unos mitos digitales a partir de unos análisis que se hacen por desconocimiento. Abelardo De La Espriella y el Tigre Abelardo surgieron de una manera distinta. No estamos inspirados en ninguna campaña, en ningún líder, no copiamos absolutamente nada. Todo fue surgiendo de manera espontánea. Las mediciones nos dijeron en 2020 que nuestra comunidad empezaba a pedirnos “salve usted la patria”. Fue una de las frases más repetidas en la escucha digital. Poco a poco eso fue creciendo y transformándose. Y lo que nosotros hicimos fue escuchar al pueblo y nos dimos cuenta de que la gente quería que Abelardo fuera candidato, su presidente, que salvara la patria. Y la gente empezó a decir que era el Tigre. A partir de un dicho, del boca a boca del colombiano, surgió el Tigre. El secreto fue escuchar al pueblo y darle forma. El pueblo fue quien creó al Tigre; nosotros le dimos forma.

Abelardo de la Espriella, presidente electo en Colombia para el periodo 2026-2030. Foto: JUAN CARLOS SIERRA PARDO-SEMANA

SEMANA: ¿Cuál fue el momento más complejo de la campaña?

C.S.: Fue una campaña atípica. No tuvo crisis, tal vez porque nos acostumbramos a que fuera un carrusel de ataques desde el día cero hasta el último. Y se nos volvió paisaje todo lo que para otra campaña podría ser crisis. Fue una campaña distinta, alegre, en la que nos divertimos; había más risa y camaradería que cualquier otra cosa. Nosotros somos los reyes de la improvisación planeada. Cada cosa o ataque que se vino fue respondido de manera natural, estratégica y asertiva.

SEMANA: ¿Cómo capoteó la entrevista de Abelardo De La Espriella en una emisora donde salió a relucir el tema de sus partes íntimas?

C.S.: Salimos bien librados porque una de las premisas que he venido aplicando siempre es que el ciudadano no es tonto y entendió, perfectamente, que esa respuesta que dio Abelardo era parte de un entorno donde él había llegado a la cacería del Tigre: lo sentaron a rodearlo, a tratar de destruirlo, e hizo un mal chiste y lo único que tuvimos que hacer fue visibilizar el entorno que cubría esa cacería y darle contexto al público sobre lo ocurrido. Se le dio la vuelta y medimos el impacto porque tenemos las herramientas de software más sofisticadas para ver lo que estaba pasando.

SEMANA: ¿Y qué resultados arrojó?

C.S.: Tras lo ocurrido, amanecimos con un 73 por ciento negativo y, a las 72 horas, le dimos la vuelta a un 65 por ciento positivo para nosotros. El contexto fue muy importante para que la gente entendiera que ahí no hubo un acto de misoginia, sino uno de defensa ante el juego que siempre quiso poner en práctica la prensa tradicional: la cacería del Tigre. Ocurrió en muchas entrevistas.

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SEMANA: ¿Petro contribuyó al triunfo de De La Espriella?

C.S.: Terminó ayudando todo el establecimiento que se unió en contra de Abelardo. Y, paradójicamente, Petro se vende por fuera del establecimiento y forma parte de él. Lleva 30 años pelechándose del poder político; él es otro de los actores del establecimiento conjuntamente con el resto de líderes políticos. Todos colaboraron con la victoria de Abelardo por una razón: el pueblo colombiano no quiso más establecimiento y quiso liberarse. Por cierto, las encuestas tradicionales, así como la politiquería tradicional, fueron otras derrotadas. Y para acabar de completar el cambio de orden: apareció AtlasIntel, dio la lucha jurídica ante el CNE y las cifras correctas: desnudó el engaño del viejo método.

SEMANA: ¿Por qué perdió Iván Cepeda?

C.S.: Porque Abelardo era el mejor candidato, el líder que estaba requiriendo Colombia para este momento histórico; porque Cepeda, conjuntamente, es el pasado. Cepeda tuvo una campaña que se parecía a él: vieja, aburrida, del pasado, ‘dinosáurica’. Y no solo fue la campaña de Cepeda. También la de los de siempre, la de la consulta.

SEMANA: ¿Por qué Abelardo De La Espriella le ganó a Paloma Valencia en primera vuelta de forma tan contundente?

C.S.: Porque Paloma Valencia es Centro Democrático, Álvaro Uribe y todo lo que se juntó para tratar de enfrentar a Abelardo. No era otra cosa que una representación del pasado, de lo que Colombia no quiere más, una representación de los políticos y la politiquería de siempre que, de la mano de unos acuerdos que estaban en cabeza de Uribe, pretendían seguir manteniendo el establecimiento en el poder. Perdieron estrepitosamente porque hasta el último momento creían que actuando con las fórmulas del pasado iban a seguir perpetuándose en el poder. No creo que Paloma sea la gran perdedora porque era la representante de todo un establecimiento político decadente. Por eso la castigaron en las urnas.

Abelardo de la Espriella y José Manuel Restrepo. Foto: Juan Carlos Sierra

SEMANA: Entonces, ¿quién?

C.S.: Todo el establecimiento. Incluido el expresidente Álvaro Uribe, el líder de esa gavilla en contra de Abelardo.

SEMANA: ¿Juan Daniel Oviedo no le sumó a Paloma Valencia?

C.S.: No solamente no sumó, sino que restó. Fue un error histórico de cálculo de la vieja política que trabajaba con sábanas de Excel. Al día siguiente de la consulta pensaron que él podía endosar unos votos, y esa es una manera de tratar al ciudadano como ganado. Oviedo, como fórmula de Paloma Valencia, fue una bofetada al ciudadano convencido de las tesis del uribismo durante 15 o 20 años.

SEMANA: ¿Cómo quedó Álvaro Uribe?

C.S.: Uribe, creo, quedó en el papel de un expresidente histórico que, seguramente, tendrá un sitio en la historia. Pero sus 25 años de hegemonía política terminaron con la era del Tigre.

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SEMANA: Pero con el triunfo del Tigre recibió una bocanada de oxígeno. Son amigos.

C.S.: La cercanía personal no necesariamente es la cercanía política. La lectura de lo que ocurrió en las elecciones es que ha llegado un nuevo liderazgo.

SEMANA: Con el triunfo de De La Espriella, ¿podemos hablar del posuribismo?

C.S.: Insistiría en la era del Tigre; esta es una nueva era, un nuevo orden, un nuevo país. Miremos hacia el futuro y no hacia el pasado.

SEMANA: Recibió ataques del uribismo en medio de la contienda, incluso de Álvaro Uribe. ¿Pasó la página?

C.S.: Álvaro Uribe Vélez hizo una cosa que nunca se había visto en política: atacar al estratega de una campaña. Además, atacarlo de manera injusta haciendo eco de la memoria. Fui abogado hasta hace 15-20 años y durante mi ejercicio profesional en los procesos históricos en los que estuve, siempre partí de una premisa: la majestad presidencial no se toca. Creo que en la batalla política y en el desespero del expresidente Uribe de ver que toda su lectura de la estrategia que armó para su campaña fue errónea, en uno de esos momentos de poca lucidez, decidió visibilizarme y atacarme. Lo único que espero, se lo escribí al expresidente en un mensaje de X, es que durante 20 años mi seguridad siempre estuvo tranquila. Y que ojalá esos ataques no se vayan a convertir en un perfilamiento para dañar mi tranquilidad o la de mi familia. Espero que eso haya quedado en el pasado. De mi parte, quedó en el pasado. Habrá que preguntarle a él y a su familia si también, de su parte, quedó en el pasado.

Abelardo De La Espriella. Foto: JUAN CARLOS SIERRA PARDO-SEMANA

SEMANA: ¿Quién está detrás de las canciones exitosas de la campaña del Tigre? ¿Se ayudaron de la IA?

C.S.: El uso de la inteligencia artificial en la campaña estuvo presente desde las mediciones diarias de emociones y sentimientos de todo el clima del país hasta la producción de videos que van desde mensajes construidos estilo cuento de la selva con el Tigre de protagonista hasta producciones cinematográficas que narraban las movidas estratégicas de las campañas contrarias. El público se enteró de manera fácil y didáctica de cada movimiento de las campañas enemigas, dejando al descubierto el juego del contrario y permitiéndole hacer un análisis más profundo de las razones detrás de sus puestas en escena. Cuando las bodegas de Tomás Uribe intentaron copiar el método como fundamento de una campaña sucia, el resultado fue como el de toda copia: malo. De otro lado, nuestros comerciales de televisión fueron producciones de alta factura, nuestros videos institucionales fueron de la mejor factura: los hermanos Freyre y la agencia del popular Caremonja aterrizaron con perfección cada mensaje. Difícilmente se volverá a ver una campaña con tanta sincronía y perfección

SEMANA: ¿Abelardo De La Espriella se parece a Nayib Bukele?

C.S.: No creo que Abelardo se parezca a Nayib Bukele; creo que Bukele se parece a Abelardo. El colombiano es mayor y se había dejado la barba mucho antes que el salvadoreño. Desde que lo conozco ha venido teniendo una obsesión por el orden, la autoridad, la justicia y la mano dura contra los delincuentes.

SEMANA: Llegó el momento de gobernar. ¿Abelardo tendrá que acercarse a La U, al Partido Liberal y al Conservador, entre otros? Los necesita en el Congreso.

C.S.: Este es un cambio de orden; aquí habrá un manejo adecuado del Estado y pasa por una relación abierta, simbiótica, por encima de la mesa con los actores institucionales que no son otra cosa que el Congreso y la Rama Judicial. Los acuerdos o cualquier manera que haya de gobernar serán exactamente iguales a lo que ocurrió con la campaña. Nos dijeron cuando esto empezó que éramos un chiste, después que solamente éramos bots y que solo teníamos fuerza digital. Luego, que no podíamos llenar sino plazas en el Caribe. Posteriormente, que no podríamos ganar en segunda vuelta. Pronto se darán cuenta de que así como rompimos todos los hitos, los romperemos en el Gobierno, porque hemos venido no para hacer la política de siempre, sino para cambiar la política para siempre.

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SEMANA: Pero los partidos políticos se necesitan para gobernar.

C.S.: Gobernaremos con todo el país y con todo el establecimiento y la institucionalidad. No se gobierna con los partidos, se gobierna con el Congreso, con los gobernadores, los alcaldes, la Rama Judicial, algo que la Constitución nos dice y se llama colaboración armónica. No se gobierna con los partidos ni con los políticos, se gobierna con las instituciones.

SEMANA: ¿Es cierto que Abelardo De La Espriella y Germán Vargas Lleras se encontraron en enero en Bogotá?

C.S.: Estuve en esa reunión de muy pocas personas. El doctor Germán nos contó que estaba terminando su último tratamiento de quimioterapia y que al día siguiente viajaría a Houston para sus últimos exámenes. Después de ese viaje no volvió a escribir sus columnas y el país no lo volvió a ver hasta que se conoció su fallecimiento. Estuve allí y me siento privilegiado. Fuimos de los últimos que vimos a un Germán aguerrido, queriendo cambiar el rumbo de este país y siendo siempre el Germán parado, fuerte y patriota. Se habló del futuro del país, de mecánica política y de la necesidad de tener una candidatura de unidad para derrotar el régimen de Petro.

SEMANA: ¿El Tigre moderará su discurso desde el 7 de agosto?

C.S.: No tendría por qué cambiar su discurso. El pueblo lo entendió más que los analistas y los periodistas. Las comunidades nunca vieron un mensaje radical, entendieron que el mensaje radical es en contra de la criminalidad y de quienes no cumplan la Constitución y la ley.

Abelardo de la Espriella y José Manuel Restrepo. Foto: AP Photo/Rodrigo Abd

SEMANA: ¿Veremos pronto al nuevo presidente con Donald Trump?

C.S.: Habrá que pedirle al presidente Donald Trump que haga una visita a Colombia para poder tener esa foto. O haremos el encuentro vía Zoom o a través de una videollamada, porque el Tigre se ha comprometido a no salir del país durante los próximos cuatro años. Supongo que hará una pronta invitación al presidente Trump. La diplomacia moderna se hace a través del mundo digital, así como hicimos la campaña.

SEMANA: ¿Tiene luces sobre el gabinete de De La Espriella?

C.S.: Creo que el gabinete será una fotografía de lo que fue la campaña: vamos a tener a muchos nunca en ese gabinete, gente nueva que no ha estado, normalmente, en las roscas políticas y politiqueras; mucha gente independiente como Abelardo.

SEMANA: ¿Usted estará en el gabinete?

C.S.: Es un no rotundo. Acompañaré a Abelardo toda la vida porque soy su amigo y parte fundamental de lo que quiera, pero no estaré en el gabinete. Fue una conversación incómoda que ya tuvimos.