Iván Cepeda no cumplió al pie de la letra la lección que Gustavo Petro aprendió a rajatabla en 2022 cuando le ganó a Rodolfo Hernández la presidencia por más de 700.000 votos. Y olvidó –o no lo puso en práctica– que una campaña por la Casa de Nariño es como una especie de sancocho que tiene varios ingredientes para alcanzar la receta perfecta.

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El candidato presidencial del Pacto Histórico creyó –a juicio de los propios líderes que lo rodean– que exclusivamente con la izquierda radical y una porción del centro, que quedó a la deriva tras la primera vuelta, podría terciarse la banda presidencial y convertirse en el nuevo inquilino de la Casa de Nariño.

Esa es una de las cadenas de errores que hicieron que Abelardo De La Espriella lo aventajara por escasos 249.824 votos en las urnas de este domingo, cuando el hoy presidente electo, obtuvo 12.957.471 respaldos. Ante la cerrada diferencia, cualquier voto o respaldo en favor de la izquierda habría volteado el resultado.

La campaña de Iván Cepeda quedó corta frente a la remontada de Abelardo De La Espriella. Expertos analizan las claves de la derrota del Pacto Histórico. Foto: Guillermo Torres Reina

Cepeda se quedó exclusivamente con la izquierda radical. Y no logró conseguir que gran parte de los indecisos y el centro ideológico estuvieran de su lado. Claudia López, por ejemplo, lo respaldó la última semana, pero reconoció tan pronto pasó la primera vuelta que no endosaba votos. Obtuvo menos de 225.000 respaldos el pasado 31 de mayo y ni siquiera alcanzó el umbral. Juan Daniel Oviedo y Sergio Fajardo se quedaron quietos.

Como si fuera poco, personajes como Roy Barreras y Armando Benedetti, aliados de Gustavo Petro, se quedaron esperando una llamada. El presidente quería que se sumaran a Cepeda, pero el propio candidato lo impidió. “No quería Roys, Benedettis ni figuras aliadas a Daniel Quintero”, dijo a SEMANA un político del Pacto Histórico. “Una campaña cerrada, pierde”, advirtió Roy Barreras en mayo de 2026. Y su palabra se cumplió.

Benedetti y Roy, así no tengan votos en el bolsillo, conocen cómo se mueven los electores en las regiones y son articuladores con otros sectores políticos que Cepeda despreció.

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“Siempre la puerta de Roy y la mía estuvieron abiertas a colaborarle a Iván. Nunca llegó el llamado. Nunca se abrió ningún espacio”, relató Ángel Beccassino al Tercer Canal.

Él cree que Cepeda pudo acudir a la estrategia que adoptó Juan Manuel Santos cuando remontó y ganó la segunda vuelta a Óscar Iván Zuluaga, en 2014. Aunque Petro se sacudió la última semana, agudizando su discurso y logró que su candidato creciera cerca de 3 millones de votos con respecto a la primera vuelta, estos no fueron suficientes.

Petro empujó esa candidatura, pero –a juicio de varios analistas políticos– se convirtió en otro de los grandes obstáculos de Cepeda en la segunda vuelta.

Sin calcularlo, o por estrategia, desconoció los resultados de la primera vuelta presidencial cuando Abelardo De La Espriella, el abogado que no es político, que no pertenece a ningún partido y que se midió por primera vez en las urnas, obtuvo más de 10,3 millones de votos. Elevó su discurso, sembró miedo y Cepeda siguió sus pasos. Acudió a los señalamientos y explosivas denuncias contra el Tigre cuando pasó a segunda vuelta. Del Cepeda tranquilo y conciliador quedó poco.

¿Por qué perdió Iván Cepeda? Estas fueron las decisiones, estrategias y errores que, según analistas, marcaron el resultado de la segunda vuelta presidencial. Foto: Aymer Andrés Alvarez

“¿Qué pasó con Iván Cepeda?”, se preguntó la exministra Cecilia López, quien esperó un pronunciamiento sereno que llamara a la unión, como ocurrió con Gustavo Petro en la primera vuelta en 2022. “Cepeda demostró que es lo mismo que Petro”, añadió López. No desmarcarse del presidente le restó puntos, una historia similar a la de Paloma Valencia con Álvaro Uribe que se reflejó en las urnas en la primera vuelta.

Sin embargo, Cepeda aprendió tardíamente la lección porque en su discurso de derrota se mostró más sereno y conciliador.

El desespero se apropió de la campaña de Cepeda horas después de la primera vuelta. “Entraron como en coma”, describió a SEMANA el periodista y analista político Mauricio Vargas. Era como si el petrismo se hubiera preparado para ganar en la primera vuelta y no tuvieran un Plan B para capotear la segunda parte, con menos tiempo y poca capacidad de maniobra. La exministra y senadora electa Carolina Corcho y el exdirector del DPS, Gustavo Bolívar, hablaron de corregir “errores” con urgencia.

La campaña de Iván Cepeda perdió los primeros días reorganizándose y hablando de una “remontada” que no arrojó resultados en los primeros días, pero que dio efectos en las últimas horas.

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Petro insistió en hablar de “fraude” y desconocer los resultados de la primera vuelta, pero Iván Cepeda le bajó al tono. Al fin y al cabo, ni el presidente ni él, como candidato, son organismos electorales. Y mientras insistió en su pelea, el Tigre ganó terreno. Siguió hablando de esperanza, con música, jingles, alegría y mensajes impactantes contra el Gobierno Petro. Y consiguió el respaldo de varias figuras internacionales como Donald Trump que, sin duda, generaron golpes de opinión.

Iván Cepeda esperó hasta última hora para decidir sobre una polémica propuesta que, sin duda, minó la confianza en una eventual presidencia: el proyecto de Asamblea Nacional Constituyente que alimentó Gustavo Petro durante varias semanas. Al comienzo, Cepeda no quiso enfrentarse a Petro, pero no tuvo otra alternativa que quitarle el aire a la polémica iniciativa que, según la oposición, abriría la puerta a que se toque la Constitución y a revivir la reelección presidencial.

Del discurso de confrontación al distanciamiento del centro: los factores que habrían impedido que Iván Cepeda llegara a la Casa de Nariño. Foto: Cuenta de X: Iván Cepeda

Sin embargo, los críticos de Cepeda salieron adelante. Recordaron cómo en 2018, elección en que fue derrotado, Petro firmó en mármol junto a Antanas Mockus, Claudia López y Ángela María Robledo, entre otros, que no convocaría a una Asamblea Nacional Constituyente. Pero ya, en su gobierno, empezó a ambientar la propuesta de la mano de su entonces ministro de Justicia, Eduardo Montealegre. ¿Acaso en esta oportunidad habría de creerle a Cepeda?, coincidió la derecha.

Cepeda, además, respondió “no sé” cuando le consultaron la semana pasada en Noticias RCN si en su eventual gobierno convocaría a una Asamblea Nacional Constituyente. “Soy un demócrata y quiero que eso quede muy claramente marcado. No sé, hacia el final si hay concertación nacional”, dijo. Uribe reprochó su respuesta y afirmó que era similar a la que respondió Jesús Santrich en 2002 cuando le preguntaron si las Farc estaban preparadas para pedir perdón a las víctimas y dijo, como la canción: “Quizás, quizás, quizás”.

Además de cargar el lastre del gobierno de Gustavo Petro y sus cuestionables resultados en seguridad, salud y vivienda, entre otros, Cepeda acudió al silencio en la primera vuelta presidencial como estrategia de campaña. No asistió a debates, no concedió entrevistas y generó desconfianza con el electorado cuando apareció en las plazas públicas leyendo sus cortos y desconectados discursos, según dijo a SEMANA el analista Ángel Beccassino. Y en un desespero por corregir, pidió a Abelardo De La Espriella un debate con urgencia.

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Pero De La Espriella, cuya campaña se caracterizó por reaccionar de forma rápida y contundente, no aceptó su propuesta.

La gota que rebosó la copa fueron los mensajes de miedo a los que acudió la izquierda como alternativa para aventajar a De La Espriella. Gustavo Bolívar, una de las figuras más visibles del Pacto Histórico, y el exdirector de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo, Carlos Carrillo, coincidieron en enviar mensajes que apuntaron a que Colombia “se incendiaría” si ganaba el candidato de derecha. Y eso –a juicio de varios analistas políticos– generó la indignación de los colombianos que acudieron masivamente a las urnas y votaron contra el temor.

La falta de alianzas, el peso del Gobierno Petro y una estrategia cuestionada: las razones que explican la derrota de Iván Cepeda en las urnas. Foto: NELSON CARDENAS

El miedo de los políticos tradicionales que fueron denunciados ante Estados Unidos por la supuesta compra de votos en las regiones apartadas, falta de plata en otros departamentos –se organizó una ‘vaca’ para reunir fondos y financiar el transporte en veredas apartadas del país– y la presión descomunal de las Farc y el ELN exigiendo votos amenazando con el fusil, se convirtieron en otros ingredientes que minaron la continuidad de la izquierda en el poder.

“Abelardo era el mejor candidato. Cepeda tuvo una campaña parecida a él: vieja, aburrida, del pasado, dinosáurica”, resumió Carlos Suárez, el estratega político detrás del éxito del Tigre.