Posiblemente para las nuevas generaciones Juan Guillermo Ríos no signifique nada, y es
probable que otros periodistas sean mucho más familiares a la hora de hablar de los poderosos en el campo
de la información. Por ello es factible que pocos tengan presente lo que Ríos ha logrado en el periodismo,
especialmente durante la labor que desempeñó a mediados de los 80 a la cabeza del Noticiero de las 7.
Después de él han surgido directores y empresarios que han posicionado nuevos medios en los primeros
lugares pero ninguno ha llegado tan lejos como él.
Fue el rey de la televisión como presentador de su noticiero entre 1982 y 1985, período en el que los
periodistas radiales eran los que mandaban. Por ello la competencia en televisión no era tan amplia como
hoy. En ese entonces la pantalla chica sólo ofrecía dos canales, no existían los regionales ni servicios como
las antenas parabólicas o el cable. Por lo tanto las circunstancias también ayudaban a que la cita de las
siete de la noche fuera con Ríos, quien impuso con su presentación mayor familiaridad con el televidente.
Su particular lema de "paz, amor y buen genio" lo hizo famoso y su carisma le permitió alcanzar un rating de
55 puntos, cifra nunca registrada por los noticieros que posteriormente mandaron en sintonía como QAP y
CM&.
Pero el rating no fue lo único que consolidó a Ríos como uno de los más importantes periodistas del
país. Introdujo el populismo a la televisión y muchos lo veían como el abanderado de las clases menos
favorecidas. Este fenómeno lo enfrentó a poderes establecidos, incluyendo a los anunciantes, circunstancia
que determinó su salida de la televisión en 1985. De allí en adelante su éxito no fue el mismo. Fue cuestionado
por su relación con Pastor Perafán y su tarea en el periodismo la continuó con su propia programadora, en
Notivisión, en Caracol Radio y en los últimos años como conductor de la franja matutina de Radio
Melodía. Sin embargo tal vez lo que más se venía escuchando sobre él era su ferviente entrega al
catolicismo. Y la verdad es que la oración y la lectura de la Biblia se han convertido en parte de su rutina
diaria.
Pero desde hace 40 días los rumores sobre Ríos se han centrado en sus problemas de salud. El 2 de
diciembre fue intervenido quirúrgicamente de un tumor canceroso en el riñón que le produjouna peritonitis. Ello
obligó a una nueva cirugía sólo dos días después, de la que sobrevivió milagrosamente a dos paros
cardíacos. Desde entonces permanece inconsciente en la sala de cuidados intensivos del Hospital San
Ignacio, de Bogotá.
Aunque los médicos han notado una leve mejoría su diagnóstico es impredecible. Sin embargo sus tres hijos,
sus amigos, y sus compañeros de trabajo confían en que saldrá pronto de su estado crítico.









