ciclismo

“Habrá que esperar el alcance de las caídas en los ciclistas involucrados”: Alberto Contador

Por: Semana

La segunda jornada estuvo marcada por varios incidentes en los que se vieron envueltos varios deportistas, entre ellos Daniel Felipe Martínez y Rigoberto Urán.


La segunda etapa del Tour de Francia ya es historia. Si bien en la previa se creía que el viento podría llegar a jugar un papel importante en la definición, principalmente, en uno de los tramos más temidos, los 18 kilómetros del puente Grand Belt sobre el mar Báltico, lo cierto es que fueron más los incidentes de carrera los que pusieron a sufrir a los ciclistas en el recorrido de 202,2 kilómetros entre Roskilde y Nyborg.

“Cuando llegaron al puente, pese a que este no era ancho y el viento no era favorable para presentar cortes, porque este era bastante frontal, se presentaba una caída con diferentes involucrados, entre los que estaba el líder de la general”, comentó Alberto Contador para SEMANA en la Ruta.

Sin embargo, Yves Lampaert del Quick-Step consiguió levantarse de manera rápida y seguir adelante para alcanzar al lote principal. Eso sí, antes de esta caída, quien presentaba problemas era el colombiano Rigoberto Urán del EF Edication-Easy Post, quien debía cambiar de bicicleta, ante otro de los incidentes que se presentaba en los primeros metros del Gran Belt.

Ante los inconvenientes que presentó, Rigo se vio obligado a cambiar de bicicleta, pero ante la diferencia de más de un minuto que en aquel momento perdía frente al pelotón, “todo su equipo lo esperaba y, afortunadamente, el viento en contra en el punte hizo que el pelotón ralentizara la velocidad y el corredor colombiano se reintegrara”, agregó Contador.

Sin embargo, los favoritos para llevarse la victoria en el punto de meta comenzaron a organizarse y a tomar una mejor posición entre los ciclistas, pero a falta de poco menos de dos kilómetros una caída masiva volvió a afectar al lote. En esta fueron Daniel Felipe Martínez (Ineos Grenadiers) y Nairo Quintana (Arkea Samsic) los que se vieron frenados, así como uno de los grandes favoritos, el esloveno Tadej Pogacar (UAE Team Emirates).

“Habrá que esperar el alcance de los corredores que se han visto en ella, pero a nivel de tiempo no va a afectar en nada la clasificación general”, dijo el exciclista español, pero también dejó claro que esta caída “ha afectado bastante poco de cara al resultado final de la etapa. Hemos visto un esprint rapidísimo en el que al final se ha impuesto Fabio Jakobsen del Quick-Step”, agregó.

Ahora bien, Wout van Aert del Jumbo-Visma consiguió meterse en el segundo lugar y esto le dio la posibilidad de rasgar esos segundos de bonificación que le permiten ahora ser el líder de la clasificación general y arrebatarle el maillot amarillo a Lampaert.

“Era una etapa en la que quizás esperábamos algo más, y que cuando se planificó se hizo pensando en dar un bonito espectáculo. No se ha roto el pelotón, no ha habido abanicos, pero ha tenido esos ingredientes como para hacerla lo bastante atractiva”, opinó Contador.

Superado el puente Gran Belt, el cual era catalogado como los especialistas como el ‘puente del terror’, el pelotón se prepara para afrontar un nuevo reto en el tercer día de competencia en el Tour de Francia.

“Será una jornada de 182 kilómetros, quizá con el viento menos peligroso, irán más por dentro y la zona será algo más cubierta, y se prevé un final al esprint”, afirmó Contador, quien también se animó a dar su favorito para esta tercera jornada de la edición 109 del Tour de Francia.

“Veremos si Jakobsen que ha debuta en el Tour de Francia y ya suma una victoria en su primera oportunidad, consigue repetir. Hasta ahora, hay que felicitar al equipo Quick-Step, pues fue primero en la contrarreloj y primero en el final al esprint, por lo que más no se puede pedir”, concluyó Contador.

Aún queda mucho recorrido por delante y se espera que, en los próximos días, los favoritos a pelear por la general saquen sus garras y comiencen a dar el espectáculo que todo el público está ansioso de ver y, además, a demostrar ese deseo de pintarse de amarillo en la grande bouclé.