Muchos han sido testigos de la historia en Colombia, pero pocos recuerdan que, desde tiempos memorables, son los árboles los protagonistas de un sinfín de acontecimientos como el de la Independencia del país. Se dice que tras la derrota de las tropas de la Unión, al mando del general Antonio Baraya en San Victorino, el presidente Antonio Nariño, en un acto de paz y armonía entre los partidos enfrentados, decide plantar en la plaza mayor de Santafé lo que fue denominado como el árbol de la libertad: un arrayán.
Según información suministrada por el Jardín Botánico de Bogotá, el 29 de abril de 1813, Antonio Nariño le dio paso a una fiesta cívica con el objetivo de calmar las fuertes tensiones entre los partidos enfrentados, a través de la plantación de un arrayán (Myrcianthes leucoxyla), un árbol nativo que crece, especialmente, en las montañas colombianas y que gracias a las resistentes ramas con las que cuenta sirvió como representación de la lucha y la libertad. Le puede interesar: Entre uno y dos árboles al año debería sembrar cada bogotano A pesar de que semanas después el arrayán fue derribado, Nariño, en su búsqueda por consolidar la independencia definitiva, ordena a cada uno de los municipios la plantación de un árbol en plena plaza pública, orden que fue cumplida en las poblaciones más notables de Cundinamarca como Guasca, Guatavita, Zipaquirá, Ubaté, Fúquene, Chiquinquirá, Saboya, Sutapelao (ahora Sutatausa) y Sogamoso. Estas son algunas de las especies más comunes en la época de la independencia en Colombia:El nogal
Caucho sabanero
Foto: Jardín Botánico de Bogotá
En Bogotá existen árboles que han sido testigos de la transformación de la ciudad, árboles que, por decreto, hoy cargan consigo el título de patrimoniales. Uno de estos es un caucho sabanero de casi un siglo, especie reconocida por haber sido insignia de la ciudad en 1972.
Es originario de Soatá, y se destaca por su alta resistencia a los diferentes microclimas de la capital. De hecho, para la Alcaldía de Bogotá, el caucho hace parte de la lista de especies que mejor se adaptan y de las más recomendables para plantar en la capital.
La Ceiba
Foto: Jardín Botánico de Bogotá
Según se dice, en Gigante, Huila, José Hilario López plantó una ceiba cuando decretó la abolición de la esclavitud en su mandato presidencial (1849 - 1953). Esta especie también se sembró en las plazas principales de algunas ciudades de zonas más bajas y cálidas, con el fin de conmemorar la libertad.
La quina
La quina, en el Nuevo Reino de Granada, generó diversos intereses. Para los criollos fue el descubrimiento de una riqueza propia, un tesoro natural que, junto con otros recursos naturales, les permitiría obtener una independencia económica y política. Por otra parte, la planta se utilizaba para combatir el paludismo y la malaria, por lo que para José Celestino Mutis y el imperio español fue una razón más para impulsar su comercialización.
Para algunos comerciantes españoles y criollos, la quina fue el recurso que les permitió establecer gran parte de su riqueza. Por ejemplo, Mutis destinó parte de las ganancias a la construcción de la Casa de la Expedición Botánica (Mariquita-Tolima) y el Observatorio Astronómico (Bogotá), del cual fue director el Sabio Caldas y que sería escenario de reuniones y tertulias. Allí, en el Observatorio, el 19 de julio se preparó la conspiración del 20 de julio.
