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| 2/4/1985 12:00:00 AM

FLASH BACK

Una mirada retrospectiva a lo que fue el cine colombiano en el 84.

FLASH BACK FLASH BACK
En los últimos meses se ha operado una revolución en el cine colombiano. Los debates, mesas redondas y seminarios, que antes se dedicaban al problema de los préstamos, de la ley nueva que se necesitaba promulgar para que, ahora sí, arrancara el cine nacional, están centrados en los problemas del libreto, el guión. La gente de cine habla menos de mecanismos jurídicos, no tiene tiempo sino para pensar en cómo se hace un guión, cuáles son las claves de la dramaturgia, cómo es el conflicto de la adaptación de obras literarias al cine, cuál es la relación del cine con la televisión. Es un aire nuevo el que se respira en el medio. Bastó que se hiciera lo que desde hace mucho tiempo se necesitaba: desbloquear la producción. Y para esto FOCINE encontró el camino inmediato en la televisión. Media hora que comenzará a funcionar en 1985, para la cual se necesita material. Todo el mundo anda investigando, leyendo, escribiendo. ¡Bienvenida la nueva política con todo lo que ha generado! Ese es el primer punto positivo en cualquier evaluación que se haga sobre la actividad cinematográfica del presente año. Y se debe a la visión dinámica de María Emma Mejía, la joven cinematografista que al tomar las riendas de FOCINE por primera vez en su historia lo puso a producir.
Y los primeros pasos ya los hemos visto, todavía de una forma esporádica pero demostrativa de todo lo que se puede hacer: la realización para televisión de "Tiempo de morir" y de la serie "Cuentos de espanto" que está pasando la programadora caleña Proyectamos los lunes de fiesta por la noche. Todo filmado o grabado por gente de cine que le está perdiendo el miedo a la televisión, ese medio de expresión que tantas resistencias tenia en el ambiente cinematográfico por considerárselo de menor categoría. Casi siempre se ha hablado de cine como del arte con mayusculas y de la televisión como de un subproducto, posición que ha llevado a muchos cinematografistas a sentirse salvadores de la pantalla chica.

DATOS CURIOSOS
Siete películas nacionales y una coproducción ("Los Elegidos", que se estrenó el 25 de diciembre) se exhibieron durante 1984. En ellas se nota la ausencia de dos clases de obras que en años anteriores tenían una buena representación anual: la comedia y la acción, comprendiendo en ésta el suspenso y la aventura. Gustavo Nieto, que era el máximo exponente de la comedia, probó en otro estilo, "Caín", con poco éxito de público; y Jairo Pinilla, nuestro hombre de suspenso, se reservó para el 85.
El melodrama sigue siendo otro gran olvidado en el cine nacional. Los antecedentes próximos, "Tiempo para amar" (Gustavo Nieto), "Ayer me echaron del pueblo" (Jorge Gaitán) y "Amor ciego" (G.Nieto) -excelentes modelos las dos últimas- no han tenido continuidad. Es una lástima, sobre todo porque, como ante la televisión, parece que existe un bloqueo que nos ha impedido comprender la riqueza del medio.
En el 83, cinco directores estrenaron su primer largometraje argumental, el año pasado lo hicieron cuatro: Camila Loboguerrero, Lisandro Duque, Daniel Baustista y Francisco Norden.
El público descontroló a todos los que nos interesamos en seguir la respuesta de los espectadores al cine nacional. Respondió como responde siempre, sin lógica. Claro que tiene una lógica, lo que pasa es que no aparece a primera vista y requiere un difícil trabajo de investigación para encontrarla, trabajo que todavía está por hacerse. ¿Quién explica el relativo fracaso de "El escarabajo"? ¿Quién se hubiera atrevido a augurarle mayor taquilla a "Cóndores no entierran todos los días", que a una película con tantos elementos comerciales como "Caín"?

EN FRASES CORTAS
Si tuviera que resumir la impresión ante las 7 películas diría que "Cristóbal Colón" (Fernando Laverde), en una obra hecha con la minuciosidad del artesano experimentado, pero demasiado didáctica. "Con su música a otra parte" (Camila Loboguerrero): una historia sencilla e interesante a la cual le faltó fuerza en el momento de contarla. "El escarabajo" (Lizandro Duque) y "Caín" (Gustavo Nieto Roa): tenían todo para arrasar en taquilla por el sentido de lo popular, con momentos muy bien logrados (la visita del ciclista a la señora joven y el robo del teatro en "El escarabajo", la violación de la boba en "Caín") pero a las dos les faltó definir su público. "Erotikón" ( Ramiro Meléndez): se creyó que el público respondía a estímulos sueltos cual ratoncito de Pavlov. "Ay hombe" (Daniel Bautista): una mina para investigar la reacción del público al color, a la música, a los personajes que deambulan por las tradiciones populares, a los chistes provocadores y a la vieja tradición del personaje que recorre caminos en cumplimiento de un compromiso. "Cóndores" (Francisco Norden): un guión trabajado al milímetro, una imagen y una banda sonora que cargan de fuerza dramática a la historia que está contando una mirada sobre nuestra historia que trasciende lo anecdótico. Un poco austera.

EL PUBLICO
Cada año se va haciendo más clara la dirección que lleva el cine colombiano hacia la búsqueda del espectador. Durante muchos años esto fue un estigma. Tildar a una película de comercial equivalía a condenar al director por haberse prostituído. Quizás el paso más valiente en esta línea lo dio el año pasado Luis Alfredo Sánchez, en "La virgen y el fotógrafo", recogiendo experiencias anteriores de otros directores. Se estaba perdiendo el tabú que señalaba como alienante todo lo que le gusta al público masivo. Era un paso que tenía que dar el cine colombiano si no quería encerrarse en la inútil polémica de la calidad y los contenidos, inútil, en esa época, porque siempre se los miró como algo interno a las películas y no relativos al espectador.
En esa búsqueda del público se avanzó durante el 84 por diversos caminos. En "Colón" fue por medio de la humanización del personaje histórico y de la construcción de un verdadero espectáculo visual. En "Con su música a otra parte", "El escarabajo" y "Caín", por medio de la eliminación del artificio centrándose en el interés mismo de la historia que se estaba contando. Más cotidianas las dos primeras, con personajes de la vida real, capaces de provocar el reconocimiento por parte del espectador. Si esto no se logró en el grado esperado fue por falta de fuerza dramática en el desarrollo . "Cóndores" buscó al espectador construyéndole un personaje que atrae por su evolución, creándole una atmósfera de violencia con base en insinuaciones que él mismo tiene que completar.
El ambiente del ciclismo, el de la música y la juventud, el de la violencia y la crónica de Cristóbal Colón pasaron este año por las pantallas nacionales dando un buen paso en el desarrollo real, ya no son promesas, de nuestro cine.

NIETA DE TIGRE...
María Emma Mejía suma a la juventud de sus treinta años la dinámica de la mujer antioqueña y la experiencia en todos los campos del cine: el creativo y el administrativo. Fue durante tres años gerente de Dinavisión, hizo el guión y la dirección de "Bienvenida a Londres" y "Anna Lenoit", dirigió la producción del gran éxito taquillero del cine colombiano "Padre por accidente" y de la última película nacional estrenada en 1984 "Los Elegidos" .
Se puede afirmar sin ningún temor que la gerencia de FOCINE la estaba esperando y que ella estaba madura para una responsabilidad tan grande como la de poner a funcionar, por fin, el cine nacional. Fue una confluencia afortunada que frenó los tumbos ciegos que venía dando FOCINE. El medio cinematográfico, caracterizado por múltiples desaveniencias internas y por un cúmulo de debates más o menos inútiles, por primera vez cierra filas alrededor de la persona encargada de dirigirlo. Las voces escépticas, por ahora, se han escondido.
En dos meses de gestión María Emma revitalizó el concurso de guiones que fuera iniciado por Isadora de Norden con excelentes resultados. Puso en marcha la producción de largometrajes que estaba estancada y abrió las puertas de la televisión al mediometraje.
A las ocho de la mañana está en su oficina y allí mismo se la puede encontrar a las nueve de la noche. Así se explica que haya tenido tiempo para leer todos los guiones que han llegado a FOCINE con destino a los concursos y que le haya quedado tiempo para firmar dos acuerdos internacionales de coproducción, uno con Argentina "El día que me quieras" y otro con Brasil en el cual interviene el conocido director Bruno Barreto y para darle vía libre a la realización en cine de la obra dirigida por Jorge Ali Triana: "Tiempo de morir".
Ciertamente María Emma Mejía hace honor a la herencia cinematográfica que trae en su sangre. Gonzalo Mejía, su abuelo, fue el pionero que en 1925 filmó "Bajo el cielo antioqueño" que junto con "María" y "Aura o las Violetas" forma el trío de películas colombianas más importantes de los años veinte.

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