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| 11/16/2019 1:15:00 AM

“Ser lector no solo es pasar las noches leyendo a Cervantes”: Marianne Ponsford

En diciembre, Ponsford cierra su gestión de cuatro años al frente del Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (Cerlalc). SEMANA habló con ella de cómo el organismo, que vela por fortalecer la lectura en la región, se ha adaptado para encarar un mundo que se transforma y un continente en crisis.

SEMANA habló con Marianne Ponsford del Cerlalc sobre los retos de la lectura en Latinoamérica En 2015, Ponsford reemplazó a Fernando Zapata en la dirección del Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (Cerlalc). Foto: Pilar Mejía. Foto: FOTOS: PILAR MEJÍA
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*El audio de este artículo está hecho con inteligencia artificial.

SEMANA: El Cerlalc nace en los años setenta con el objetivo de apoyar el desarrollo de la industria editorial en Iberoamérica. De cara a las transformaciones del sector libro y de la región en las últimas décadas, y durante sus cuatro años de gestión, ¿cómo se ha reenfocado ese objetivo?

Marianne Ponsford: Tal vez el viraje más importante ha sido hacer un mayor énfasis en el tema del acceso a la lectura, que ha implicado un diálogo profundo y permanente con los Gobiernos de la región. Vivimos en un subcontinente tremendamente desigual, y de poco sirve fortalecer la industria editorial si no creamos lectores. Siguiendo los lineamientos de la Unesco y los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 de la ONU, desde el centro nos hemos volcado sobre la pregunta por el acceso a la lectura para la población vulnerable: migrantes, población en situación de discapacidad, personas en situación de pobreza y primera infancia. Nos hemos enfocado en diseñar y ejecutar política pública de fomento a la lectura, tanto desde ministerios de Cultura como de Educación en América Latina.

Eso implica trabajar en fortalecer las bibliotecas escolares y públicas, y en formar bibliotecarios y docentes lectores. Implica también hacer énfasis en la necesidad de implementar más y mejores compras públicas de libros; así como desarrollar leyes, en conjunto con los Gobiernos, que mantengan la exención de IVA a los libros y otros beneficios. Además que protejan los derechos de autor y que garanticen el acceso a la lectura y a la información a quienes viven en pobreza.

SEMANA: Para algunos, el éxito en la promoción de lectura parece reducirse a los índices de libros leídos por persona al año. El Cerlalc que usted deja, por el contrario, entiende la lectura de otra manera...

M.P.: Conocemos la necesidad de entender la lectura más allá del libro, si bien la lectura inmersiva es capital para el ser humano. Las prácticas de lectura se explayan hoy en diversos frentes en la vida cotidiana y se ven atravesadas por otros consumos. No obstante, como organismo multilateral, debemos impulsar una definición de lectura desde la competencia del Estado. Para lo público, ser lector no quiere decir, como tanta gente cree, pasarse las noches leyendo a Cervantes.

Un ciudadano lector sabe cómo tener acceso a la información escrita que necesita, quiere y disfruta; entiende esa información de manera crítica, y actúa desde ese conocimiento. En el Cerlalc sabemos que tanto en la escuela como, más tarde, en la biblioteca pública, el Estado debe brindar al ciudadano el acceso a los contenidos que requiere, para que pueda tener las herramientas que le permitan construir nuevas capacidades. Más en tiempos en los que la inteligencia artificial presenta amenazas tan graves contra la estabilidad laboral.

"Creo que no hay mejor estrategia que trabajar en lectura en la primera infancia"

SEMANA: El objetivo de “formar lectores y lograr sociedades lectoras” tiene muchos obstáculos: otras formas de consumo en internet, el robustecimiento del sector audiovisual, los precios de los libros. ¿Qué estrategias han desarrollado para hacerle frente a ese contexto?

M.P.: Basta revisar las encuestas de consumo cultural y de lectura en Colombia para darse cuenta de que el precio de los libros no es, ni de lejos, la principal razón por la que la gente decide no leer. El desinterés es mucho más fuerte. Leer es una práctica ardua, mucho más retadora que ver una película en Netflix. Es cierto que el libro ha perdido esa extraordinaria ventaja que tenía sobre otros contenidos: su portabilidad. Pero hoy se lee más que nunca, si bien las nuevas formas de lectura son fragmentarias e híbridas. Creo que no hay mejor estrategia que trabajar en lectura en la primera infancia. América Latina ha avanzado de manera notable en la atención a sus niños más pequeños, pero solo en dos patas del taburete: salud y nutrición. La tercera pata, el desarrollo cognitivo del niño, se logra leyéndole a la bebé, dejando que pase páginas, que las rompa y babee y absorba las ilustraciones, y escuche la voz del papá contándole historias mientras se queda dormida. Así se forman lectores.

SEMANA: Pensando en la relación entre formación de lectores y formación de ciudadanías críticas, ¿qué papel puede jugar el Cerlalc de cara a la convulsión social actual del continente?

M.P.: No es arriesgado afirmar que la conciencia de la desigualdad es el factor común que motiva las protestas actuales. Momentos de crisis como el actual deberían entenderse como posibilidades de la democracia para fortalecerse. Y justo en estos momentos es importante entender que las herramientas cognitivas, culturales y de comprensión del otro que se obtienen por medio de la lectura juegan un rol importante para garantizar diálogos más horizontales. Aun a pesar de los grandes riesgos que encarna la permanente transformación digital en la vida de los ciudadanos, es innegable que el acceso a más canales de comunicación ha facilitado el surgimiento de redes de solidaridad, de conocimiento y de acción colectiva. Esto sin duda está íntimamente vinculado a la lectura como práctica sociocultural esencial para la formación de una ciudadanía crítica. Pero lo más importante, en tiempos de crisis o no, es que la construcción de política pública sea genuinamente participativa. Los Gobiernos deben entender la fuerza extraordinaria de un buen sistema de bibliotecas públicas como espacio de empoderamiento ciudadano y diálogo público, o la necesidad de aumentar el porcentaje del PIB que se invierte en educación para menguar la violencia.

"Los Gobiernos deben entender la fuerza extraordinaria de un buen sistema de bibliotecas públicas como espacio de empoderamiento ciudadano y diálogo público"

SEMANA: En sus cuatro años al frente del Cerlalc, ¿cuáles han sido las apuestas más importantes que ha liderado?

M.P.: Haciendo un esfuerzo de síntesis, diría que hemos puesto al servicio de la región y de los editores varias herramientas digitales necesarias. Primero, Úrsula, un software que permite a los países construir catálogos de sus obras en braille y otros formatos accesibles. También desarrollamos SIRA, un software de gestión de ISBN impecable y a la altura de los más exigentes estándares internacionales de diseño de metadatos. Otro reto cumplido fue haber logrado convocar a la región alrededor de un centro pequeño, en tiempos en los que el multilateralismo es visto con sospecha y cansancio. Haber reactivado la relación directa con la Unesco en París, y recibir de ella apoyo y recursos, ha sido muy importante. Pero lo mejor de todo, sin duda, fue haber podido conformar un equipo técnico ejemplar. Hoy el Cerlalc reúne inteligencia, vocación, experiencia, conocimiento y sentido de la diplomacia cultural y de la función del multilateralismo. Ante mi equipo me quito el sombrero y le estaré por siempre agradecida.

SEMANA: A quienes descreen de la necesidad de un centro así en el mundo actual, ¿qué les diría?

M.P.: En un continente con pocos espacios neutrales de diálogo regional, tener un centro de la Unesco dedicado al fomento de política pública de promoción del libro y la lectura, así como a la protección del derecho de autor, es un hecho francamente extraordinario. Uno de los grandes problemas políticos de América Latina es su complejo adánico. Son muchos los Gobiernos que llegan y cambian a todos los técnicos y todos los programas y políticas de los Gobiernos anteriores. Lo que se pierde en cada transición política es enorme. ¡A veces quisiera suplicar a los Gobiernos que no cambien a los técnicos de sus ministerios! Como organismo altamente especializado y con un magnífico bagaje de conocimiento técnico, el Cerlalc cumple la función de puente entre administraciones y Gobiernos.

Gracias al Cerlalc la región tiene legislación robusta en materia del libro. Somos nosotros quienes apoyamos, e incluso redactamos, muchos de esos proyectos de ley y acompañamos su andadura en el Congreso. Lo hemos hecho en Perú, Guatemala, Paraguay, Costa Rica. Asimismo, lideramos los procesos de construcción de políticas públicas en materia de lectura y bibliotecas escolares. Qué duda cabe: el Cerlalc es una pequeña joya para la región, y Colombia debería sentirse orgullosa de ser su sede.

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