El mercado de fusiones y adquisiciones en América Latina cerró 2025 con una dinámica marcada por operaciones de mayor tamaño y reconfiguraciones estratégicas en grandes grupos empresariales.

De acuerdo con el informe anual de fusiones y adquisiciones en la región elaborado por TTR Data, el valor agregado de las transacciones aumentó de forma relevante, aun cuando el número de operaciones mostró comportamientos dispares entre los países.
En este contexto, Colombia se mantuvo como el cuarto mercado con mayor número de operaciones en la región y escaló al tercer lugar en valor transado, solo por detrás de Brasil y México.
Los seis principales mercados de fusiones y adquisiciones en América Latina durante 2025 fueron Brasil, Chile, México, Colombia, Argentina y Perú.

Para Enrique Gómez Pinzón, socio de Holland & Knight, este comportamiento responde a un fenómeno claro, aunque el número total de operaciones disminuyó, Colombia estuvo asociada a transacciones de mayor impacto, impulsadas por grupos empresariales con raíces en el país y presencia regional.
“Vimos reestructuraciones relevantes de la propiedad de grupos económicos lideradas por algunos de los grupos más importantes de Colombia”, explica Gómez Pinzón.
A estas transacciones se suman inversiones de actores multilaterales en el sistema financiero colombiano, como la entrada de IFC en el capital de Davivienda, así como la venta del Cedi Future por parte de Visum Capital en el mercado local.

“Todo esto demuestra que las empresas colombianas continúan siendo un actor clave en el ecosistema de inversión regional, con capacidad de liderar y movilizar operaciones de alto valor, aunque la mayoría de estas se hayan dado fuera de Colombia”, señala.
Los movimientos estratégicos de conglomerados como Grupo Aval, Bancolombia y Davivienda tienen un efecto directo en la percepción de estabilidad y atractivo del mercado colombiano. Se trata de instituciones con una participación estructural en el empresariado nacional y que operan en uno de los sistemas financieros más regulados, competitivos y robustos de la región.
Durante el último trimestre de 2025, las tres transacciones más relevantes vinculadas a estos grupos se realizaron fuera de Colombia, involucrando entidades consolidadas en otros mercados y, en varios casos, plataformas o accionistas con origen local. Operaciones como las asociadas a Cibest reflejan, en su visión, la capacidad de estos conglomerados para desinvertir en Centroamérica y, al mismo tiempo, la confianza que mantienen en Colombia, incluso cuando su crecimiento reciente se da principalmente en mercados internacionales.
“En conjunto, estos movimientos envían una señal clara: los principales conglomerados colombianos no solo mantienen solidez doméstica, sino que proyectan capacidad operativa, buen gobierno corporativo y competitividad a nivel regional”, afirma.
En 2025, las decisiones de compra, venta e integración empresarial estuvieron influenciadas por el entorno macroeconómico colombiano y por las expectativas generadas a partir de los resultados del actual gobierno. Más allá de la ideología política, el factor determinante fue el estado del manejo de la economía, que ha generado incertidumbre y cuya recuperación, en términos de confianza empresarial e inversionista, tomará varios años.
Este escenario llevó a que muchas compañías priorizaran transacciones estratégicas con actores consolidados y, en varios casos, operaciones en mercados externos. “La dinámica macro y regulatoria no paralizó las decisiones corporativas, pero sí redefinió hacia dónde y con quién se ejecutaron esas operaciones”, explica Gómez Pinzón.
El informe regional de TTR Data muestra que en 2025 se contabilizaron 191 transacciones de capital privado, de las cuales 51 registraron un valor no confidencial agregado de US$15.253 millones. Esto representó una disminución en el número de operaciones frente a 2024, pero un aumento significativo en su valor.
Este comportamiento confirma que Colombia sigue siendo un mercado atractivo, respaldado por su tamaño, diversidad regional y una clase media históricamente generadora de valor. Aunque muchos de los movimientos se estén concretando fuera del país, las transacciones de private equity y venture capital continúan siendo relevantes, incluyendo operaciones complejas en sectores como alimentos, infraestructura, cemento y seguros, estructuradas en varias etapas.
En el segmento de capital de riesgo se registraron 539 transacciones, con una reducción tanto en el número de operaciones como en el capital movilizado. Por su parte, las adquisiciones de activos mostraron un mayor dinamismo, con un aumento en el número de movimientos y en su valor, lo que refleja el interés por activos estratégicos.

De cara a los próximos años, Gómez Pinzón considera que, en la medida en que se produzca un cambio en la orientación regulatoria y de política pública, sectores como infraestructura podrían volver a convertirse en motores de fusiones y adquisiciones. Esto incluye carreteras principales y terciarias, aeropuertos y puertos, siempre que cuenten con inversiones privadas y multilaterales.
El sector de construcción y vivienda también podría recuperar protagonismo por su impacto directo en empleo y actividad económica. Adicionalmente, empresas petroleras y mineras internacionales, así como aquellas que cerraron operaciones en los últimos años, podrían retomar interés en Colombia si encuentran un marco regulatorio estable y señales claras de seguridad jurídica de largo plazo.










