Cerca de 1,7 millones de hogares en Colombia todavía utilizan combustibles de uso ineficiente y altamente contaminante para cocinar, de acuerdo con el Plan Nacional de Sustitución de Leña y otros Combustibles, de la Unidad de Planeación Minero-Energética (UPME). El 95 % de estos hogares se encuentra en zonas rurales, donde el uso de leña, carbón, kerosene y biomasa incrementa la exposición al humo intradomiciliario y genera impactos ambientales.

Ante este panorama, las redes domiciliarias de Gas Licuado de Petróleo (GLP) se plantean como una alternativa para ampliar el acceso a energía en territorios de difícil acceso. Su capacidad de ser transportado, almacenado localmente y distribuido mediante redes permite adaptar la infraestructura a comunidades rurales con concentración de hogares.
En este contexto, Grupo GasPaís impulsa la iniciativa Energía con Propósito, con la que busca que la expansión de las redes de GLP contribuya a la inclusión energética y al desarrollo territorial.
A través de sus filiales Rednova y Surgas, la compañía atiende a más de 100.000 usuarios activos en 124 municipios y centros poblados de 15 departamentos. La operación cuenta con más de 3.900 kilómetros de redes externas, 205 estaciones y 261 tanques, y representa el 29 % del mercado colombiano de redes domiciliarias de GLP.
El crecimiento de esta infraestructura también se refleja en el número de usuarios. Entre 2015 y 2025, los hogares conectados a redes de GLP en Colombia pasaron de cerca de 59.000 a más de 372.000. De estos usuarios, 95 % pertenece a los niveles socioeconómicos 1 y 2, según las cifras entregadas por la compañía.

Las alianzas entre entidades públicas y privadas son otro componente de esta estrategia. Grupo GasPaís ha participado en más de 30 convenios con alcaldías, gobernaciones, Ecopetrol y sus filiales para reducir las barreras económicas y facilitar la llegada de infraestructura a comunidades que requieren recursos y capacidades adicionales.
En cuanto a esto, Patricio Mura Escobar, gerente general de Grupo GasPaís, explicó que “cerrar brechas de pobreza energética requiere soluciones capaces de adaptarse a las condiciones reales de los territorios. Las redes domiciliarias de GLP permiten llevar un servicio seguro, continuo y asequible a comunidades rurales y apartadas; pero su verdadero impacto ocurre cuando el sector público y privado sumamos esfuerzos para hacer posible que más familias accedan a una solución energética confiable”.

Uno de los casos se encuentra en Ataco, Tolima, donde una alianza entre Grupo GasPaís y Hocol, mediante el Programa Gas Social, permitió desarrollar redes domiciliarias de GLP para 1.700 hogares de estratos 1 y 2. Antes del proyecto, 84 % de estas familias utilizaba leña para cocinar.
Energía con Propósito plantea así el reto de que el crecimiento de las redes de GLP no solo represente una expansión de infraestructura, sino una herramienta para ampliar el acceso a energía segura, continua y asequible en las zonas rurales del país.
