Construcción

¿Está preparada Colombia para construir 4 millones de viviendas en la próxima década?: esto explicó Amarilo

Para Roberto Moreno, presidente del Grupo Amarilo, el país sí tiene el potencial para alcanzar esa meta, pero debe recuperar la confianza, atraer inversión y reactivar el sector como motor de empleo y crecimiento económico.

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27 de febrero de 2026, 9:57 a. m.
Roberto Moreno, presidente del Grupo Amarilo.
Roberto Moreno, presidente del Grupo Amarilo. Foto: Juan Carlos Sierra/SEMANA

¿Cómo está hoy el sector de vivienda?

ROBERTO MORENO: Siempre veo el vaso medio lleno. Este es un sector que jalona fuertemente la economía: por cada peso invertido genera 2,9. Entre 2013 y 2019 se crearon en promedio 369.000 hogares anualmente, y después de la pandemia se reportó un récord de 250.000 viviendas. Sin embargo, el año pasado fueron 118.000; es decir, menos de la mitad.

Más que viviendas: la poderosa estrategia de Amarilo que ha impactado a más de 600 mil personas

En algunas ciudades, como Barranquilla y Bogotá, con programas propios de subsidio a la compra se logró mitigar parcialmente la caída. Sin embargo, no hay que perder de vista que hay una oportunidad inmensa. Más de 41 ciudades en Colombia tienen más de 100.000 habitantes y hay cinco ciudades muy grandes.

¿Dónde estuvo el freno y qué los afecta hoy?

R.M.: La desaparición del programa Mi Casa Ya, que era un subsidio a la compra y a la tasa de interés para las familias. Fue maravilloso; significó una revolución entre 2015 y 2024. En ese periodo, 370.000 personas pudieron comprar su casa; el 80 % no lo hubiera logrado sin subsidio. Además, este programa hizo que más de 500 empresas en las regiones se animaran a construir viviendas. Hoy nos impactan las tasas de interés y la confianza. Recordemos que, si hay inversión, hay actividad.

¿Es fácil reactivar el sector?

R.M.: Sí, este es un sector que se reactiva muy rápido y a un buen ritmo. Al reactivarlo, podemos generar inmediatamente más de 160.000 empleos nuevos. Se trata de atraer inversión con reglas claras, visión de largo plazo y confianza.

¿Qué desafíos adicionales enfrentan?

R.M.: Hoy enfrentamos desafíos que trascienden la construcción: incertidumbre regulatoria, demoras en los licenciamientos, restricciones de financiación y una menor confianza para invertir. A esto se suma la ausencia de una visión de largo plazo en ciudades que crecen sin la planeación necesaria. El verdadero reto es reactivar el sector como motor de empleo, inversión y desarrollo urbano bien pensado.

¿Cómo impacta la ausencia de vivienda formal en la informalidad urbana?

R.M.: Los barrios informales generan impactos ambientales, sociales y económicos profundos. Cuando una ciudad no ofrece vivienda formal suficiente y asequible, la necesidad de habitar se traslada a la informalidad: barrios sin planeación, familias sin seguridad jurídica y servicios públicos más costosos. La falta de vivienda formal no es solo un déficit de construcción, es el origen de la desigualdad urbana, porque deja a miles de personas por fuera del desarrollo de la ciudad.

¿Cuántas viviendas necesita el país en la próxima década?

R.M.: Según el cálculo de Camacol, vamos a necesitar 4 millones. Deberíamos producir 400.000 al año y hoy esa cifra oscila entre 130.000 y 140.000. Por eso insisto en que hay una oportunidad inmensa, sobre todo para la industria y el empleo.

¿Qué le deja a Colombia el manejo reciente de la relación con Estados Unidos?

R.M.: Mostrar que la diplomacia es el camino y que el país está por encima de las personas es clave. La relación de casi 200 años entre Colombia y Estados Unidos, y la actividad económica entre ambos países, es vital para el desarrollo. Necesitamos generar confianza y atraer inversión, porque si no hay inversión, no hay crecimiento económico. Hay que pensar en el largo plazo. Celebro que se haya bajado el volumen y que el país haya estado por encima de las diferencias.

¿Qué mensaje envía el Grupo Amarilo con sus inversiones?

R.M.: Estamos pensando en el largo plazo y nos la estamos jugando por Colombia, con inversiones que van a generar mucho bienestar, entre ellas proyectos de renovación urbana, que deben entenderse como un motor de desarrollo. Eso es un detonador de confianza. Tenemos que creérnosla y trabajar en equipo.



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