Medellín se ha consolidado como una de las principales caras de Colombia ante el mundo. Su transformación urbana, el crecimiento del turismo, la proyección internacional de sus artistas y una agenda cada vez más amplia de eventos han contribuido a que la ciudad gane reconocimiento internacional y atraiga miles de visitantes cada año.

Además del impacto que este proceso representa para una ciudad que hace algunas décadas atravesó momentos muy difíciles, el crecimiento del turismo y de los grandes eventos está generando oportunidades para diferentes sectores de la economía. Hoteles, restaurantes, transporte y comercio hacen parte de una cadena que se activa con la llegada de visitantes, mientras esta dinámica también puede contribuir a la generación de empleo y a la atracción de nuevas inversiones.
Este fue uno de los temas abordados en el foro SEMANA por Colombia: Medellín y Antioquia, en el que Santiago Valencia, gerente de Indeportes Antioquia; Sergio Zapata, gerente general de DaviArena; y Alejandro Vásquez, subdirector Ambiental del Área Metropolitana del Valle de Aburrá, analizaron las oportunidades que representan estos eventos para el posicionamiento de Medellín y Antioquia, así como los retos que plantea este crecimiento en materia de infraestructura, sostenibilidad y desarrollo económico.
Una apuesta que combina deporte y cultura
Para Valencia, el deporte se ha convertido en uno de los motores del posicionamiento de la región, no solo por su capacidad para atraer grandes eventos, sino también por su impacto económico y social.
En este sentido, “la estrategia del departamento se ha concentrado en tres frentes: infraestructura, fomento deportivo y alto rendimiento”, detalló el funcionario, quien agregó que la Gobernación de Antioquia ha invertido cerca de $ 211.000 millones de pesos en escenarios deportivos de diferentes municipios.
Pero la apuesta no se limita a contar con escenarios para competencias. El fomento deportivo también busca generar espacios protectores y seguros para las comunidades, especialmente para niños y jóvenes, así como contribuir a su desarrollo, independientemente de que lleguen o no al alto rendimiento.
Por su parte, Zapata señaló que el potencial de Medellín va más allá de consolidarse como una ciudad de grandes eventos y espectáculos. La apuesta de DaviArena es contribuir a convertir al Valle de Aburrá en un epicentro cultural, aprovechando el ecosistema creativo que se ha desarrollado durante las últimas décadas.
“Medellín comprendió ese capítulo oscuro que dejó atrás y se dio la oportunidad de transformarse con un potencial infinito. Hoy tenemos artistas emergentes, grafiteros, raperos y muchas otras personas que se expresan a través de la cultura”, afirmó el directivo.
Zapata destacó que la capacidad de hacer converger estas diferentes expresiones también ha sido parte de la transformación y del nuevo posicionamiento de la ciudad.
Medioambiente, un eje transversal
El crecimiento del turismo y la realización de grandes eventos también plantean retos para la sostenibilidad del territorio. Alejandro Vásquez, subdirector ambiental del Área Metropolitana del Valle de Aburrá, explicó que uno de los puntos fundamentales es contar con información que permita conocer el comportamiento de las diferentes variables ambientales y tomar decisiones que ayuden a que Medellín y los demás municipios continúen siendo atractivos para visitantes y residentes.
En este sentido, una de las apuestas de la entidad ha sido declarar la economía circular como un tema en el ámbito metropolitano, con el propósito de involucrar a empresas, ciudadanos y organizadores de eventos en acciones que reduzcan la presión sobre los recursos naturales.
Esto incluye aspectos como la integración con el transporte masivo, la separación y el aprovechamiento de residuos y un uso más eficiente del agua y la energía. Para Vásquez, estas decisiones deben incorporarse desde la planeación de los eventos.
“Si desde el diseño pensamos cómo generar menos residuos, cómo hacer una clasificación adecuada o cómo ser más eficientes en el uso de la energía, podemos minimizar el impacto. Si no pensamos en cuidar el territorio, se nos puede jugar en contra”, señaló.
Por lo tanto, el reto no está en frenar el crecimiento de Medellín como destino, sino en lograr que este avance sea compatible con la protección del territorio y sostenible tanto ambiental como financieramente.
“Si logramos que la universidad, la empresa, el Estado y la sociedad civil rememos hacia el mismo lado, Medellín puede convertirse en una potencia mundial”, complementó Zapata.
El deporte como vitrina
El deporte se ha convertido en una de las principales vitrinas para proyectar a Antioquia ante Colombia y el mundo. La trayectoria de deportistas reconocidos y la realización de competencias internacionales han contribuido a posicionar a la región como sede de grandes eventos, que atraen visitantes y generan oportunidades.
Valencia aclara que detrás de estos resultados hay un proceso que comienza mucho antes a través del fomento deportivo, uno de los pilares de la estrategia del departamento, que va mucho más allá de formar atletas.
“El deporte forma seres humanos, independientemente de si llegan o no al alto rendimiento. Esto representa una transformación del individuo, de la familia y de la sociedad, que se convierte en desarrollo social y desarrollo económico”, dijo.
En este sentido, la apuesta también ha sido consolidar los escenarios deportivos como entornos protectores y seguros para las comunidades, en los que niños y jóvenes puedan aprovechar su tiempo libre, y desarrollar habilidades que les servirán independientemente de que continúen o no una carrera deportiva.
Por otra parte, quienes llegan al alto rendimiento reciben un acompañamiento que incluye entrenamiento, alimentación y apoyo psicosocial, con el objetivo de preparar a los futuros representantes de la región y del país.
En conjunto, la estrategia busca conectar el deporte formativo, la transformación social y el alto rendimiento con el desarrollo económico que generan los grandes eventos y los atletas que se convierten en referentes de la región.
Los grandes eventos como motor económico
Desde DAVIarena, que fue concebido para competir con algunos de los principales escenarios de este tipo en el mundo y fortalecer la capacidad de Medellín y Antioquia para atraer conciertos, espectáculos y giras internacionales, explicaron que el impacto de estos eventos va mucho más allá de lo que ocurre dentro del escenario.
Para Sergio Zapata, “la experiencia comienza desde que una persona compra la boleta, pues alrededor de cada visitante se movilizan sectores como hotelería, transporte, restaurantes, comercio y turismo”.
El escenario tiene previstos 75 eventos para 2027, con una asistencia estimada de 650.000 personas. De acuerdo con las proyecciones compartidas durante el foro, su operación podría generar una derrama económica cercana a los $ 350.000 millones para la región.
El impacto no termina cuando concluye cada evento. Valencia subrayó que, especialmente en el caso del deporte, quienes llegan a Antioquia suelen hacerlo acompañados por familiares, entrenadores y delegaciones que, además de asistir a los escenarios deportivos, consumen en restaurantes, comercios y hoteles, y aprovechan su estadía para conocer otros atractivos de la región.
“El evento deportivo es el gancho, pero dura poco. La excusa es el evento, pero al final terminan haciendo un turismo más amplio y aprovechando toda la oferta cultural y gastronómica que tenemos”, explicó el funcionario.
Esta dinámica no se concentra únicamente en Medellín. El departamento también cuenta con eventos en regiones como el Oriente y el Urabá, lo que amplía el alcance de una agenda que busca atraer visitantes y generar actividad económica en diferentes territorios de Antioquia.
El desafío, según lo planteado durante el foro, será lograr que esta creciente capacidad para atraer visitantes, inversiones y grandes espectáculos avance de la mano con la infraestructura necesaria, la articulación entre los diferentes actores y la protección del territorio.