En un colegio, los residuos de cocina y poda terminan convertidos en abono para huertas y zonas verdes. En otro, los estudiantes aprenden a identificar fugas de agua e ineficiencias energéticas, revisar hábitos de consumo y promover mejores prácticas dentro de sus salones. Lo que antes podía parecer una clase más sobre cuidado ambiental hoy se vive como una experiencia práctica.

Esa es la apuesta que Colsubsidio viene impulsando en sus cinco colegios: Colegio Colsubsidio Chicalá, Colsubsidio Norte, Ciudadela Colsubsidio, Colsubsidio Maiporé y Fundación Colombia. La sostenibilidad se ha integrado a la vida escolar no solo como un tema académico, sino como una forma de desarrollar liderazgo, responsabilidad y conciencia frente a los retos del entorno.
Durante 2026, más de 830 alumnos fortalecieron sus conocimientos sobre gestión de residuos y otros 341 participaron en actividades relacionadas con el ahorro de agua. Estas cifras muestran que la educación ambiental empieza a traducirse en acciones concretas dentro de la comunidad educativa.
“La educación es más poderosa cuando se aprende haciendo. Por eso hemos diseñado experiencias que acompañan a nuestros estudiantes desde los primeros años de formación hasta grado once, integrando el conocimiento con la acción. Lo que buscamos no es únicamente que conozcan los desafíos ambientales, sino que desarrollen el liderazgo, las competencias y los valores necesarios para enfrentarlos y construir soluciones sostenibles en su vida cotidiana”, aseguró Claudia Camacho, gerente de educación y productividad de Colsubsidio.
Uno de los programas que hace parte de esta estrategia es ECORED 2030: Transformación Ambiental, una iniciativa que articula proyectos escolares, gestión institucional y liderazgo estudiantil para fortalecer la conciencia ecológica desde los primeros años de aprendizaje.
Su propósito es que los estudiantes comprendan los retos ambientales desde experiencias reales, conectadas con su vida escolar y su entorno.
Dentro de esta estrategia también está Evolución Circular, una iniciativa desarrollada por Colsubsidio en alianza con Visión Circular de la ANDI. El proyecto ha impactado a 1.913 estudiantes de cuarto, quinto y sexto grado, y busca cambiar la relación de la comunidad educativa con los residuos sólidos: separarlos mejor, entender su valor y reconocer que pueden tener una segunda vida dentro del ciclo productivo.
En su implementación se han realizado 30 talleres de formación, 41 jornadas de pesaje de residuos, se han conformado cinco comités promotores ambientales y se instalaron 51 puntos de separación en las aulas. Más que cifras aisladas, estos avances reflejan cómo la sostenibilidad empieza a hacer parte de la rutina escolar.
El cambio también se ve en el rol que asumen los estudiantes. Algunos participan como vigías y promotores ambientales, lideran campañas de sensibilización y ayudan a fortalecer las prácticas de separación en sus colegios. Así, dejan de ser receptores de información para convertirse en multiplicadores de nuevos hábitos.
Huertas, compostaje y resultados medibles
Los aprendizajes también están dejando resultados concretos. En 2026, el Colegio Colsubsidio Chicalá generó 1.400 kilogramos de abono a partir de residuos de poda y cocina, utilizados en huertas, zonas verdes y arbolado institucional. Por su parte, el Colegio Fundación Colombia aprovechó cerca de 22.600 kilogramos de material vegetal, con los que obtuvo 7.650 kilogramos de compost.

Estas experiencias muestran que la sostenibilidad puede aprenderse desde lo cotidiano: separar correctamente los residuos, cuidar el agua, aprovechar los desechos orgánicos, cultivar una huerta o entender cómo las pequeñas decisiones impactan el entorno. En ese proceso, las aulas se convierten en laboratorios de ciudadanía, donde los estudiantes no solo comprenden los problemas, sino que ensayan soluciones.
“Los desafíos que enfrenta el medio ambiente exigen transformaciones culturales profundas y de largo plazo. Los colegios representan espacios privilegiados para afianzar valores, conocimientos, hábitos de cuidado y conservación que acompañarán a los estudiantes durante toda su vida”, explicó Liliana Medina, jefe de gestión ambiental de Colsubsidio.

La apuesta hacia 2030
La meta hacia 2030 es consolidar una comunidad educativa en la que estudiantes, familias, docentes y comunidades reconozcan los desafíos de su entorno y participen activamente en la construcción de soluciones.

No se trata únicamente de desarrollar proyectos ambientales, sino de formar ciudadanos capaces de tomar decisiones responsables, cuidar los recursos y liderar transformaciones positivas en sus comunidades.

En esa visión, la sostenibilidad no es una asignatura adicional ni una campaña temporal. Es una forma de aprender a través de la experiencia, de conectar el conocimiento con la acción y de preparar a una generación que entiende que el futuro también se construye desde lo que ocurre cada día en el colegio.
