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La más famosa del clan Kardashian se vistió de todas las marcas menos de Balenciaga. Foto: Instagram @kimkardashian.
La más famosa del clan Kardashian se vistió de todas las marcas menos de Balenciaga. Foto: Instagram @kimkardashian. - Foto: Foto: Instagram @kimkardashian.

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Kim Kardashian llegó al Art Basel de Miami sin su compañero fiel: Balenciaga

La figura mediática hizo una fuerte declaración con el ‘look’ que usó en la feria de arte contemporáneo de Miami, Estados Unidos.

Kim Kardashian, Balenciaga y Kanye West son el triángulo de las polémicas del final de 2022, todos envueltos en un sinfín de pasos en falso y salidas cuestionables donde la única que medio se salva es la empresaria del “klan”, quien sigue añadiéndole fuego al tema con su última aparición en la feria de arte contemporáneo Art Basel, de Miami.

La más famosa de las Kardashian aprovechó la cita obligada de las celebridades en este fin de año para dejar muy clara su posición en cuanto al revuelo que hay alrededor de Balenciaga, la marca de alta moda que quedó en el ojo del huracán por lanzar una campaña publicitaria donde ponía a niños alrededor de accesorios con símbolos de sadomasoquismo y documentos sobre pornografía infantil.

Cuando se desató la hecatombe con Balenciaga, a la primera que le cayeron fue a Kim, quien era una de las embajadoras más importantes de la marca y quien siempre ha defendido los derechos de los niños en sus intervenciones públicas, quedando “ensanduchada” en un pleito del que ella no tuvo nada que ver.

Y por muy difícil que se pudiera ver, Kim la tenía muy clara, pues solo tenía un camino para salir bien librada de ese meollo: repudiar la campaña, ratificarse en su lucha contra cualquier violación a los derechos y la dignidad de los niños y revisar todos sus contratos con la marca. Tal como Balenciaga hizo con el exesposo de la empresaria, Kanye West, quien fue eliminado de forma inmediata de la casa francesa cuando el rapero decidió empezar a mostrar sus pensamientos antisemitas y extremistas en redes sociales.

El mundo entero aplaudió la acción de Balenciaga con West, pues plantó un precedente que Adidas y otras marcas siguieron a rajatabla; sin embargo, un mes después, era Balenciaga la que estaba siendo cancelada y todo por una campaña mal planteada, mal producida y muy mal usada. Por más disculpas que la casa de modas pida, en el fondo hizo lo que mejor sabe hacer, monetizar la polémica y generar controversia, lo que se traduce en más resonancia para el “nombre del aviso”.

Aun así, tal disparate le costó a Balenciaga su mejor imagen, Kim, quien apareció en la capital de la Florida ataviada en un top de látex Vex y unos pantalones ‘vintage’ al estilo motocross con anteojos de sol Dior. Fue un look que a simple vista se ve cotidiano para la mediática, pero para aquellos inmersos en el mundo de la moda y en la polémica es una declaración de guerra contra la casa de alta moda que fundó el español Cristóbal Balenciaga hace más de 70 años.

Esto se da después de que se conociera que Kim declinó un contrato multimillonario con Balenciaga para ser parte de la campaña de primavera 2023, propuesta que le habían hecho semanas antes de la polémica sadomasoquista y que ella estaba a punto de firmar. Sin embargo, y muy a tiempo, les dijo que no a los empresarios de la casa de alta moda.

En el Art Basel también se vio un despliegue de luminarias digna de una alfombra roja de los Globo de Oro o los premios Óscar de la Academia. Con estrellas como Madonna, James Blake, Travis Scott, Rande Gerber, Serena Williams, Khloe Kardashian y Leonardo DiCaprio, luego de la muestra de arte, estos se repartieron entre cenas de lujo, fiestas y after parties muy al estilo Miami, o celebraciones en yates de multimillonarios como Ernesto Bertarelli, al que DiCaprio se montó con uno de sus mejores amigos de la vida y de Hollywood, el actor Tobey Maguire.