EDUCACIÓN

Colegio Sagrado Corazón Montemayor: formar con el corazón, clave para la transformación social

Más allá de los conocimientos teóricos, el reto de la escuela está en formar personas buenas e íntegras, dispuestas a construir una sociedad más justa.

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17 de abril de 2021, 12:33 p. m.
Formar con el corazón, clave para la transformación social
Formar con el corazón, clave para la transformación social Foto: Cortesía

Hoy más que nunca se evidencia que educar no es solo llenar de contenidos la cabeza. Hoy el camino señala que en un mundo en constante cambio lo que marcará la diferencia será la capacidad que tenga el ser humano de ser eso: un humano que vive en sociedad, que inspira a ser mejores cada día, que busca ser feliz y hacer felices a otros.

Por lo menos así lo considera desde su propuesta pedagógica el Colegio Sagrado Corazón Montemayor de Envigado (Antioquia), que a lo largo de 25 años promoviendo la pedagogía del encuentro ha fundamentado sus procesos de educación en formar personas buenas e íntegras, abiertas a los demás, capaces de compadecerse y ayudar a quien lo necesita, conscientes de la necesidad de comprometerse en la construcción de un país y una sociedad justa y reconciliada.

Aunque la virtualidad se convirtió en la norma general para el sector, algunas agremiaciones aseguran que existen casos en los que la presencialidad es innegociable, a pesar de las herramientas tecnológicas.
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Para Juan David Velásquez, rector del Colegio Sagrado Corazón , la misión de la escuela no consiste en formar a los niños para que sean buenos universitarios o para que consigan un buen trabajo, pues considera que esta es una visión reductiva y utilitarista de la educación.

“Creo que la gran misión consiste en ayudar a niños y jóvenes a que crezcan como personas, ayudarles en su proceso de personalización, a que se acreciente su capacidad de encuentro y a que realmente se dé dicho encuentro: con la realidad (por medio del conocimiento), con las demás personas (en la experiencia de la amistad y la socialización), consigo mismos (mediante el conocimiento personal) y con Dios (en la vivencia libre y sencilla de la amistad con Él)”, indica el rector.

Lo vivido en el último año les dio la oportunidad a las universidades de reinventar los procesos y adaptarse, en tiempo récord, a las nuevas exigencias del mercado.
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Aprender para creer y crecer

Al celebrar sus 25 años, el Sagrado Corazón Montemayor se enorgullece de seguir constituyendo una gran comunidad educativa en la que las relaciones humanas son muy ricas, prevalece el trato fraterno y cercano, pues se fortalece una cultura de la solidaridad que se plasma en iniciativas de las familias, los estudiantes y los profesores de la institución.

Un logro fundamental para conseguir todo lo anterior, agrega el directivo, ha sido el ir consolidando un grupo de maestros y formadores de primer nivel, así como un equipo directivo, administrativo y de servicios generales comprometido con esta vocación.

Con índices de desempleo cada vez más altos y una honda crisis económica, la pertinencia de los programas académicos profesionales debe ser una prioridad para las universidades.
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“Nosotros buscamos generar un espacio familiar y cercano que les dé mucha estabilidad a nuestros estudiantes para que se desarrollen como hombres y mujeres seguros y libres. Por lo que he visto, este es un buen camino para que enfrenten el reto universitario de la mejor manera”, apunta el directivo.

Esta apuesta del Sagrado Corazón Montemayor se manifiesta en las capacidades que tienen sus estudiantes para ingresar a las mejores universidades del país y del mundo, y en egresados que son referentes para las generaciones futuras como Mariana Pajón, bimedallista de oro olímpico; Sabina Mazo, deportista de élite en las artes marciales mixtas y una de las mejores latinoamericanas en la UFC (Ultimate Fighting Championship); o Pablo Mejía, uno de los miembros de la banda de pop latino Piso 21.

“Me gusta contar que Martín Pizarro, un joven tenor y una promesa de la música lírica en nuestro país, se graduó de nuestro colegio Sagrado Corazón Montemayor; o Camilo Guzmán, fundador del centro de pensamiento Libertank, que promueve la libertad económica; Ana María Sánchez, una joven de la promoción de 2017, que descubrió su vocación para vivir la vida religiosa en una comunidad de religiosas colombiana; o Laura Álvarez, quien hace parte de la junta directiva de Fenalco Antioquia, referentes de quienes destaco su integridad como personas y su deseo de servir al país”, acota el rector Velásquez.

Ahora, en su vigesimoquinto aniversario, el Sagrado Corazón Montemayor se honra de graduar este año a su decimoquinta promoción y de contar con 637 estudiantes desde prekínder hasta undécimo grado, con casi 300 egresados.


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