En el centro de Bogotá, en una zona donde conviven la actividad urbana, el patrimonio histórico y una alta densidad de edificaciones, un campus universitario ha logrado destacar por la presencia y el cuidado de sus espacios verdes.
La Universidad Externado de Colombia, ubicada en el entorno de La Candelaria, ha transformado su espacio en un corredor ambiental que impacta no solo a su comunidad académica, sino también al paisaje urbano que la rodea.
La relación entre universidad y sostenibilidad no es nueva, pero en este caso ha ido más allá del discurso. A lo largo de casi 140 años de historia, el Externado ha incorporado prácticas ambientales que hoy hacen parte de una estrategia integral, alineada con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas y con una mirada puesta en 2030.
Dentro del campus, las acciones son visibles y cotidianas: luminarias LED para reducir el consumo energético, griferías de bajo flujo, sistemas de recolección de aguas lluvia para el riego, producción de compost, bancos de semillas y una expansión sostenida de jardines, árboles y viveros.
“Tenemos diferentes metas en sostenibilidad que están alineadas con los objetivos de la Agenda 2030”, explicó Leonardo Vásquez, coordinador de Asuntos Ambientales de la Universidad.
Varias de estas iniciativas se relacionan con objetivos asociados a educación de calidad, equidad de género, reducción de desigualdades, fortalecimiento institucional y alianzas para el desarrollo sostenible.
El enfoque ambiental también se ha consolidado desde el ámbito académico. “Esto ha sido un esfuerzo de muchos años. Desde 2003 empezamos a desarrollar líneas de investigación y contenidos que llevamos a las aulas y a nuestra comunidad”, señaló Gustavo Adolfo Yepes, director de Gestión y Responsabilidad Social de la Facultad de Administración de Empresas.
Ese proceso llevó a que la universidad fuera la primera del país en contar con un programa formal de responsabilidad social empresarial y sostenibilidad.
A partir de esa experiencia, el Externado abrió en 2013 una maestría especializada en el tema. El conocimiento acumulado ha permitido que la institución acompañe a cerca de 600 micro y pequeñas empresas del país en la incorporación de prácticas más sostenibles en sus modelos de gestión.
Impacto en el entorno
El color verde del Externado no es un recurso simbólico. La universidad ha consolidado jardines, viveros y senderos que hoy hacen parte del entorno urbano del centro histórico.
“Nuestro vivero y los jardines son un pulmón para esta zona de la ciudad, y se han convertido incluso en parte de las rutas que recorren quienes visitan La Candelaria”, explicó Nohora Robayo, directora de Bienestar Universitario.
El enfoque ambiental, añade, no responde a una tendencia pasajera. Hace parte del ADN de la institución y se ha extendido a su relación con la ciudad. El Externado permite el tránsito libre de las personas por sus instalaciones, lo que ha implicado acuerdos con vecinos y actores del sector para garantizar el cuidado de estos espacios compartidos.
“La sostenibilidad del campus no es solo un asunto interno; es un ejercicio de corresponsabilidad con la comunidad”, precisó Robayo.
Esa apropiación colectiva ha sido una de las claves del modelo. Estudiantes, trabajadores, vecinos y visitantes participan en el cuidado de los jardines, los árboles y los senderos, que hoy funcionan como espacios para el bienestar, el encuentro, el silencio y la conexión con la naturaleza, en medio del ritmo acelerado del centro de la ciudad.
“Creo que caminar por el Externado es una de las mejores terapias para el bienestar y nos ayuda a mejorar la experiencia universitaria”, concluyó la experta.







