Las zonas francas se han consolidado como uno de los espacios más importantes para el desarrollo industrial y el comercio exterior en Colombia. Además de ofrecer beneficios tributarios a las empresas, estos complejos buscan facilitar las operaciones logísticas, atraer inversión y generar oportunidades de empleo en las regiones donde operan.
Sin embargo, en un mercado cada vez más competitivo, contar con una ubicación estratégica ya no es suficiente. La automatización de los procesos, la incorporación de nuevas tecnologías y la sostenibilidad también están ganando protagonismo entre las condiciones que buscan las empresas para desarrollar sus operaciones.
En este escenario, Zona Franca Parque Central, ubicada en Cartagena, ha venido consolidando un modelo que, además de su gran ubicación, incluye una operación aduanera automatizada que funciona 24 horas, siete días a la semana; un Parque Eco-Industrial certificado por ICONTEC en nivel experto, con energía solar propia; y una gestión del talento humano que se mide con el mismo rigor que cualquier indicador financiero.
“Una zona franca no puede competir sólo con incentivos tributarios y ubicación porque eso lo ofrece cualquiera. Tiene que competir por lo que hace. Hoy somos un parque de 128 hectáreas totalmente urbanizadas, con 56 empresas instaladas que generan más de 2.500 empleos directos y 3.200 indirectos, a 12 kilómetros del principal puerto de Colombia y con conectividad logística multimodal”, explicaron desde la organización.
Adicionalmente, han venido incorporando otras estrategias para hacer más eficiente la operación del complejo industrial. Por una parte, fueron pioneros en automatizar el ingreso y la salida de mercancías, lo cual permite que los formularios de movimiento se aprueben de manera automática, gracias a una integración con los sistemas de la DIAN y con los sistemas de información de las propias empresas usuarias.
Por otra parte, en noviembre tendrán el proceso de aprobación de formularios de ingreso y salida de mercancías del TAN, automatizado al ciento por ciento; lo cual se suma a las alertas inteligentes de riesgo operacional y a un esquema de seguridad que integra control de accesos, videovigilancia analítica y vigilancia armada.
“La aduana moderna no es solo rápida; es predecible y segura”, señalaron desde la Zona Franca, en donde el parque opera 24/7 sin sobrecostos para el usuario.

Las ventajas de una operación 24/7
El impacto de una operación sin interrupción es evidente, pues cada hora que una carga no espera es dinero que la empresa no pierde, por lo que un usuario de Parque Central puede despachar a cualquier hora del día, planear su producción sin depender de ventanas de atención y cumplir compromisos de entrega con mayor certeza.
Pero el efecto más importante está en la confianza, ya que los compradores internacionales exigen hoy trazabilidad verificable, es decir, saber de dónde viene cada insumo, cómo se transformó y por dónde salió. “Una empresa instalada en un parque automatizado tiene esa evidencia disponible sin esfuerzo adicional, y eso le abre puertas en mercados exigentes”, añadieron desde Parque Central.
Según el índice de desempeño logístico del Banco Mundial, los procesos aduaneros son el componente más débil del país, por lo que cuando una zona franca resuelve ese cuello de botella le entrega a sus empresas una ventaja competitiva real frente a sus pares de la región, destacaron desde la organización.
La sostenibilidad como parte de la operación
Recientemente, el complejo obtuvo la certificación como Parque Eco-Industrial en nivel experto, otorgada por ICONTEC bajo la norma NTC 6720:2023, que evalúa la gestión ambiental, social y económica de los parques industriales, un reconocimiento que destaca la incorporación de prácticas sostenibles en sus operaciones y no únicamente como iniciativas aisladas.
Para alcanzar este nivel, Parque Central hizo parte del Programa Global de Parques Eco-Industriales de la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI), con apoyo de la Cooperación Suiza, el cual destacó como uno de sus principales avances YurbaQua, una planta de energía solar flotante instalada sobre el reservorio del parque, que en su primera etapa cuenta con una capacidad de generación reportada de 1,4 megavatios.
A esto se suman iniciativas de economía circular, aprovechamiento de recursos entre las empresas instaladas y gestión eficiente del agua. Además, la zona franca desarrolló Eco Central 360, una herramienta propia que permite medir y hacer seguimiento en tiempo real a sus indicadores de sostenibilidad.
“Las grandes cadenas globales y los inversionistas exigen proveedores con huella ambiental medida y gestionada, por lo que estar en un Parque Eco-Industrial certificado le facilita a cada usuario cumplir esas exigencias, acceder a energía limpia, reducir costos por eficiencia y participar en esquemas de economía circular con sus vecinos del parque”, puntualizaron desde la Zona Franca.
Más allá de estas iniciativas, Zona Franca Parque Central busca fortalecer la capacidad exportadora del Caribe colombiano mediante la atracción de empresas que no solo movilicen mercancías, sino que también desarrollen procesos productivos y generen valor agregado en la región.
*Contenido elaborado con el apoyo de Zona Franca
