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Noruega incrementa el valor económico por mantener los bosques tropicales en pie

El precio mínimo por tonelada de dióxido de carbono pasó de cinco a 10 dólares, un valor que le representaría a países como Colombia recibir hasta 5.000 dólares por cada hectárea de bosque o selva tropical conservada.


Según el informe “La gran mentira verde” de la plataforma Global Forest Watch, el planeta perdió 11,9 millones de hectáreas de bosque tropical en 2019 debido a la deforestación, una cifra que representa una pérdida boscosa equivalente a 10 canchas de fútbol cada minuto.

Del total de esta hecatombe ecosistémica, 3,8 millones de hectáreas fueron bosques primarios, es decir árboles maduros que han permanecido vírgenes o sin ningún tipo de intervención humana y los cuales almacenan el doble de dióxido de carbono. 

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Diez países concentraron la mayor pérdida de bosque primario en 2019. El ranking de la infamia de Global Forest Watch lo lidera Brasil, con más de 1,3 millones de hectáreas, seguido por República Democrática del Congo, Indonesia, Bolivia, Perú, Malasia, Colombia, Laos, México y Camboya.

La motosierra tiene en graves aprietos a los bosques húmedos tropicales del planeta. Foto: Rodrigo Botero.

Colombia, catalogado como el segundo país más biodiverso del planeta, es uno de los territorios más azotados por la deforestación, flagelo catalogado por los expertos como la mayor problemática ambiental. Según el Gobierno nacional, entre 2000 y 2019 el territorio nacional perdió cerca de 2,8 millones de hectáreas de bosque, la mayoría en la región amazónica.

Sin embargo, en los últimos dos años, la motosierra ha mermado un poco su accionar en el territorio nacional. En 2017, el país perdió 219.973 hectáreas de bosque, cifra que bajó a 197.159 hectáreas en 2018 y 158.894 hectáreas en 2019. Es decir, disminuciones de 10 y 19 por ciento respectivamente.

Si Colombia continúa esta racha positiva, sería uno de los primeros países que podría beneficiarse con el nuevo precio establecido por Noruega por mantener los bosques tropicales en pie, el cual pasó de cinco dólares a 10 dólares por tonelada de dióxido de carbono.

Noruega incrementó el valor económico por conservar los bosques tropicales. Foto: Jhon Barros.

Es decir que, por cada tonelada de carbono, los gobiernos podrían recibir hasta 10 dólares, lo que les representaría a los países con bosques tropicales ganar 5.000 dólares por cada hectárea de selva que logren conservar.

“Con esto buscamos estimular el mercado verde y hacerlo más atractivo e interesante para los países que albergan bosque tropical y el sector privado. Nosotros ofrecemos el precio de 10 dólares por tonelada de dióxido de carbono, pero si hay empresas que quieren ofrecer más, los países pueden coger estas ofertas”, dijo Ole Reidar Bergum, consejero de Clima y Bosques de la Embajada de Noruega.

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Para acceder a los 10 dólares por tonelada de dióxido de carbono, los gobiernos deberán adoptar un sistema que garantiza los más altos estándares ambientales y sociales, llamado ART/TREES, un proceso riguroso para registrar, verificar y emitir de manera transparente créditos de reducción de emisiones. Según Bergum, el sistema permitirá desbloquear nuevos flujos financieros a gran escala de donantes y del sector privado para recompensar a países por reducir la deforestación. 

Más de la mitad de Colombia aún está conformada por ecosistemas boscosos. Foto: Jhon Barros. 

“Este es el estándar más completo y con mayor calidad en el mundo, el cual incentivará a los donantes y a las grandes empresas a invertir mucho más en la conservación de los bosques,” anotó Bergum. “ART/TREES es un verdadero estándar de oro, ya que cuando se aplica, los compradores de créditos de reducción de emisiones tendrán la certeza de que los créditos son de óptima calidad.”

El consejero de bosques y clima de la Embajada de Noruega informó que desde 2015, la Iniciativa Internacional de Clima y Bosques ha contribuido con aproximadamente 80 millones de dólares para programas y proyectos dirigidos a frenar la deforestación en Colombia, de los cuales 37 millones fueron pagos por reducción de emisiones provenientes de la deforestación en la Amazonia.

Con el apoyo internacional, el Gobierno colombiano apoya varias iniciativas para conservar los bosques. Foto: Jhon Barros.

¿En qué va Colombia?

En la declaración conjunta de intención entre los gobiernos de Colombia, Noruega, Alemania y Reino Unido firmada en 2019, el país ya se comprometió con cumplir varias metas ambiciosas de reducción de la deforestación para poder acceder a los recursos de cooperación internacional.

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Entre estas acciones están reducir la pérdida de bosque natural a 155.000 hectáreas o menos para el año 2022 y a 100.000 hectáreas o menos para 2025; desarrollar la formación y actualización catastral en al menos un millón de hectáreas en zonas de alta deforestación; y llevar a cabo procesos de restauración en 200.000 hectáreas a 2022.

Desde hace dos años, la tasa de deforestación en Colombia viene a la baja. Foto: Jhon Barros. 

La modalidad dos de la declaración establece que se pagará por reducciones verificadas de emisiones a nivel nacional provenientes de la deforestación. Con esto, se proporcionará un incentivo adicional para que Colombia logre su objetivo de terminar con la pérdida de bosques naturales para 2030 y alcanzar su meta de reducir en un 51 por ciento sus emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) para el mismo año.

Esperamos que Colombia inicie muy pronto el proceso de acreditación para ART TREES. De hacerlo, Noruega, entre 2021 o 2022, podría activar el mecanismo de pago de 10 dólares por cada tonelada de dióxido de carbono”, precisó Bergum. 

La región amazónica sigue siendo la más afectada por la deforestación en Colombia. Foto: Jhon Barros.

En una carta enviada en agosto al secretariado del estándar, el Gobierno colombiano reveló su seria intención de adoptarlo. “La comunicación dice que Colombia quiere seguir evaluando la utilización del estándar con el fin de adoptarlo como país, pero aún no ha iniciado su proceso de acreditación”.

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Bergum expresó que la adopción de este por parte de Colombia demostraría nuevamente su liderazgo en cuanto a su apuesta por mecanismos de REDD+ para proteger sus bosques. 

Esperamos que la tendencia anual de deforestación siga a la baja, ya que de lo contrario se verían afectados futuros pagos por resultados provenientes de la cooperación internacional a Colombia. Guardamos la esperanza de que la pérdida de bosque sea inferior a las 158.894 hectáreas de 2019”.