OPINIÓN

Karen Giraldo

¿Cuánto vale una vida? El dilema detrás de la cirugía plástica a bajo costo

Elegir una cirugía plástica por precio puede convertirse en una decisión fatal. Cada vez más personas arriesgan su vida en manos de profesionales sin credenciales y en lugares no habilitados. La salud, tal y como lo menciona la autora de esta columna, no es un producto de consumo: la seguridad y la experiencia deben ser la prioridad.
23 de julio de 2026 a las 9:07 p. m.

¿Qué más tiene que ocurrir para que entendamos que las decisiones que tomamos pueden costarnos la vida?

Vivimos en una época en la que todo parece estar al alcance de un clic: información, recomendaciones, promociones y ofertas. Sin embargo, también vivimos en un tiempo en el que la inmediatez ha reemplazado al criterio y donde, con demasiada frecuencia, el precio termina pesando más que la seguridad. Esa combinación se ha convertido en una amenaza silenciosa para miles de personas que buscan procedimientos estéticos.

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Cada vez son más los casos de mujeres que fallecen o sufren complicaciones irreversibles después de ponerse en manos de personas sin la formación adecuada, o de someterse a procedimientos en lugares que no cumplen con los estándares mínimos de habilitación. Lo más preocupante es que esta realidad ya no sorprende: aparece en las noticias, genera indignación durante unos días y luego es reemplazada por la siguiente tragedia. La pregunta inevitable es: ¿por qué sigue ocurriendo?

Mi posición es clara: mientras existan personas que elijan un procedimiento quirúrgico únicamente por el precio, seguirán existiendo quienes aprovechen esa necesidad y den falsas promesas. La responsabilidad no recae únicamente en quien ofrece el servicio sin la preparación ni las condiciones necesarias; también debemos preguntarnos por qué se siguen normalizando decisiones que ponen en riesgo la vida. Y, por supuesto, es indispensable cuestionar el papel de las entidades encargadas de la inspección y vigilancia. ¿Dónde están los controles? ¿Por qué continúan funcionando establecimientos no habilitados y personas que realizan procedimientos para los cuales no están autorizadas?

Hoy es más fácil que nunca verificar la trayectoria de un profesional. En Colombia, por ejemplo, existe el Registro Único Nacional del Talento Humano en Salud (ReTHUS), que permite confirmar si un médico cuenta con el reconocimiento correspondiente para ejercer su especialidad. En el caso de la cirugía plástica, ningún médico que no sea especialista en esta área debería realizar procedimientos quirúrgicos estéticos.

Y aquí hablo desde la experiencia. Soy odontóloga de profesión y durante años he trabajado en la administración y gerencia de servicios de salud, primero en odontología y desde hace unos años, en cirugía plástica. He visto cómo muchas personas toman decisiones priorizando el menor costo, sin detenerse a evaluar quién las atenderá, cuál es la experiencia del profesional o si la institución cumple con todas las condiciones de seguridad. Es una realidad que se repite con demasiada frecuencia: se negocia el precio, pero pocas veces se cuestiona el riesgo.

La cirugía plástica, como cualquier procedimiento médico, no es un producto de consumo ni una promoción de temporada. Es un acto médico que exige conocimiento, experiencia, infraestructura, protocolos y equipos preparados para responder ante cualquier eventualidad. Cuando alguno de estos elementos falta, quien realmente asume el riesgo es el paciente.

Debemos cambiar la conversación. No se trata de preguntar únicamente cuánto cuesta una cirugía, sino cuánto vale la vida. La salud nunca debería ser una decisión basada exclusivamente en descuentos o promociones. Elegir un profesional certificado y una institución habilitada no garantiza que no existan riesgos —porque en medicina nunca pueden eliminarse por completo—, pero sí reduce significativamente la posibilidad de que una decisión motivada por el ahorro termine convirtiéndose en una tragedia.

Nuestra vida es el patrimonio más valioso que tenemos. Vale la pena dedicar unos días más a investigar, verificar credenciales, preguntar, contrastar información y tomar una decisión responsable. Porque el verdadero lujo no es pagar menos, sino regresar a casa con salud y con la tranquilidad de haber confiado nuestra vida a las manos correctas.

Karen Giraldo, CEO de Mike Pizarro Plastic Surgery