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Este es el hotel abandonado en la Cordillera de los Andes; obtuvo el récord por ser el más alto del mundo

La edificación estuvo en funcionamiento aproximadamente 23 años; ahora es un punto de atracción visual.

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5 de febrero de 2026, 4:29 p. m.
El Hotel Plaza de Mulas, en Argentina, fue considerado como el hotel ubicado a mayor altura a nivel mundial
El Hotel Plaza de Mulas, en Argentina, fue considerado como el hotel ubicado a mayor altura a nivel mundial Foto: Clarín

En lo profundo de una de las cadenas montañosas más imponentes del planeta, existe una estructura que una vez desafió los límites de la ingeniería humana y la geografía extrema. Hoy, se encuentra completamente desolada, sin atención ni cuidado, pero sigue en pie como un recuerdo de la historia hotelera de Argentina.

Este edificio fue un símbolo de audacia y hospitalidad en un lugar donde pocos se atreven a llegar. Diseñado para ofrecer comodidad en uno de los entornos más inhóspitos, su historia es fascinante.

El hotel está ubicado en el Parque Provincial Aconcagua
El hotel está ubicado en el Parque Provincial Aconcagua Foto: Trip Advisor

Se trata del Hotel Plaza de Mulas, ubicado a 4.370 metros sobre el nivel del mar en la base del imponente Aconcagua, la montaña más alta de América. Construido durante la década de 1990 dentro del Parque Provincial Aconcagua como un refugio para montañistas en ruta hacia la cumbre, el hotel llegó a ostentar el récord de ser el hotel más alto del mundo, un título que lo convirtió en una rareza arquitectónica y en un punto de referencia para escaladores internacionales.

Levantar un hotel a tal altitud fue un desafío logístico extraordinario, debido a que el transporte de materiales tuvo que ser a lomo de mula o en vehículos adaptados para soportar terrenos accidentados y falta de acceso por caminos convencionales, todo para ofrecer comodidades inesperadas en un entorno tan severo.

Durante años, el hotel contaba con habitaciones privadas, áreas comunes cerradas y servicio de comidas, proporcionando un descanso crucial antes del ascenso final al Aconcagua, considerado uno de los picos más difíciles de América Latina.

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El hotel de Plaza de Mulas tenía dos pisos en funcionamiento: uno con 27 habitaciones con cama y baño con duchas; otro, más similar a un hostal, con habitaciones y baños compartidos. Después había una sala de estar calefaccionada y un bar.

Según el Clarín, el primer operador turístico a cargo soñaba con vender la ‘full experience’ Aconcagua. El ideal de que los turistas llegaran en helicóptero, se alojaran en un lujoso hotel con la mejor vista del país, ascendieran el Aconcagua y, una vez consumado el objetivo, se fueran. No demoró demasiado en darse cuenta de que lo suyo era una utopía.

Sostener operaciones en esa altura y en ese punto geográfico implicaba una inversión enorme. Las condiciones climáticas extremas, caracterizadas por el frío intenso, las fuertes tormentas de nieve y la escasez de oxígeno, sumadas a una logística de abastecimiento compleja, dificultaron la sostenibilidad del recinto.

Hotel Plaza de Mulas
Hotel Plaza de Mulas Foto: Clarín

Para principios de la década pasada, la ecuación económica dejó de ser viable y el hotel cerró sus puertas definitivamente. Las razones principales fueron las costosas operaciones para poder llevar alimentos y energía al lugar, además de que, para sostener esto, año con año los precios de hospedaje subían ostensiblemente, lo que fue alejando, de manera paulatina, a los clientes.

Hoy en día, la estructura permanece en pie como una postal detenida en el tiempo, una edificación silenciosa en la Cordillera de los Andes que sigue atrayendo a turistas, no para hospedarse, sino para capturar la historia de un sitio emblemático para la industria hotelera del país sudamericano.


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