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| 2/9/2019 11:52:00 AM

“La caída de Maduro no implicaría el fin del chavismo”

Cynthia Arnson, directora del programa latinoamericano del Wilson Center, habló con SEMANA sobre su visión de la crisis en Venezuela.

“La caída de Maduro no implicaría el fin del chavismo” Maduro está más débil que nunca, pero todavía tiene recursos para pelear. Foto: AFP

SEMANA: ¿A qué le atribuye el papel tan activo que ha asumido Estados Unidos en la crisis de Venezuela?

CYNTHIA ARNSON: Estados Unidos ha estado enfocado en Venezuela desde hace mucho tiempo. Especialmente el vicepresidente Mike Pence y la Secretaría de Estado, desde los tiempos de Rex Tillerson, y ahora Mike Pompeo. Un objetivo de esta administración es aumentar la presión contra Maduro, forjando consensos en América Latina sobre las medidas que tienen que tomarse contra Venezuela. Después de las elecciones de mayo pasado, muchos pensaron que Maduro se había consolidado. Entonces, lo que ocurrió en la Asamblea Nacional con Juan Guaidó, quien hasta hace un mes era una figura completamente desconocida, ofreció una oportunidad de oro para, por fin, sacar al régimen.

SEMANA: ¿Cuáles son los intereses de Estados Unidos?

C.A.: Tiene intereses políticos y, en cierta medida, ideológicos. Maduro, al igual que Hugo Chávez en su momento, representa a los gobiernos populistas pegados al socialismo del siglo XXI que estaban destruyendo poco a poco el equilibrio democrático del país, gobernando con un autoritarismo cada vez más abierto y violando los derechos humanos y políticos. Además, en este momento Venezuela está muy ligada a Cuba y Nicaragua; no es gratuito que Bolton haya bautizado a esos tres países como “la troika de la tiranía”. La teoría es que, una vez Venezuela deje de exportar petróleo a Cuba y Nicaragua, estos regímenes van a volverse también mucho más débiles y sería posible buscar cambios de régimen allí.

SEMANA: Mucha gente tiene la idea de que la salida de Maduro del poder es inminente. ¿Usted qué cree?

C.A.: No estoy tan segura. Veo a Maduro más débil que nunca, pero todavía con recursos. Y todo va a depender de la actitud que tome la Fuerza Armada. Si el ministro de Defensa, [Vladimir] Padrino, rompe con Maduro, sería el final del régimen. O si hay quiebres en la Fuerza Armada, especialmente dentro de los altos mandos y generales; pero hasta el momento lo que se ha visto es que hay mucho miedo.

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SEMANA: ¿Cuál es el papel de Padrino?

C.A.: Él es quien hasta ahora ha podido mantener la unidad de la institución.

SEMANA: ¿Y Diosdado Cabello?

C.A.: Diosdado es una figura política muy importante, pero él no manda tropas. Claro, si Diosdado se aleja de Maduro, esto podría en sí mismo producir un cambio dentro de la Fuerza Armada. Sería un acto decisivo en la evolución de la crisis actual, con un gran impacto dentro del chavismo.

SEMANA: ¿Qué cree que podría convencer a los militares de abandonar a Maduro?

C.A.: Hasta ahora la oposición les ha ofrecido una amnistía. Pero creo que la cúpula, que también está involucrada en empresas estatales, crimen organizado y narcotráfico, va a querer asegurar no solo la continuación de las economías legales, sino también de las ilícitas que controlan. Y esto sería muy difícil de garantizar en un cambio de régimen.

SEMANA: Los apoyos de China y Rusia, sumados al del Ejército, son señalados como los responsables de que Maduro no se caiga...

C.A.: Sí, pero China y Rusia no tienen el mismo interés en Venezuela. A China le preocupa, principalmente, la capacidad de Venezuela para pagar la enorme deuda que tiene con ellos. Son unos 53.000 millones de dólares directamente al Gobierno y unos 7.000 adicionales de préstamos de China a PDVSA. Y la mayoría de estos préstamos están siendo pagados con petróleo.

SEMANA: Ese es el mensaje de tranquilidad que está tratando de enviar Guaidó, que van a pagar las deudas legalmente adquiridas…

C.A.: Exactamente. Y hay que recordar que tanto en 2012 como en 2015, cuando hubo unas elecciones muy importantes, China se acercó a la oposición para cubrir todas las bases políticas. Rusia, por su lado, no tiene el mismo interés. Para Putin es algo mucho más estratégico, político y, bueno, también económico porque entre armas e inversiones petroleras ha invertido alrededor de 17.000 millones de dólares, que no es un monto menor. Pero la principal importancia de Venezuela para Rusia es estar en el llamado patio trasero de Estados Unidos.

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Para Arnson, la salida dialogada en Venezuela debería estar condicionada a la salida de Nicolás Maduro del poder.

SEMANA: ¿Ese no es un análisis muy de los tiempos de la Guerra Fría?

C.A.: Sí, pero así como Estados Unidos y los países de la Unión Europea se metieron en la crisis en Ucrania, el Kremlin quiere jugar un papel en Venezuela.

SEMANA: ¿Entonces la de China es una visión mucho más práctica?

C.A.: Mucho más, y basada en el acceso a petróleo a largo plazo.

SEMANA: En ese sentido, ¿no sería mucho más fácil hacer que se le torciera a Maduro?

C.A.: No tanto torcer, sino convencer, sí.

SEMANA: Aunque casi todos los análisis descartan que Estado Unidos intervenga militarmente en Venezuela, ¿qué cree que ocurriría en ese escenario?

C.A.: Sería un desastre. La única posibilidad que veo de algún tipo de intervención militar de Estados Unidos es si hay algún ataque contra la embajada, contra personal diplomático. Entonces una acción militar como respuesta es casi inevitable. Pero que metan tropas para derrocar al régimen lo veo lejano, aunque Trump y su administración han querido mantener esa incertidumbre para dejar la idea de que todas las opciones están sobre la mesa.

SEMANA: ¿De ahí el mensaje de Bolton en su libreta?

C.A.: Sí, parece ser una guerra psicológica más que nada.

SEMANA: ¿Le ve algún futuro a la mediación del llamado “grupo de contacto”, que se reunió la semana pasada en Montevideo?

C.A.: No creo, porque la gran mayoría de países democráticos, tanto del hemisferio como de Europa, se ha manifestado del lado de la Asamblea Nacional y de Guaidó. No creo en ninguna negociación que contemple la continuación en el poder de Nicolás Maduro. Eso ha sido intentado varias veces por el Vaticano, por [José Luis] Rodríguez Zapatero, por Leonel Fernández (expresidente de República Dominicana), y todo ha resultado en fracaso. Reintentar este tipo de diálogo le da oxígeno al Gobierno de Maduro, quien lo va a usar para ganar tiempo. Creo en salidas negociadas y políticas, pero con la precondición necesaria de que Maduro debe irse.

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SEMANA: Lo que no va a pasar...

C.A.: No, no va a pasar.

SEMANA: Entonces, ¿cuál es el escenario que ve más probable?

C.A.: Habrá mucha incertidumbre en las próximas semanas. Dependerá de la reacción en el futuro cercano de los sectores populares y de si el aumento de la represión puede detenerla. Y depende, a fin de cuentas, de la Fuerza Armada y del tipo de garantías que crean que existe. 

SEMANA: Si la oposición llegara a perder el impulso y Maduro lograra aferrarse al poder, ¿podría cubanizarse Venezuela?

C.A.: Sí. Habría un sufrimiento descomunal de la población y un impulso para la salida de muchísima más gente. 

SEMANA: Por otro lado, ¿qué escenarios podrían abrirse en una Venezuela pos-Maduro?

C.A.: Hay varios escenarios. Podría pasarse a un régimen transitorio para preparar y convocar elecciones libres. Eso implica una negociación con sectores del chavismo que van a representar una fuerza política importante en Venezuela por mucho tiempo. 

SEMANA: ¿La caída de Maduro no implicaría el fin del chavismo?

C.A.: Para nada. Es un movimiento político con muchos adeptos, incluso si es una fuerza minoritaria; en una Venezuela democrática deberá tener espacios para expresarse. 

SEMANA: ¿Cómo interpreta el tema de la llegada de ayudas humanitarias que la semana pasada movieron tanto la agenda?

C.A.: Es una manera de mostrar que el gobierno democrático es la forma en la que la ayuda humanitaria podría llegar a Venezuela. Y una estrategia para crear enojo contra Maduro si el Gobierno y las fuerzas armadas impiden que esa ayuda llegue al pueblo. Por una parte, la intención realmente es aliviar el sufrimiento de la gente más necesitada y parar los flujos de migrantes; pero, por otro lado, es una manera de aumentar aún más la presión externa. También creo que fue algo muy peligroso anunciar que las organizaciones humanitarias dentro del país, como Caritas y la Cruz Roja, que con tantas dificultades están haciendo una labor heroica, serían quienes iban a distribuir esa ayuda. Ellos no están de acuerdo con eso y han intentado mantenerse neutrales, porque si los fuerzan a tomar una posición política es el fin de sus actividades en el país.

SEMANA: En Colombia, otra arista que preocupa mucho es el papel que pueda tener el ELN, que actúa en la frontera y con la que el gobierno acaba de romper diálogos...

C.A.: La guerrilla, tanto la activa como la desmovilizada, podría jugar un papel importantísimo en caso de una intervención militar de Estados Unidos. Son fuerzas con mucha experiencia de combate que podrían unirse para enfrentar a un enemigo común. Es un factor muy peligroso que no sé si se está tomando en cuenta en los círculos de poder en Estados Unidos. 

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