Un niño de 13 años nadó más de 4 kilómetros en mar abierto para poder rescatar a su familia tras una emergencia que enfrentaron mientras disfrutaban de sus vacaciones en una playa de Australia.
“No me considero un héroe, simplemente hice lo que tenía que hacer”, dijo el niño, identificado como Austin Appelbee, en una entrevista con BBC News. De acuerdo con su relato, tuvo que nadar durante varias horas hasta la orilla de la playa para pedir ayuda, pues su madre y sus dos hermanos menores fueron arrastrados por la corriente mientras practicaban kayak.

Los rescatistas que acudieron a la emergencia describieron el nado de Austin como “sobrehumano”. La madre —Joanne—, por su parte, detalló que pensó que su hijo mayor no había logrado llegar a tierra firme, y esperaba lo peor de la situación, pero al ver el barco de rescate llegar horas después, supo que Austin estaba a salvo.

La situación tuvo lugar en la costa de Quindalup, al suroeste del país. La familia estaba disfrutando del día haciendo kayak, pero el viento cambió y empezó a empujarlos mar adentro. La madre, de 47 años, y los niños, de 7, 12 y 13 años (Austin), comenzaron a ser arrastrados por las grandes olas.
“El viento se intensificó y todo empeoró”, recordó Joanne en entrevista con BBC. “Perdimos los remos y nos alejamos aún más de la orilla. Todo salió mal muy, muy rápido”.
🇦🇺 Australian teen powers through sea to save stranded family
— AFP News Agency (@AFP) February 4, 2026
Austin Appelbee, 13, recounts how he swam across four kilometres (2.5 miles) of ocean to raise the alarm after his mother and two younger siblings were swept out to sea off the tourist town of Quindalup in western… pic.twitter.com/hqN2qCEy7c
Ante la situación, Joanne optó por enviar a su hijo mayor a la playa para que pidiera ayuda. “Una de las decisiones más duras que tuve que tomar fue decirle a Austin: ‘Intenta llegar a la orilla y conseguir ayuda. Esto podría ponerse muy serio muy rápido’”, confesó la mujer al medio Australian Broadcasting Corporation.

El menor recordó que usó su kayak para regresar a la playa, pero este estaba dañado y comenzó a filtrar agua. No obstante, Austin intentó por todos los medios hacerlo avanzar entre las olas, hasta que finalmente se volcó y tuvo que empezar a nadar, pese a su temor de encontrarse con un tiburón, habituales en el mar de Australia.
“Ahora la situación se estaba volviendo peligrosa; llevaba un par de horas en el agua”, recordó que pensó en ese momento. También confesó que durante los últimos 4 kilómetros de su nado estuvo pensando en oraciones, canciones cristianas y “pensamientos positivos”, porque estaba “realmente asustado”.

“Pensaba en mi madre, Beau y Grace (sus hermanos menores). También pensaba en mis amigos y en mi novia; tengo un grupo de amigos estupendo”, dijo el joven. “Cuando toqué tierra, pensé: ¿cómo es posible que esté en tierra firme? ¿Es esto un sueño?”
Los detalles de los rescatistas indican que Austin llegó a tierra cerca de las 6:00 de la tarde de aquel día. Allí llamó a la policía, lo que desencadenó una operación de rescate para encontrar a la mujer y a los dos niños que habían quedado en el agua.
“Fue un momento que nunca olvidaré”, dijo Austin.
Ya de noche, Joanne y los dos niños fueron rescatados y llevados a la playa en embarcaciones de las autoridades. Allí fueron revisados en centros médicos por heridas leves.










