Las islas donadas al Estado uruguayo son aportadas por el filántropo y empresario estadounidense Gilbert Butler, quien financió la compra de estas tierras con el objetivo de entregarlas al Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SNAP) de Uruguay.
El acto se lleva a cabo hoy jueves en Nuevo Berlín con la presencia del presidente Yamandú Orsi.
Una donación con propósito ambiental y social
La donación de Gilbert Butler tiene relevancia para Estados Unidos más allá del acto filantrópico en sí.
Como empresario estadounidense, su gesto refuerza la imagen internacional de filantropía y responsabilidad social vinculada a ciudadanos y corporaciones de EE. UU., proyectando liderazgo privado en la conservación global.
Además, la iniciativa fortalece los lazos científicos y ambientales entre ambos países, ya que muchos proyectos de conservación en Sudamérica dependen de fondos, expertos y experiencia estadounidense, lo que facilita el intercambio de conocimiento, investigación y promoción del turismo sostenible.
Aunque la donación se realiza con fines ecológicos, también refleja una influencia estratégica indirecta de Estados Unidos en la región, al participar en la preservación de ecosistemas clave como los humedales y ríos del Uruguay.
Estas áreas forman parte de corredores ecológicos importantes para la biodiversidad y tienen un impacto en estudios climáticos y de conservación a nivel regional y global.
En conjunto, la acción de Butler consolida un legado ambiental con proyección internacional, vinculado a los intereses y valores de filantropía de Estados Unidos.
Quién es Gilbert Butler y por qué dona las islas
Gilbert Butler es un multimillonario estadounidense que hizo su fortuna mediante negocios con fondos de pensión, fundando en 1979 la firma Butler Capital Corporation, dedicada a inversiones y gestión de activos.
Tras retirarse del negocio activo a mediados de la década de 2000, canalizó su patrimonio y esfuerzos a través de su fundación Butler Conservation, para impulsar proyectos de conservación ambiental a nivel mundial.
Esto incluye trabajos en Estados Unidos, Canadá, África Oriental y Sudamérica.
Su conexión con el Río Uruguay surgió cuando visitó la región por invitación de organizaciones locales y expertos en conservación, quienes lo acercaron a los proyectos vinculados a la protección de humedales y ecosistemas ribereños.

Con el paso del tiempo, identificó las islas como piezas estratégicas para la conectividad ecológica y el desarrollo de ecoturismo sostenible.
Por esto, decidió financiar su compra para luego donarlas al Estado uruguayo bajo el compromiso de preservar su valor natural.
La acción de Butler se da en conjunto con organizaciones como Ambá, que gestiona el proyecto en Uruguay, y otras instituciones internacionales vinculadas a la conservación, que apoyan el desarrollo de iniciativas educativas, científicas y de ecoturismo en estas áreas protegidas.










