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| 7/17/1989 12:00:00 AM

EL CERRO DE LOS CAIDOS

Seis muertos y muchas dudas dejó el accidente del Aerotaca en Tame.

EL CERRO DE LOS CAIDOS EL CERRO DE LOS CAIDOS
Las primeras declaraciones del piloto Gilberto Pérez parecían dar una explicación satisfactoria. A pesar de que en diálogo radial Pérez acepto haberse confundido de río --volaba sobre el Caribabare cuando creía estar siguiendo el cauce del Tame--, lo cierto es que todo indicaba que su comportamiento había sido el de un héroe. A medida que se conocían más detalles aparecieron variantes como el mal tiempo, dificultades de comunicación con la torre de control de Tame y supuestas presiones de la empresa Aerotaca para que el piloto emprendiera el vuelo a pesar de las condiciones desfavorables.

La historia había comenzado el domingo 11 de junio en el aeropuerto El dorado de Bogotá. A las 8:15 de la mañana, el avión HK 2486 de Aerotaca, un Twin Otter de fabricación canadiense, inició su ruta Bogotá Yopal-Tame. En su primera escala, Yopal, algunos pasajeros descendieron de la nave y otros cuantos la abordaron En total, 20 pasajeros y 2 tripulantes se encontraban en la nave. Pero antes de iniciar la última etapa de su itinerario, el capitán Pérez fue informado de las malas condiciones que reinaban en el área, por lo que decidió aplazar por algunos minutos el decolaje. Finalmente, a las 10:50 de la mañana, el HK 2486 comenzó el que sería su último viaje. Aproximadamente 20 minutos más tarde, cuando realizaba maniobras de aproximación a la pista de Tame, una colina se atravesó en su trayectoria. A pesar de los intentos por "tirar la nave" --buscar un ascenso súbito para salvar el obstáculo-- la tripulación no pudo evitar el impacto de las ruedas contra la falda de la colina y la posterior colisión del fusilaje. El fuego no tardó en consumir la nave.

En realidad, la última maniobra sirvió para que el golpe no fuera más violento. El saldo fatal fue de seis muertos: el compositor Arnulfo Briceno --quien alcanzó a salir con vida y murió minutos después, al parecer por un golpe en la cabeza--; la directora ejecutiva del Teatro Popular de Bogotá, Patricia Quintero; el periodista de RCN Alberto Santamaría, el promotor cultural Miguel Borda, la niña Betty Viviana Zambrano y un niño de apellido Olarte. El resto de los pasajeros, incluidos los tripulantes, resultó con heridas de diversa gravedad.

BUSCANDO CAUSAS
Lo que vino después fue lo de siempre: la empresa Aerotaca y la Aerocivil iniciaron la investigación para encontrar las causas del fatal accidente. En este caso, todo parece indicar que la labor de la Aerocivil, que más que a buscar culpables está encaminada a descifrar las causas que llevaron a la tragedia, no será tan difícil, ya que los pilotos quedaron con vida y su testimonio podrá aclarar muchas dudas. De hecho, al día siguiente del accidente se sabía que había habido una confusión por parte de la tripulación en la ruta que debía ponerlos en la cabecera de la pista e incluso se especulaba con que una ráfaga de viento podía haberlos sacado de la vía que llevaban. Pero nada de esto resultaba ya satisfactorio. La pregunta que seguía sin respuesta era que había causado la confusión de ríos.

Mientras estaba parqueado en Yopal, el piloto fue advertido del mal tiempo que había en la ruta. Sin embargo, después de algunos minutos de espera, el capitán Gilberto Pérez decidió, bajo su responsabilidad, continuar el vuelo. De acuerdo con algunos pilotos interrogados sobre este punto por SEMANA, el piloto está en capacidad de tomar este tipo de determinaciones, pues para eso ha sido entrenado. El coronel Salamanca, gerente de Aerotaca, le dijo a SEMANA que "en Bogotá no se pueden tomar esas decisiones porque no se conocen las condiciones reinantes, para lo cual habría que estar en el sitio. En últimas es solamente él quien toma la decisión".

Uno de los puntos mas difíciles de aclarar, y en el que sólo la Aerocivil tendrá la última palabra, es el que tiene que ver con la decisión de realizar vuelo visual en vez de hacerlo por instrumentos. En el momento del accidente, el piloto realizaba la maniobra visual. Consultados algunos miembros de la Acdac (Asociación de Aviadores Civiles), es el piloto el que decide qué tipo de maniobra debe seguir: "En muchas ocasiones se puede tomar la decisión, antes de partir de hacer vuelo visual, pero sobre el camino cambiar a instrumentos, de acuerdo a como evolucionen las condiciones. El caso contrario también es frecuente". En este punto, como lo dio a entender el director de la Aerocivil, Yesid Castaño, hay dudas sobre la acertada escogencia por parte del piloto, pues si a pesar de conocer muy bien la ruta el mal tiempo era tal que lo hizo confundir, es viable pensar que lo más acertado era haberse guiado por los instrumentos.

A mediados de la semana pasada otra piedra de escándalo golpeó a la opinión, cuando se afirmó que Gilberto Pérez, por ser oficial y piloto de la Policía, no estaba autorizado para realizar vuelos comerciales. Lo cierto es que este es un problema que en nada está relacionado con el accidente y sólo atañe a la Policía y al piloto, que habría incumplido una norma de carácter interno. En cuanto a su idoneidad, SEMANA pudo establecer que el capitán Pérez cuenta con una licencia de piloto de linea PTL 1319 --expedida por la Aerocivil--, que se encontraba en regla en el momento del accidente y que estaba refrendada por su correspondiente examen médico. Con estos requisitos estaba capacitado para volar naves del tipo Twin-Otter en rutas comerciales, y la compañía Aerotaca para contratarlo.

Otro punto que deberá aclarar la investigación es el referente al grado de culpabilidad de la torre de Tame en el accidente. Fuera de no contar con ayudas de navegación suficientes, a lo largo de la semana pasada se especuló con que los equipos de radio estaban fuera de servicio. El director de operaciones de la Aerocivil, coronel Jorge González, afirmó que en Tame hay dos frecuencias en funcionamiento, "una de VHF y otra de HF. La de VHF solo sirve para recibir, pero la HF funciona en ambos sentidos". O sea, que por la de VHF sólo se escucha lo que transmite el avión sin que desde la torre se le puedan dar instrucciones, mientras que la de HF cumple con los dos servicios.

Por el momento sólo queda esperar el resultado de las investigaciones oficiales, que tendrán que basarse, casi exclusivamente, en los testimonios de la tripulación, ya que este tipo de avión, por ser para vuelos cortos --conocido como commuter en la jerga aeronáutica-- no cuenta con la famosa caja negra que podría dar mayor información técnica sobre lo ocurrido. Pero, independientemente de esos resultados, el hecho es que lo sucedido puso sobre el tapete --una vez más-- el debate sobre la operación aeronáutica en los territorios nacionales, "Ojalá" --le dijo a esta revista un experimentado piloto-- que el capitán Pérez no se convierta en el chivo expiatorio que desvíe la discusión de su verdadero curso".--

EDICIÓN 1879

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