Las obras de la Gran Vía alcanzan etapas decisivas, optimizando tránsito y conectividad en Barranquilla.
Barranquilla acelera su transformación vial
Las obras de la Gran Vía, el proyecto vial que conectará Barranquilla con Puerto Colombia, han entrado en una etapa clave de ejecución que acerca la infraestructura a su apertura prevista para julio de 2026.
Esto lo confirmó la Gobernación del Atlántico, tras un recorrido técnico por el deprimido vial de Le Champ, uno de los puntos estructurales de la Unidad Funcional 2.
La obra, que lleva varios años en construcción bajo la dirección de la Gobernación del Atlántico y la supervisión de Edubar, incluye 3,55 kilómetros de vía en doble calzada con tres carriles.
Además, contará con ciclorrutas, zonas peatonales, iluminación LED y dos deprimidos viales, elementos que buscan mejorar la conectividad urbana, reducir tiempos de desplazamiento y fortalecer la seguridad vial en uno de los corredores más transitados del norte del departamento.
Durante la visita de verificación, el gobernador Eduardo Verano de la Rosa ratificó que, si se mantiene el ritmo actual de ejecución, la Unidad Funcional 2 estará lista para entrar en operación en julio de este año.
Esto representará un gran aporte a la movilidad de estudiantes y ciudadanos que transitan entre Barranquilla y áreas circundantes.
La obra es considerada por las autoridades como una intervención estratégica para descongestionar el corredor universitario y mejorar la conexión con zonas residenciales, centros educativos y espacios urbanos de Barranquilla.
Aunque recientemente se puso en marcha el primer tramo de la Gran Vía, que ya mejora la movilidad entre Barranquilla y Puerto Colombia, el proyecto completo todavía no está terminado.
La primera etapa del proyecto, ya habilitada, permite la circulación en el corredor inicial, mientras que la segunda etapa, aún en construcción, está prevista para abrir en julio de 2026 y completará toda la infraestructura vial.

Beneficios directos para habitantes: conectividad, seguridad vial y competitividad regional
Según comunicaciones oficiales de la Gobernación, el proyecto vial no solo aumentará la fluidez del tránsito vehicular, sino que también incorporará infraestructura para ciclistas y peatones.
También están contemplados sistemas de manejo de aguas lluvias, para evitar inundaciones en el corredor universitario, uno de los puntos más críticos durante temporadas de lluvia.
Este componente busca ofrecer una respuesta técnica al problema de acumulación de agua que afecta a esta zona, lo que podría reducir interrupciones en el tránsito y mejorar la seguridad para todos los usuarios de la vía.
Las autoridades han resaltado además que, más allá de la movilidad, la obra contribuirá al desarrollo económico y urbano de Barranquilla y su área metropolitana.
Facilitará el acceso a zonas educativas, comerciales y de servicios para residentes y visitantes.
No obstante, el proyecto ha enfrentado también críticas y señalamientos de veedurías y entidades de control por retrasos en los cronogramas iniciales y avances que han estado por debajo de lo esperado en determinadas etapas de ejecución.
Pese a esto, las autoridades reiteran su compromiso con la entrega de la vía en los plazos ajustados tras acuerdos de trabajo conjunto con contratistas y entes de supervisión.
Con su operación próxima a iniciar, la Gran Vía se perfila como una obra central para la mejora de la movilidad en Barranquilla.
