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Melquisedec Torres, el periodista que estuvo en el regreso de Diana Ospina, habla con SEMANA y revela detalles

La mujer estuvo secuestrada desde la madrugada del domingo tras salir de una discoteca y tomar un taxi. Así contó cómo vivió el cautiverio.

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24 de febrero de 2026, 8:46 a. m.
Melquisedec Torres reveló detalles del atraco a Diana Ospina.
Melquisedec Torres reveló detalles del atraco a Diana Ospina. Foto: Fotomontaje SEMANA/Melquisedec Torres

El periodista Melquisedec Torres fue el que reveló las primeras imágenes de Diana Ospina en libertad. El secuestro de la bogotana había estremecido a la ciudad, que estuvo en vilo por horas esperando su pronto regreso a casa.

Ospina fue víctima del llamado paseo millonario, tras tomar un taxi en la calle a la salida de la discoteca Theatron en la madrugada del domingo.

Torres habló con SEMANA y narró cómo vivió esa noche. Contó que terminó en la casa de Diana pues unos amigos en común le pidieron acompañarlos para cuando ella llegara. El periodista contó que la vio llegar “sana y salva, en condiciones, en general bien”. Y decidió grabar las imágenes.

“Ella nos cuenta a todos con detalles lo que vivió. Algunas cosas no las puedo contar porque no estaba en una entrevista conmigo, por supuesto, y porque son claves para la investigación”, advirtió Torres a SEMANA, quien advirtió que hay una tarea de rastreo a los delincuentes.

Diana contó que esa madrugada, cuando salió de Theatron con una amiga, pidieron dos taxis por aplicación pero uno no llegó. Entonces, decidió irse en un carro que justo estaba ahí. La mujer tomó la precaución de pedirle a la amiga que le tomara una foto para que así quedara claro que alguien estaba pendiente de su llegada. No pidió otro servicio por aplicación pues el celular se le estaba descargando.

El taxi se dirigió hacia su casa y, como se puede ver en los videos de seguridad del barrio, a pocos metros y de otro taxi que iba atrás se bajan dos personas. Al comienzo, los ladrones manifestaron que querían entrar a su apartamento, pero luego siguieron en el vehículo.

“La empiezan a insultar y a presionar físicamente. Y la intimidan. Le piden que agache la cabeza y que no mire el celular. Y ahí, le quitan el aparato”, narró Torres.

Hubo un episodio que generó tensión y fue que cuando los ladrones entraron a revisar sus cuentas se confundieron y vieron varios ceros de más en el saldo. Como pensaron que tenía mucho dinero, comenzaron a preguntarle por qué manejaba tanto flujo de caja. Después de eso, el grupo que la tenía secuestrada la entregó a lo que parecía ser otro grupo delincuencial.

Ospina narró, según el relato de Torres, que a ella personalmente no la llevaron a ningún cajero, sino que la dejaron en un lugar que podría ser una casa, pues se escuchaban voces familiares alrededor. El lugar tenía dos niveles y había una persona a la que todos se referían como “el jefe”.

Torres relató que a Ospina le comenzaron a pedir datos personales sensibles. Le ofrecieron comida, pero ella se negó a recibirla y solo aceptó agua. “Usted no puede gritar, usted no puede llorar... Manténgase callada”, contó que le dijeron.

Antes del amanecer del domingo, la entregaron a otro grupo delincuencial; a ellos sí los vio armados. Los delincuentes le advirtieron que podría pasar toda la semana secuestrada. En un comienzo, se intentaron comunicar con la familia, pero luego borraron los mensajes, quizás ante el temor de ser geolocalizados.

Por otra parte, la familia de Ospina narró que algunos amigos fueron estafados por personas que nada tenían que ver con el secuestro, pero que buscaron pescar en río revuelto y pedirles dinero.

Cuando la presión por la búsqueda de Ospina ya fue un tema nacional, a la mujer la metieron en un vehículo y la llevaron por la vía a Choachí. Entre las 8 y 9 de la noche, la dejaron en la carretera. “Ella dice que estaba lloviendo, que quedó descalza y que empezó a correr hacia abajo. Algunos vehículos subían, intentó detenerlos y obviamente al verla, muchos no se detuvieron. Pero, luego, un hombre sí para, la auxilia y la lleva al CAI Mirador”.

Allí, comenzó la historia que narró el alcalde Carlos Fernando Galán a las 9:30 de la noche de este lunes, 23 de febrero, cuando le anunció al país que Ospina estaba en libertad. Aunque el protocolo señala que una persona en esas circunstancias debe ser llevada inmediatamente al hospital, ella pidió ser trasladada a su casa, pues tiene dos gatas, una de ellas enferma, a la que debía aplicarle un medicamento.