Cali se prepara para la temporada de lluvias con una estrategia que busca anticiparse a las emergencias. Aunque el periodo invernal aún no entra en su punto más crítico, la Secretaría de Gestión del Riesgo ya reporta intervenciones en distintos sectores de la ciudad y advierte que el año comenzó con afectaciones incluso antes del pico de precipitaciones.
El secretario Ricardo Peñuela aseguró que la administración del alcalde Alejandro Eder decidió cambiar el enfoque operativo hacia la prevención, el monitoreo constante y la presencia en territorio. “Desde que arrancamos el año, lo arrancamos con mucho trabajo. Porque hemos tenido emergencias a pesar de que la gran temporada de lluvias no ha empezado”, afirmó el funcionario.

La estrategia se centra en intervenir antes de que se materialicen las emergencias. Según Peñuela, la ciudad no puede limitarse a reaccionar cuando ya se presentan inundaciones o desbordamientos, sino que debe fortalecer la identificación temprana de riesgos y el trabajo directo con las comunidades. “Estamos llegando al territorio y compartiendo experiencias con la gente”, señaló, al referirse a jornadas de socialización, sensibilización y simulacros que buscan preparar a la ciudadanía.
Uno de los pilares de esta apuesta es el sistema de alertas tempranas inteligentes y comunitarias, que articula reportes ciudadanos con el monitoreo técnico de lluvias. Esta red permite focalizar acciones en zonas donde históricamente se incrementa el riesgo, como las comunas 18 y 20, sectores rurales, Navarro, Playa Renaciente y áreas cercanas al río Cauca. “Son los reportes que nosotros consolidamos para poder ir a territorio”, explicó el secretario.
En sectores como Pance, la vigilancia incluye seguimiento a las condiciones río arriba. Peñuela indicó que el grupo SATIC cumple un papel clave en este proceso. “El grupo SATIC se encarga no solamente de avisar cómo está el río y cómo viene desde la parte alta, sino que también nos ayuda con todo el tema de evacuaciones”, sostuvo.
El funcionario también hizo un llamado a la corresponsabilidad ciudadana frente a las emergencias, al señalar que parte de las inundaciones está relacionada con la inadecuada disposición de residuos. “La misma génesis de la Ley 1523 dice que hay una articulación entre lo público, lo privado y la ciudadanía; o sea, todos ponemos algo”, afirmó. En ese sentido, describió lo que encuentran las cuadrillas durante las limpiezas: “Es uno encontrarse armarios, inodoros, colchones en un lugar donde no deberían ir”.
La Secretaría informó que ha venido revisando sus capacidades institucionales junto a otras entidades, apoyándose en herramientas como el geoportal del sistema de alertas, los pluviómetros y el Plan Distrital de Gestión del Riesgo. “Con esta historicidad nosotros lo que hacemos es ir al sitio, evaluar y mirar qué acciones hacemos”, explicó Peñuela.
La estrategia también contempla acciones de formación en comunidades, colegios, iglesias y población vulnerable. Según el funcionario, se realizan simulacros cada dos meses y jornadas pedagógicas permanentes para fortalecer la respuesta ante emergencias. “Lo importante de la gestión del riesgo es que usted sepa cómo salvaguardar la vida en un momento de eventualidad”, indicó.
En la ladera de Cali, especialmente en las comunas 18 y 20, persisten zonas catalogadas como de alto riesgo no mitigable. Allí, la Secretaría adelanta procesos de sensibilización, evacuaciones preventivas y la elaboración de un documento técnico orientado a un plan de reasentamiento. “La verdadera solución sería reubicar toda esta gente”, reconoció el secretario.
Peñuela advirtió que ocupar zonas de alto riesgo no solo expone a las familias, sino que también compromete a otras personas. “Cuando tú te ubicas en una zona de alto riesgo no mitigable, no solamente te pones en riesgo tú, pones en riesgo a las demás personas”, señaló.
Con este panorama, la administración distrital insiste en que la prioridad es adelantarse a las emergencias mediante alertas tempranas, monitoreo permanente y trabajo comunitario, en medio de un escenario en el que las lluvias aún no alcanzan su punto más crítico en la ciudad.
