El 1 de mayo de 2005, en la marcha del Día Internacional del Trabajo en Bogotá, Nicolás Neira, un niño de 15 años, recibió un golpe mortal con una granada de gas lacrimógeno de parte del Escuadrón Antidisturbios (Esmad). Neira, de 15 años, fue remitido a la clínica Jorge Piñeros Corpas, donde le encontraron una fractura en el cráneo y una hemorragia interna. Cinco días después de permanecer en cuidados intensivos, falleció.

En enero de este año el patrullero de la Policía Néstor Julio Rodríguez fue condenado por homicidio, después de que un juez de Bogotá avalara los argumentos de la Fiscalía, que aseguró que los testimonios de personas que estuvieron el día y hora junto a Nicolás, señalan al uniformado -que hacía parte del Escuadrón Móvil Antidisturbios de la Metropolitana de Bogotá- de accionar el arma conocida como truflay, sin autorización de los superiores y en contra de Nicolás.
Dos meses después, el pasado 25 de marzo, el mayor retirado Fabián Mauricio Infante fue condenado por favorecimiento al homicidio, pues se determinó que planeó una estrategia para esconder la responsabilidad de Néstor Rodríguez Rúa.

La jueza 9° penal de conocimiento de Bogotá le dio credibilidad a lo dicho por el también mayor retirado Julio César Torrijos, quien para la fecha de la muerte de Neira se desempeñaba como comandante de operación del Esmad.
No obstante, Infante le dijo a SEMANA que ese día, si bien iba acompañando las marchas, no estaba en el sitio donde ocurrieron los hechos, “estaba como a cinco cuadras”, y que llegó al sitio porque le avisaron que estaban atacando al escuadrón.
“Yo llegué al sitio y ya estaba el muchacho tendido boca arriba. ¿Qué hice yo? Ordené formar un círculo para proteger al joven que estaba en el piso, el enfermero de nosotros le brindó primeros auxilios y pedí una ambulancia”, relata, añadiendo que como los jóvenes alrededor estaban tan enardecidos contra el Esmad, se lo llevaron. Infante sostiene que el defensor del Pueblo estaba presente y que él mismo es testigo de la escena.

Después, el mayor retirado sostiene que le preguntó al capitán que llevaba el mando en esa sección qué era lo que había sucedido y que este le respondió que fue culpa de una turba de metaleros que tumbó al muchacho.
“Eso fue en el 2005. En el 2017 me llama la Procuraduría, hizo la investigación, me exoneraron totalmente por algo que llamaron ‘el mando se delega’ (...) En el 2017 me llama la Fiscalía de derechos humanos para que le explicara mi función de ese día, expliqué y luego me citan a audiencia de imputación de cargos, supuestamente porque la Fiscalía descubrió que el capitán Torrijos, después de tanto tiempo, formó a todas las unidades que tenía bajo su mando y les dijo qué tenían que decir, porque yo se lo ordené”, explicó.

Torrijos, condenado también por otros delitos, dijo que la orden la había dado Infante. “No hay nada más. Tan es así, que la Procuraduría, un ente imparcial, pidió que me absolvieran en el juicio, porque no hay ninguna prueba y el testigo no es creíble”, sostuvo.
“Es tan mentiroso, porque él dice que a los seis días de la muerte del muchacho él me buscó y que yo le dije que borraran al Esmad de la versión, pero los testimonios de los patrulleros citados por la Fiscalía dicen que el capitán Torrijos los formó el 2 de mayo, al otro día de los hechos”, aseguró.
Si bien dice que respeta la decisión de la jueza, no entiende por qué lo señala como culpable, cuando no estaba en el lugar y supo hasta mucho después qué había pasado. De cualquier forma, resaltó que lamenta profundamente la muerte del adolescente.
Neil Rodríguez, abogado de Infante, resalta que no hay más pruebas al respecto, aparte de la versión de Torrijos, y que se trata de una versión muy contradictoria y que apelarán la decisión, cuya sentencia se emitirá el 4 de mayo.

Sin embargo, Alejandra Garzón, abogada de Yuri Neira, padre de Nicolás, considera que lo dicho por Torrijos no fue lo único que consideró la jueza para tomar la decisión. “De manera adicional, los testigos Jeffrey Smith y Héctor Stiwal Cubides, ambos agentes del Esmad durante el operativo, al unísono manifiestan y corroboran lo dicho por el agente Julio César Torrijos acerca de las reuniones que él hizo, donde instruyó a los patrulleros para que dieran una misma versión ante las autoridades”, dijo la abogada según El Espectador. Frente a eso, Rodríguez señala que esos testigos no se refieren a su cliente, pues el único que lo ha hecho es Torrijos.
Según el abogado, debido a la tensión pública frente al Esmad por los hechos que se han presentado durante los últimos dos años, la Fiscalía está en una “cacería de brujas”, buscando culpables en el caso de Nicolás Neira.
“Es un momento desafortunado, porque hay mucha presión de orden nacional e internacional y la Fiscalía está tratando de dar resultados y mostrar que están condenando a integrantes y altos oficiales del Esmad, pero estos hechos datan del año 2005, entonces que no se venga a tratar de sacar avante como resultados de la entidad, acusando personas por hechos tan viejos”, aseguró Rodríguez y concluyó que esta no está cumpliendo con los estándares mínimos probatorios y no está demostrando en la parte probatoria una sentencia para poder llegar a una condena.
