En un comunicado de prensa, la carbonera Drummond compartió la victoria judicial que acaba de tener en los Estados Unidos. La empresa informó que “el 15 de enero de 2026, en un juicio ante el Tribunal Federal para el Distrito Norte de Alabama, Estados Unidos, el jurado emitió un veredicto sobre todas las acusaciones contra el abogado Terrence P. Collingsworth y su organización International Rights Advocates (IRAdvocates)”.
Drummond aseguró que “el jurado concluyó que Collingsworth e IRAdvocates hicieron acusaciones falsas y difamatorias de que Drummond apoyaba a grupos paramilitares en Colombia. Así mismo, los acusados violaron la Ley de Organizaciones Corruptas e Influenciadas por el Crimen Organizado (RICO) a través de extorsión, soborno de testigos, manipulación de testigos, fraude electrónico, lavado de dinero, obstrucción de la justicia y conspiración”.
Y agregó que “el jurado también encontró que había evidencia clara y convincente de que Collingsworth sabía o imprudentemente ignoró que sus acusaciones contra Drummond eran falsas cuando las hizo”.


Trey Wells, abogado litigante principal de la firma de abogados Starnes Davis Florie LLP, que representó a la compañía, aseguró: “Este veredicto es una prueba más de que Drummond no tiene ni ha tenido vínculo alguno con organizaciones al margen de la ley. La compañía lleva décadas soportando señalamientos maliciosos y narrativas falsas, que un jurado ahora determinó por unanimidad que eran categóricamente falsas”.
Según lo asegurado por las autoridades judiciales estadounidenses, los procesados en el caso llevaron a cabo una estrategia coordinada mediante la cual se buscaba presionar reputacional y judicialmente a la compañía carbonera a través de demandas y campañas mediáticas injuriosas, tanto en Estados Unidos como en Colombia y Europa, las cuales estarían sustentadas en testimonios falsos obtenidos mediante pagos ocultos.

A través del comunicado compartido en sus canales oficiales, la empresa manifestó que durante toda su estancia en el país se ha apegado a la legislación colombiana y nunca ha infringido la ley desde que sus operaciones comerciales llegaron al territorio colombiano desde finales de la década de 1980.
“Drummond reitera su compromiso con una operación ética y responsable. Desde el inicio de sus operaciones en Colombia, a finales de la década de los 80, la compañía se ha ceñido a las leyes que rigen el país. La compañía seguirá actuando, como lo ha hecho siempre, con respeto por la institucionalidad y por los más altos estándares de integridad”, cierra el comunicado de la empresa carbonera desde su oficina en Colombia.











