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Antony Blinken, secretario de Estado de Estados Unidos. - Foto: AFP

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Secretario de Estado de Estados Unidos ve improbable un acuerdo nuclear a corto plazo con Irán

Antony Blinken afirmó que las acciones de Irán son un paso hacia atrás para llegar a un nuevo acuerdo nuclear.

El Gobierno de Estados Unidos, afirmó este martes 13 de septiembre, que las reclamaciones de Irán hacen que sea improbable reactivar a corto plazo el acuerdo nuclear estipulado en 2015, en medio de las negociaciones para resolver las diferencias provocadas por la decisión de Washington de retirarse del mismo en 2018.

“Lo que hemos visto durante la última semana más o menos en lo relativo a la respuesta de Irán a la propuesta presentada por la Unión Europea (UE) es claramente un paso atrás y hace improbable un acuerdo a corto plazo”, indicó Antony Blinken, secretario de Estado del país norteamericano.

Asimismo, Blinken antes de negarse a dar “un plazo de tiempo” sobre el acuerdo, manifestó que “ya han escuchado a la UE y en particular al llamado E3 -integrado por Francia, Reino Unidos y Alemania- pronunciarse sobre los últimos acontecimientos”.

Del mismo modo, el funcionario afirmó que Irán no está realizando los esfuerzos necesarios para llegar a un acuerdo y que “continuará intentando introducir asuntos externos en la negociación para hacer que el acuerdo sea menos probable”.

Además, Blinken volvió a reiterar que lo visto durante la semana “es un paso que nos aleja de cualquier tipo de acuerdo a corto plazo”.

Por su parte, Benjamin Gantz. ministro de Defensa de Irán, ha dado a conocer el pasado el lunes ante las Naciones Unidas que su país “ha incrementado la producción de centrifugadoras avanzadas que permitirían aumentar varios cientos de veces un enriquecimiento (de uranio) a alto nivel”.

Razón por la cual invitó a toda la comunidad internacional a unirse para “poner en marcha planes operacionales, políticos y económicos” sobre la fabricación de armas nucleares.

En ese orden de ideas, Gantz rechazó nuevamente una reactivación del acuerdo nuclear, afirmando que “no debe permitirse un acuerdo que no haga retroceder de forma significativa a Irán. Esta misión debe verse igualmente reflejada en las actividades del Consejo de Seguridad de la ONU”.

Estados Unidos concede la visa a Sergei Lavrov para asistir a la Asamblea General de la ONU

Sergei Lavrov, ministro de Exteriores de Rusia, y parte de su delegación recibieron este martes 13 de septiembre, de cara a la Asamblea General de Naciones Unidas, los visados pertinentes para poder viajar a Nueva York, donde se llevará a cabo el evento.

Según fuentes del Ministerio de Exteriores, Moscú espera “que se emitan visados para la delegación completa y se emitan las directrices necesarias sobre los asuntos logísticos del viaje dadas las sanciones impuestas por Estados Unidos”, en relación con la guerra en Ucrania.

Asimismo, el portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, ha manifestado que Estados Unidos “está violando sus obligaciones”, dado que “debe entregar visados a todos aquellos que quieran asistir a la Asamblea General”, según informaciones recogidas por la agencia de noticias Interfax.

Cabe mencionar que la semana anterior, el Gobierno de Rusia se quejó ante las Naciones Unidas de que el país norteamericano todavía no ha concedido el visado a ninguno de los integrantes de la delegación rusa.

De igual manera, la reunión de la Asamblea General iniciará el próximo 20 de septiembre y se tiene previsto que el ministro Sergei Lavrov haga su intervención el sábado 24. La Asamblea culminará el 26 de septiembre.

Por otra parte, Rusia afirmó este mismo martes que estaba llevando a cabo bombardeos “masivos” en todas las líneas de frente en Ucrania y acusó a las fuerzas ucranianas de torturar y castigar a civiles en el territorio recuperado en el marco de su contraofensiva.

Los ataques rusos se produjeron después de que sus fuerzas se vieran obligadas a retirarse de varias zonas del noreste de Ucrania, sobre todo en la región de Járkov, por la contraofensiva relámpago lanzada por el ejército ucraniano.

Finalmente, estos cambios territoriales suponen uno de los mayores reveses para Rusia desde que sus tropas debieran retirarse de las afueras de Kiev en el inicio de la guerra, aunque Moscú indicó que por el momento no busca una paz negociada.