Elecciones 2026

Avalancha de votos nulos: ¿confusión, desinterés o saboteo?

Las elecciones legislativas y las consultas interpartidistas del 8 de marzo dejaron un dato que llamó la atención de los analistas: un número significativo de votos nulos y no marcados. ¿Qué hay detrás de este fenómeno?

GoogleSiga las noticias del mundo de la política en Discover y acceda a contenido exclusivo

9 de marzo de 2026, 6:05 p. m.
Otro de los elementos que mencionan los analistas es la importancia de la pedagogía electoral para que los ciudadanos tengan claridad sobre cómo votar en jornadas que incluyen varios procesos al mismo tiempo.
Otro de los elementos que mencionan los analistas es la importancia de la pedagogía electoral para que los ciudadanos tengan claridad sobre cómo votar en jornadas que incluyen varios procesos al mismo tiempo. Foto: Bernardo Peña

La jornada electoral del 8 de marzo en Colombia, en la que se eligieron Senado, Cámara de Representantes y candidatos presidenciales en consultas interpartidistas, volvió a poner sobre la mesa el comportamiento de los votos nulos y no marcados. Según los boletines divulgados por la Registraduría Nacional, en las consultas interpartidistas se registraron al menos 657.901 votos nulos, además de 578.444 tarjetas no marcadas.

Aunque este tipo de votos es habitual en los procesos electorales del país, la cifra generó nuevas preguntas sobre las razones por las cuales algunos ciudadanos deciden anular la tarjeta o depositarla sin marcar. Para varios analistas, se trata de un fenómeno que responde a diferentes factores relacionados con la forma en que los ciudadanos participan en la jornada electoral.

Elecciones Colombia 2026: avances y desafíos para que el 8 de marzo la población con discapacidad pueda participar

El exregistrador delegado para lo electoral, Alfonso Portela, explica que uno de los cambios importantes en esta elección fue la decisión de utilizar una sola tarjeta electoral para todas las consultas interpartidistas. La medida permitió simplificar la logística del proceso y optimizar el uso del material electoral en todo el país, lo que facilitó la organización de la jornada y garantizó la disponibilidad del material durante todo el día de votación.

Según señala, este modelo también contribuyó a resolver dificultades que en procesos anteriores se habían presentado en algunos puestos de votación. Al contar con una sola tarjeta para las consultas se redujo el volumen de material electoral y se aseguró que los ciudadanos pudieran ejercer su derecho al voto con normalidad durante toda la jornada.

Portela destaca que la organización del proceso demuestra la capacidad institucional del sistema electoral colombiano para desarrollar elecciones complejas y asegurar que los ciudadanos puedan ejercer su derecho al voto en todo el territorio nacional.

Cuando el voto nulo es deliberado

De acuerdo con Portela, una parte de los electores anula la tarjeta de manera consciente, una situación que se identifica con claridad durante la revisión del material electoral en los escrutinios. En muchos casos, los ciudadanos cruzan toda la tarjeta con una X, lo que evidencia que la anulación fue intencional y no producto de un error al momento de votar.

Este tipo de comportamiento forma parte del universo habitual de los procesos electorales y refleja que algunos ciudadanos utilizan el voto nulo como una forma de participación dentro del sistema democrático. La revisión posterior de las tarjetas permite diferenciar entre errores de marcación y anulaciones deliberadas.

También existen casos en los que los ciudadanos acuden a votar sin intención de respaldar a un candidato específico. Algunos participan en la jornada para obtener el certificado electoral, documento que otorga beneficios como medio día de descanso laboral o descuentos en ciertos trámites administrativos.

Una forma de expresar inconformidad

Bibiana Ortega, profesora de la Universidad Javeriana de Bogotá, quien además fue invitada por la Misión de Observación Electoral (MOE) para observar la jornada, explica que los votos nulos o no marcados también pueden interpretarse como una forma de expresión política dentro del sistema democrático.

Desde su experiencia en los puestos de votación, Ortega señala que algunos ciudadanos utilizan esta alternativa para manifestar inconformidad frente a las opciones disponibles en la contienda electoral. En ese sentido, anular la tarjeta o no marcarla puede representar una forma de participación política dentro del sistema.

“Puede ser una expresión válida del ciudadano: no me gusta ninguno, pero vine a votar, esto teniendo en cuenta que no había la opción del voto en blanco para estas consultas”, afirma Ortega, quien participó en la observación de la jornada electoral junto con un grupo de estudiantes universitarios.

Pedagogía electoral

Otro de los elementos que mencionan los analistas es la importancia de la pedagogía electoral para que los ciudadanos tengan claridad sobre cómo votar en jornadas que incluyen varios procesos al mismo tiempo, como ocurrió el 8 de marzo con elecciones legislativas y consultas interpartidistas.

El exregistrador Portela señala que estos procesos de información siempre son fundamentales para que los ciudadanos comprendan la manera correcta de marcar la tarjeta electoral y evitar errores al momento de votar.

En la misma línea, Ortega señala que la pedagogía electoral sigue siendo un componente clave para que los ciudadanos se familiaricen con el proceso y participen con mayor claridad en la jornada. “Siempre se hace pedagogía, pero a mucha gente no le llega o no le interesa. El día de las elecciones todavía se ve a muchos ciudadanos desorientados frente a cómo votar”, afirma.

Un proceso electoral de gran escala

Más allá del comportamiento de los votos nulos y no marcados, los analistas coinciden en que la jornada electoral del 8 de marzo representó un proceso complejo que combinó elecciones legislativas y consultas presidenciales en todo el país.

Portela considera que la organización de los comicios demuestra la capacidad institucional del sistema electoral colombiano para desarrollar procesos de gran magnitud y garantizar que millones de ciudadanos puedan acudir a las urnas con normalidad.

Desde la observación electoral, Ortega destaca la importancia del trabajo institucional, en especial el de la Registraduría Nacional del Estado Civil, que permite que los comicios se desarrollen con normalidad en todo el territorio nacional y que millones de ciudadanos puedan ejercer su derecho al voto.

De cara a los próximos comicios presidenciales, previstos para el 31 de mayo, la jornada del 8 de marzo deja como balance un sistema electoral que volvió a demostrar su capacidad para organizar elecciones de gran magnitud y garantizar el funcionamiento del proceso democrático en todo el país.