Colombia participará entre el 9 y el 13 de marzo en la 69ª sesión de la Comisión de Estupefacientes de Naciones Unidas, que se realiza en Viena, Austria, y que considerada el principal escenario internacional para debatir las políticas globales frente a las drogas. En el encuentro se reúnen anualmente los 53 Estados miembros del organismo para discutir el rumbo del sistema internacional de control de estupefacientes.

La delegación colombiana estará encabezada por Gloria Miranda, directora de Sustitución de Cultivos de Uso Ilícito, quien presentará ante la comunidad internacional la experiencia del país en programas de transición hacia economías legales en territorios históricamente vinculados con la producción de coca.
Durante la reunión, Colombia instalará un espacio de exhibición en la sede de Naciones Unidas en Viena. Allí se mostrarán productos provenientes de proyectos de sustitución voluntaria de cultivos ilícitos, entre ellos café, cacao, ají y plátano, desarrollados por comunidades rurales que han optado por actividades productivas legales.

El stand también incluirá la presentación del programa RenHacemos, acompañado de degustaciones y material audiovisual que busca visibilizar los procesos productivos impulsados por agricultores en diferentes regiones del país.
Como parte de la delegación asistirán dos productores que compartirán sus experiencias de transformación económica. Zenidy Lucero Solarte, líder comunitaria del municipio de San Miguel, en Putumayo, expondrá su proceso de transición hacia la producción de cacao después de años en zonas marcadas por economías ilegales. Según el comunicado oficial, su trabajo se ha enfocado en promover modelos agrícolas sostenibles en la región andino-amazónica.

También participará Ángel Presbítero Castillo, agricultor del municipio de Roberto Payán, en Nariño, quien actualmente impulsa iniciativas productivas basadas en cacao, ají y plátano, así como procesos de organización para fortalecer cadenas de producción y comercialización local.
La presencia colombiana en Viena ocurre un año después de que el país impulsara una resolución internacional para crear un panel de expertos independientes encargado de revisar y actualizar los tratados globales sobre drogas.
