Fernando Botero Zea, el político colombiano, hijo del reconocido artista Fernando Botero, habló de uno de los episodios más tristes de su vida: el distanciamiento con su padre, su polo a tierra, tras el escándalo del proceso 8.000 en el gobierno del expresidente Ernesto Samper, donde él resultó salpicado.
Botero Zea fue gerente de la campaña de Samper Pizano, a la que ingresaron dineros del narcotráfico, y él estuvo más de dos años tras las rejas. Además, el también exministro de Defensa fue condenado a una pena de 63 meses de cárcel y a una multa de 2.200 millones de pesos. Ese episodio, que el país no olvida, le generó un fuerte malestar al artista y la ruptura temporal con su hijo.

“Duré sin hablar con mi papá durante cuatro años por todo ese episodio que había pasado en Colombia. Nos distanciamos y dejé de hablar con él. Un día —eso fue en la Torre Eiffel, en París—, comprendí que tenía que recuperar a mi papá”, confesó en un video que divulgó en sus redes sociales.
Reflexionó y comprendió que tenía que recuperar la relación cuanto antes. “El enojo de él era que me hubiera metido en la política. Le produjo un gran dolor; él estaba muy enojado y con toda la razón”, añadió.
Botero Zea buscó la oportunidad para volver a hablar con el artista. Y la mejor forma fue una llamada telefónica.

“Yo sabía exactamente a qué hora él estaba disponible en el teléfono, que era a las 11:00 de la mañana y a las 5:00 de la tarde. Yo marcaba deseando que, por milagro, no contestara, no estuviera porque era una conversación terrible. Después de cuatro años y todo lo que había de por medio, pero me armé de valor”, contó.
Fernando Botero contestó el teléfono. “Me dijo que sí le interesaba conversar conmigo y me invitó a que fuera a visitarlo. Ahí recuperamos nuestra relación”, expresó.
Y es que el escándalo para la familia del maestro no fue de poca monta. Botero Zea, tan pronto recuperó su libertad el 14 de febrero de 1998, tomó un avión y se marchó a París, donde se radicó. Su proyecto de vida, su principal meta, la de convertirse en presidente de Colombia, quedó reducida a cenizas tras el escándalo.
Por su parte, el expresidente Ernesto Samper salió en hombros en la Comisión de Investigación y Acusación de la Cámara con el argumento de que todo fue a sus espaldas, pero hoy sigue cargando el peso del estigma del ingreso de dineros del narcotráfico a su campaña presidencial.
En sus redes sociales, Botero Zea se ha dedicado a no dejar morir el legado de su padre. En uno de los videos contó que su padre trabajaba de una manera muy particular.
“Se enfrentaba a una obra en muchas etapas del proceso y a lo largo de muchos meses. La composición, los colores, el tema fundamental del cuadro; lo dejaba descansar una o dos semanas y luego avanzaba. Lo volvía a dejar descansar otra semana o un mes”, narró.
“Y firmaba la obra cuando estaba ciento por ciento satisfecho y si consideraba que era de calidad. Si establecía que no tenía su calidad, la destruía y la quemaba”, expresó.
