Política

Fernando Botero Zea, hijo del reconocido artista colombiano, confesó cómo se reconcilió con su padre tras el escándalo del proceso 8.000

Es de las pocas veces en que el político colombiano habló del escándalo y del episodio doloroso del distanciamiento con su padre, el reconocido artista.

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14 de marzo de 2026, 9:43 a. m.
Fernando Botero y su hijo, Fernando Botero Zea.
Fernando Botero y su hijo, Fernando Botero Zea. Foto: cortesía Fundación Fernando Botero

Fernando Botero Zea, el político colombiano, hijo del reconocido artista Fernando Botero, habló de uno de los episodios más tristes de su vida: el distanciamiento con su padre, su polo a tierra, tras el escándalo del proceso 8.000 en el gobierno del expresidente Ernesto Samper, donde él resultó salpicado.

Botero Zea fue gerente de la campaña de Samper Pizano, a la que ingresaron dineros del narcotráfico, y él estuvo más de dos años tras las rejas. Además, el también exministro de Defensa fue condenado a una pena de 63 meses de cárcel y a una multa de 2.200 millones de pesos. Ese episodio, que el país no olvida, le generó un fuerte malestar al artista y la ruptura temporal con su hijo.

Fernando Botero Zea, hijo del artista Fernando Botero.
Fernando Botero Zea, hijo del artista Fernando Botero. Foto: SEMANA

“Duré sin hablar con mi papá durante cuatro años por todo ese episodio que había pasado en Colombia. Nos distanciamos y dejé de hablar con él. Un día —eso fue en la Torre Eiffel, en París—, comprendí que tenía que recuperar a mi papá”, confesó en un video que divulgó en sus redes sociales.

Reflexionó y comprendió que tenía que recuperar la relación cuanto antes. “El enojo de él era que me hubiera metido en la política. Le produjo un gran dolor; él estaba muy enojado y con toda la razón”, añadió.

Botero Zea buscó la oportunidad para volver a hablar con el artista. Y la mejor forma fue una llamada telefónica.

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Obras del maestro Fernando Botero en Singapur Foto: Fundación Fernando Botero

“Yo sabía exactamente a qué hora él estaba disponible en el teléfono, que era a las 11:00 de la mañana y a las 5:00 de la tarde. Yo marcaba deseando que, por milagro, no contestara, no estuviera porque era una conversación terrible. Después de cuatro años y todo lo que había de por medio, pero me armé de valor”, contó.

Fernando Botero contestó el teléfono. “Me dijo que sí le interesaba conversar conmigo y me invitó a que fuera a visitarlo. Ahí recuperamos nuestra relación”, expresó.

Y es que el escándalo para la familia del maestro no fue de poca monta. Botero Zea, tan pronto recuperó su libertad el 14 de febrero de 1998, tomó un avión y se marchó a París, donde se radicó. Su proyecto de vida, su principal meta, la de convertirse en presidente de Colombia, quedó reducida a cenizas tras el escándalo.

Por su parte, el expresidente Ernesto Samper salió en hombros en la Comisión de Investigación y Acusación de la Cámara con el argumento de que todo fue a sus espaldas, pero hoy sigue cargando el peso del estigma del ingreso de dineros del narcotráfico a su campaña presidencial.

En sus redes sociales, Botero Zea se ha dedicado a no dejar morir el legado de su padre. En uno de los videos contó que su padre trabajaba de una manera muy particular.

“Se enfrentaba a una obra en muchas etapas del proceso y a lo largo de muchos meses. La composición, los colores, el tema fundamental del cuadro; lo dejaba descansar una o dos semanas y luego avanzaba. Lo volvía a dejar descansar otra semana o un mes”, narró.

“Y firmaba la obra cuando estaba ciento por ciento satisfecho y si consideraba que era de calidad. Si establecía que no tenía su calidad, la destruía y la quemaba”, expresó.