Aunque Colombia está en modo elecciones para definir quién será el sucesor de Gustavo Petro, la agenda del Congreso no se ha agotado. Esta semana regresan las sesiones legislativas para los últimos tres meses del periodo ordinario, en el que los senadores y representantes a la Cámara tendrán la última oportunidad de convertir sus iniciativas en leyes.

La bancada del Pacto Histórico tiene claro que en las próximas semanas sus prioridades serán tramitar el proyecto de ley de competencias y las jurisdicciones indígena y agraria. Esta última está en comisiones conjuntas y será una de las prioridades del presidente de la Cámara, Julián López.

La ley de competencias, con la que se busca desarrollar el acto legislativo que reformó el Sistema General de Participaciones (SGP), ha sido uno de los puntos de mayor atención en las regiones y entrará también en discusión. Esa iniciativa incrementa progresivamente los recursos para los territorios hasta llegar al 39,5 por ciento de todos los dineros que entran a las arcas del Estado y ha de ser una de las prioridades de las fuerzas regionales, en medio de los llamados de otros sectores que advierten sobre una posible desfinanciación del Gobierno central.

El Ejecutivo quiere ampliar las oportunidades para los actores del ecosistema cultural a través de una ley general de cultura. De ese trámite depende que el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes cumpla la promesa que hizo Petro en campaña de fortalecer el sector.
La oposición busca darle trámite a la ley para endurecer las penas contra quienes recluten menores, iniciativa que va para tercer y cuarto debate. La propuesta implementaría penas de hasta 40 años de cárcel y está pendiente de su discusión en la Cámara.

Otro punto de ese temario es la moción de censura contra el ministro de Salud, Guillermo Alfonso Jaramillo, proceso en el que se le señala por la muerte del niño Kevin Arley –por omisión– y como responsable de la crisis del sistema de salud. A esa iniciativa aún le faltan firmas de los representantes para darle trámite al juicio político contra el artífice de la reforma a la salud.
Justamente, ese es otro asunto que no termina de saldarse en el Congreso. La Comisión Séptima del Senado hundió el articulado, pero el senador Fabián Díaz Plata, de la Alianza Verde, apeló la sesión en la que se cayó el proyecto, y la plenaria del Senado tendrá que decidir dicha apelación. De prosperar ese salvavidas al proyecto del Gobierno, la reforma a la salud correría la misma suerte que la reforma laboral y volvería a discutirse en una comisión diferente.

Esas discusiones se surtirán en plena campaña para las elecciones presidenciales y cuando varios congresistas se alistan para empacar sus maletas y dejar el recinto legislativo. ¿Prosperarán las discusiones en temporada electoral? A esa pregunta, el presidente de la Cámara, Julián López, responde que “la responsabilidad que se asume al ser congresista no se acaba después de unas elecciones. Los legisladores tienen que venir a trabajar”.

Si asuntos como la ley de competencias no surten los debates antes del 20 de junio, quedarán como tareas para el nuevo Congreso, una corporación en la que el Pacto Histórico tendrá más curules que las que ocupó en los últimos cuatro años y en la que su principal opositor, el Centro Democrático, también consiguió ganar terreno en el Legislativo.
Todas las cargas políticas se renegociarán con la entrada de un nuevo Congreso, por lo que tramitar las leyes ahora es el único camino que tendrán algunos para abrirles paso a sus proyectos en la corporación.
