Salud

Rigidez, dolor y dificultad para moverse: las señales de espasticidad que pueden aparecer después de un accidente cerebrovascular

Esta alteración puede manifestarse durante las primeras semanas o meses.

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28 de septiembre de 2026 a las 5:14 p. m.
El neurólogo Andrés Mauricio Betancourt, de la Asociación Colombiana de Neurología (ACN), explicó que existen cambios específicos que deberían motivar una consulta con un profesional de la salud.
El neurólogo Andrés Mauricio Betancourt, de la Asociación Colombiana de Neurología (ACN), explicó que existen cambios específicos que deberían motivar una consulta con un profesional de la salud. Foto: Getty Images

Sentir que un brazo o una pierna están cada vez más rígidos, experimentar dolor, notar cambios en la postura o comenzar a tener dificultades para caminar, vestirse o incluso asearse son señales que no deberían pasar inadvertidas, especialmente después de haber sufrido un accidente cerebrovascular.

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Detrás de estas manifestaciones puede estar la espasticidad, una alteración del movimiento que hace que algunos músculos permanezcan demasiado tensos o rígidos. Esto puede dificultar la movilidad e incluso provocar que determinadas partes del cuerpo adopten posiciones difíciles de cambiar.

Aunque puede aparecer después de un accidente cerebrovascular, la espasticidad también puede presentarse en personas con parálisis cerebral, trauma craneoencefálico, lesiones de la médula espinal o esclerosis múltiple, entre otras situaciones que afectan el cerebro o la médula espinal.

Además, no es exclusiva de una edad determinada: puede afectar tanto a niños como a adultos y su intensidad puede variar considerablemente de una persona a otra.

Espasticidad después de un accidente cerebrovascular: ¿cuándo puede aparecer?

Uno de los aspectos a tener en cuenta es que la espasticidad no necesariamente se presenta inmediatamente después de sufrir un accidente cerebrovascular. Sus primeras manifestaciones pueden aparecer durante las semanas o meses posteriores, por lo que los especialistas insisten en prestar atención a los cambios en la movilidad.

Precisamente, resultados preliminares del estudio internacional Epitome, patrocinado por Ipsen y todavía en curso, mostraron que el 45,7 % de los participantes evaluados presentó espasticidad confirmada tres meses después de sufrir su primer accidente cerebrovascular.

¿Cuáles son las señales de alerta?

El neurólogo Andrés Mauricio Betancourt, de la Asociación Colombiana de Neurología (ACN), explicó que existen cambios específicos que deberían motivar una consulta con un profesional de la salud.

Entre ellos se encuentran el aumento de la rigidez, una postura anormal de un brazo o una pierna, dolor y dificultades para caminar, vestirse, asearse o desarrollar actividades cotidianas.

“Será importante consultar al profesional de la salud cuando la rigidez aumente, haya una postura anormal de un brazo o una pierna, dolor, dificultad para caminar, vestirse, asearse o realizar actividades cotidianas”, señaló Betancourt.

La recomendación es no esperar hasta que la rigidez se vuelva intensa o aparezcan contracturas. También se aconseja comenzar la rehabilitación tan pronto como el estado clínico de la persona lo permita y mantener controles periódicos, con especial atención durante los primeros tres meses.

¿La espasticidad tiene tratamiento?

Existen diferentes alternativas para su manejo y la elección dependerá de factores como la edad, la causa y las necesidades particulares de cada paciente.

Por esta razón, su abordaje puede requerir la participación de diferentes profesionales, entre ellos especialistas en neurología, neuropediatría, medicina física y rehabilitación, además de fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales y personal de enfermería.

Las opciones pueden combinar rehabilitación, ejercicio terapéutico, órtesis, medicamentos y otros procedimientos definidos por el equipo tratante.

En algunos casos de espasticidad focal, es decir, cuando la alteración se concentra en músculos específicos, puede utilizarse toxina botulínica tipo A para reducir su actividad excesiva. Esta alternativa debe formar parte de un plan integral de rehabilitación con objetivos establecidos y seguimiento de sus resultados.

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El propósito del tratamiento, además, no se limita a disminuir la rigidez. Dependiendo de las necesidades de la persona, puede buscar reducir el dolor, facilitar el aseo y el vestido, mejorar la postura y la movilidad, prevenir complicaciones, y favorecer una mayor participación en actividades familiares, educativas, laborales y sociales.

“La respuesta al tratamiento es individual. Y más que centrarse únicamente en la reducción de la rigidez, es importante evaluar si la persona alcanza objetivos funcionales que sean significativos para su vida cotidiana”, explicó Betancourt.

En Colombia, el próximo 9 de octubre se conmemora el Día Nacional de la Espasticidad, fecha que busca aumentar el conocimiento sobre esta alteración y promover su reconocimiento oportuno. Para este año se anunciaron diferentes espacios de orientación dirigidos a pacientes y cuidadores.

Para los especialistas, uno de los principales mensajes es evitar normalizar cambios importantes en el movimiento después de una lesión o enfermedad neurológica.

El reconocimiento temprano, acompañado de rehabilitación y un manejo definido según las necesidades de cada persona, puede contribuir a mejorar su movilidad, funcionalidad y calidad de vida.