Regresar y descubrir que aquella niña que recibió apoyo para estudiar hoy es médica. Encontrarse con un joven becario que ahora dirige una empresa. Experiencias así son las que reafirman su propósito: “La solidaridad tiene un efecto multiplicador. No cambia únicamente una vida, cambia familias, comunidades y hasta el futuro de un país”.
De su abuela, Nydia Quintero, aprendió a escuchar antes de actuar y a entender que el verdadero liderazgo consiste en ponerse al servicio de los demás. Esa visión la acompañó durante su carrera como periodista, en su paso por el sector público como viceministra de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones y hoy como presidenta de la Fundación Solidaridad por Colombia.
“La pobreza tiene nuevos rostros: educativo, digital, tecnológico, emocional y de oportunidades”, afirma Hoyos Turbay, administradora de empresas con formación de posgrado en marketing, dirección de empresas y transformación digital.
Desde la fundación impulsa iniciativas que acompañan a niños, jóvenes y familias empezando en la primera infancia y hasta la formación profesional, convencida de que impactar no es resolver una necesidad inmediata, sino generar autonomía.
“Nuestro propósito no es que las personas nos necesiten para siempre, sino que descubran su potencial y tengan las herramientas para construir un futuro propio”. Recorrer Colombia y conocer de cerca su realidad ha moldeado su forma de ver la vida: “Servir transforma profundamente a quien sirve”.
