La devastación por los incendios ha ido en aumento, producto del cambio climático.

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No actuar frente al cambio climático saldrá más costoso que hacerlo, dicen economistas

Si el ritmo actual de calentamiento global prosigue, los daños económicos se elevarán a US$1,7 billones anuales hasta 2025. También argumentan que la inacción solo provocará mayores desigualdades entre países ricos y pobres.

No tomar acciones tendientes a frenar el cambio climático podría salirle muy costoso a los países. Así lo asegura un grupo de más de 700 economistas internacionales especialistas en este campo encuestados sobre el tema. Para ellos, tomar medidas será más barato que no hacer nada.

De los 738 economistas interrogados por el Instituto for Policy Integrity de la Universidad de Nueva York, el 66 % coincide en que las ventajas de una reducción neta de las emisiones para 2050 serían mayores que los costos y el 74 % asegura que una acción “inmediata y draconiana” es necesaria para reducir las emisiones de gas de efecto invernadero, contra el 50 % que opinaba lo mismo en 2015.

“Gente que ha pasado su carrera estudiando la economía están mayoritariamente de acuerdo en que el cambio climático costará más caro y será potencialmente más devastador”, dice Peter Howard, director del instituto que ha realizado la encuesta.

Se requiere reducir 45% las emisiones de gases de efecto invernadero a 2030. Foto: AP - Foto: AP

Si el ritmo actual de calentamiento climático prosigue, los daños económicos se elevarán a US$1,7 billones anuales hasta 2025 y unos US$30 billones anuales para 2075, según la media de proyecciones de los economistas interrogados en el informe, todos autores de estudios sobre el cambio climático en revistas económicas.

Las consecuencias económicas de la inacción climática no harán más que exacerbar las desigualdades de ingresos entre países ricos y pobres, según el 89 % de los investigadores. Y dentro de los países, un 70 % está convencido de que el cambio climático aumentará las desigualdades entre las clases populares y los ricos.

Los economistas están optimistas sobre el desarrollo rápido de energías limpias y vaticinan que para 2050 el 50 % de la oferta energética mundial estará integrada por tecnologías sin emisiones, frente al 10 % actual.

Precisamente, el gobierno de Estados Unidos acaba de anunciar un plan para instalar parques eólicos en el mar para abastecer de energía a más de 10 millones de hogares hacia 2030 y de esa forma contribuir a los esfuerzos contra el cambio climático. El plan apunta a producir 30 gigavatios de energía eólica en el país hacia ese año, dijo la Casa Blanca.

El objetivo requerirá inversiones de más de US$12.000 millones por año a lo largo de las costas del Atlántico y el Pacífico y se espera que se generen miles de empleos, dijo el gobierno de Joe Biden. El plan permitirá eliminar la emisión de 78 millones de toneladas de dióxido de carbono, según la Casa Blanca.

Actualmente Estados Unidos solo cuenta con un único parque eólico marítimo. Esta frente a Rhode Island y pude producir 30 megavatios.

Aún falta mucho por hacer

No obstante, este no parece ser un camino fácil. Los últimos compromisos climáticos de los Estados firmantes del Acuerdo de París están “muy lejos” de los objetivos para contener el calentamiento del planeta, dijo recientemente la Organización de Naciones Unidas.

Los desastres naturales están muy relacionados con el calentamiento de la tierra y los océanos.

“En 2021 o lo logramos o fracasamos frente a la emergencia climática mundial. La ciencia es clara, para limitar el alza de las temperaturas a 1,5 ºC debemos reducir las emisiones en un 45% de aquí a 2030 respecto de 2010”, ha advertido el secretario general de la ONU, Antonio Guterres.

El informe interino en el que la ONU evaluó los compromisos climáticos registrados en el marco del Acuerdo de París supone una “alerta roja para nuestro planeta”, según el funcionario.

Los países firmantes del pacto climático de 2015 que pretende limitar el calentamiento a +2 ºC respecto a la era preindustrial y de ser posible a +1,5 ºC, debían someter antes del 31 de diciembre sus compromisos revisados, las llamadas Contribuciones Determinadas a nivel Nacional (NDC).

Pero solo lo hicieron 75 de unos 200 países, que representan 30 % de las emisiones mundiales. Según la ONU, el impacto combinado de estas nuevas contribuciones supondría menos de 1 % de la reducción de emisiones en 2030 respecto a 2010, un dato que está muy lejos del 45 % necesario para respetar la meta de +1,5 ºC, según estimaron los expertos climáticos de la ONU (IPCC).

Las inundaciones son consecuencia de las afectaciones cada vez mayores que genera el cambio climático. Foto: Archivo SEMANA.

Los expertos coinciden en que se deben tomar medidas inmediatas para acabar con los combustibles fósiles más sucios, más contaminantes y cada vez más costosos de los sectores energéticos, como la mejor forma de revertir la tendencia de calentamiento.

Según la ONU, en el último año, en medio de una pandemia, muchos dirigentes de los sectores público y privado se comprometieron para alcanzar cero emisiones netas para mediados de siglo y eso hay que verlo como un aspecto positivo, sin embargo, esta es una decisión en la que más aportarían los países ricos que son los mayores contaminantes.

Colombia se ha comprometido a reducir los gases de efecto invernadero en 51 % a 2030 y lograr carbono neutro en 2050, aunque su contribución a las emisiones mundiales no es alta.

*Con información de AFP