Los nuevos consumidores ya no solo valoran los productos que ofrecen las empresas. Atributos como la coherencia, la transparencia y la responsabilidad son cada vez más importantes en la toma de decisiones de compra, sentando un precedente clave para las organizaciones. Además, los mercados internacionales exigen estándares más altos, alineados con las regulaciones nacionales que buscan transformar las operaciones, como la Responsabilidad Extendida del Productor, la Ley de Plásticos o la trazabilidad de carne libre de deforestación.
“Adaptarse ya no es una decisión estratégica opcional, es el precio de entrada a los mercados que más pagan. Hoy, los estándares globales están convirtiendo la sostenibilidad en una condición de supervivencia comercial”, precisaron desde la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (Andi).
Aun así, variables como el precio, la calidad y la conveniencia siguen siendo determinantes. Un estudio desarrollado por NielsenIQ señala que cinco de cada diez consumidores en América Latina están preocupados por el alza en el precio de los alimentos, confirmando que “la decisión de compra sigue dominada por la relación precio-valor y que la sostenibilidad funciona mejor cuando se integra con beneficios como eficiencia, durabilidad o mayor confianza”, indicaron desde el gremio.
Para Catalina Londoño, directora general de Merco en Colombia, la reputación es otra variable clave. Muchas compañías “trabajan en la construcción de estrategias sólidas en materia medioambiental, social y de gobierno corporativo, transformando la sostenibilidad en uno de los pilares fundamentales del liderazgo empresarial”, mencionó.
La experta señaló que se deben unir los criterios ESG al negocio, pero que el foco debe estar en cómo contribuir desde cada realidad. Para ello son imprescindibles las métricas y su impacto. “Las empresas que gestionan de forma seria sus impactos ambientales, sociales y de gobernanza construyen más confianza”, coincidieron desde la Andi.
Referentes nacionales
Empresas como Bavaria, que desde 2018 ha consolidado una estrategia en la que pilares como el cuidado del agua y el empaque circular son ejes de su operación, y Alpina, que este año obtuvo el primer lugar en el ranking Merco de ESG, son dos grandes ejemplos de esta evolución.
Hoy, la cadena de valor de Bavaria está representada por más de medio millón de colombianos entre agricultores, tenderos, recicladores, transportadores y aliados. “Lo que demuestra que la sostenibilidad sí mueve al país cuando se convierte en una forma de actuar. Ver su progreso nos confirma que estamos construyendo una Colombia más próspera”, afirmó Sergio Rincón, presidente de Bavaria.
En ese mismo sentido opera Alpina. A través del trabajo con los ganaderos, la reducción del 30 por ciento de sus emisiones directas, una importante autogeneración de energía eléctrica para la operación y el reciclaje de empaques, la compañía “trabaja por el bienestar de los colombianos, por construir una cadena que opere con eficiencia, reduzca permanentemente su impacto y genere valor compartido en las comunidades en donde opera”, concluyeron desde la organización.
