Durante los últimos meses, una palabra ha comenzado a repetirse con fuerza en los reportes meteorológicos, los análisis energéticos y las reuniones de planeación de distintas entidades públicas del país: el fenómeno de El Niño.
Aunque oficialmente el evento climático aún no se ha consolidado, las probabilidades de su formación durante el segundo semestre de 2026 superan el 95 %, y con ello, las alertas sobre sus posibles consecuencias en diferentes rubros. Sin embargo, una amenaza mayor que un fenómeno de El Niño es el “Súperniño”, una expresión popular que se le ha acuñado al momento en el que el evento pasa de ser moderado o fuerte a severo/muy fuerte.
La directora del IDEAM, Ghisliane Echeverry, habló en SEMANA y explicó cómo se definen las categorías con las que se mide la intensidad de la variación climática: “Un fenómeno de El Niño se puede clasificar como débil, moderado, fuerte o muy fuerte. Eso depende de la anomalía, es decir, si la anomalía de la temperatura en el Pacífico es de 0.5 °C es débil, de 1 °C es moderado, de 1.5 °C es fuerte y más de 2 °C es muy fuerte”.

“En la última actualización que comunicamos al país, ya la mayor probabilidad se ubica sobre fuerte y muy fuerte. Sin embargo, también hemos emitido un mensaje importante sobre la situación climática. El fenómeno de El Niño no es lo único que modula las precipitaciones y las temperaturas en el país”, indicó Echeverry, haciendo referencia a la variabilidad climática inmediata, las olas de calor y la temporada de ciclones.
SEMANA le consultó a la directora por las zonas donde puede haber mayor afectación a razón del fenómeno de El Niño en Colombia; esto respondió:
“Histórica o estadísticamente, las áreas que más se ven afectadas son la región andina y la región caribe, que es donde además se concentra el PIB de Colombia, donde se concentran los embalses, donde se concentra el sector productivo y demás; incluso, el Pacífico también se ve afectado. Disminuyen las precipitaciones y aumenta la temperatura, pero eso no significa que un municipio como Lloró (Chocó), donde llueve todos los días del año, vaya a quedar como la Alta Guajira, solo que va a llover menos de lo normal. Y eso también es un mensaje importante. El fenómeno no es homogéneo en todo el país. O sea, no es que llegue como un interruptor, se apaguen las lluvias, se fue todo, se aumentó la temperatura y todo el país, Bogotá queda a 40 grados como Valledupar. Eso no pasa. En cada sector, el impacto es diferencial porque es un fenómeno que se superpone a otros fenómenos de variabilidad, no los reemplaza”.
En las últimas semanas, el país ha visto muy cambiantes sus climas, pasando de olas de calor a lluvias torrenciales en cuestión de días, sin embargo, lo más destacado es que en esos momentos donde la temperatura se incrementa, se han venido alcanzando récords en diferentes zonas del país. Por ello, se le preguntó a Echeverry si era probable que durante el fenómeno se consigan más registros así:
“Sí, es muy probable que se alcancen récords de temperatura. Pero no solamente durante un Niño se pueden alcanzar récords. No se debe solamente al fenómeno, puede deberse a otras situaciones enmarcadas dentro de una crisis climática”.

Finalmente, la directora del IDEAM señaló que el cambio climático ha dictado sentencia en la forma que se estudian estas anomalías meteorológicas: “En el marco global en el que se instala este fenómeno, es con una temperatura media del planeta más alta, tanto atmosférica como oceánica. Hoy en día los océanos también están calientes. Y sobre ese marco se está instalando el fenómeno de El Niño, entonces tenemos más incertidumbre”.
Ahora bien, enfocando la situación hacia el “Súperniño” o Niño severo, que aún no es una realidad, Camilo Prieto, experto en cambio climático, habló con SEMANA al respecto, evaluando posibilidades y riesgos detrás de este evento natural de poca repetición en el globo terráqueo: “Me preocupa muchísimo que la probabilidad de ‘Superniño’ para enero del próximo año ya está llegando al 30%. Y eso es muy relevante. Siempre que se hacen predicciones climatológicas, se habla en términos de probabilidades. Esto no es un sí o un no".
“Si se llega a consolidar un Súperniño, el asunto es distinto. Porque lo puedo decir con toda claridad a la audiencia: Colombia no está preparada para un probable superniño. No tenemos las herramientas. De hecho, cuando uno mira cómo se modelan los eventos climatológicos en el país, ni siquiera se ha contemplado esa probabilidad", complementó.
Y concluyó señalando las razones detrás de esa falta de preparación, principalmente a nivel energético: “Nos coge tan mal parqueados porque Colombia está operando al límite energético. Estamos operando al límite. Cada vez estamos importando más gas natural licuado porque no tenemos reservas suficientes en el país. La capacidad de importar gas del país está llegando al límite. Por eso se aprobó con urgencia otro proyecto de regasificación en La Guajira. Entonces, ¿qué ocurre? Que en esa medida, el país puede entrar en un estrés térmico y en un estrés energético que nos lleva a apagarnos”.

