Una de las experiencias más fascinantes que puede vivir una persona es observar una ballena en libertad. Ver cómo emerge de forma inesperada a la superficie, expulsa un potente chorro de aire por su espiráculo o golpea el agua con su enorme cola.
Su imponente tamaño, su comportamiento y la vida que llevan en las profundidades del océano han despertado durante décadas el interés de científicos y amantes de la naturaleza.

Entre los aspectos que más curiosidad generan está la forma en que algunas nadan. Sin embargo, este comportamiento no se observa en todas las especies, sino únicamente en la ballena franca austral (Eubalaena australis), protagonista de un reciente estudio internacional publicado en la revista Mammalian Biology.
La investigación reveló que la llamativa postura invertida que adoptan no es señal de enfermedad, como se creyó en un principio, sino una estrategia para ahorrar energía.
Los científicos concluyeron que las hembras, especialmente aquellas que están criando a sus ballenatos, permanecen boca abajo mientras descansan para afrontar el enorme desgaste físico que supone alimentar y cuidar a sus crías.
Los expertos explicaron que las madres de ballena franca austral dependen exclusivamente de las reservas de grasa acumuladas antes de la temporada de reproducción, ya que durante este periodo ayunan mientras amamantan a sus crías.
Además, observaron que algunas adoptan esta posición invertida para limitar el acceso de los ballenatos a la leche y regular la lactancia. Las crías, por su parte, pasan cerca del 13 % del tiempo descansando, casi siempre junto a sus madres.

Al tratarse de especies que basan la reproducción en la energía almacenada en forma de grasa, las hembras deben encontrar un equilibrio entre alimentar a sus crías y conservar suficientes recursos para mantenerse saludables y reproducirse nuevamente en el futuro.
Hasta ahora se conocía poco sobre los comportamientos que ayudan a las madres a reducir el gasto energético durante la lactancia.
La hipótesis del equipo era que, conforme las madres fueran perdiendo condición corporal, aumentarían el tiempo dedicado al descanso, especialmente en posición boca abajo. En contraste, esperaban que las crías descansaran menos y pasaran más tiempo alimentándose, ya que sus necesidades energéticas aumentan a medida que crecen.
Lo que descubrieron los científicos
La investigación se desarrolló entre junio y septiembre de 2021 en Head of Bight, considerada la principal zona de reproducción de la ballena franca austral en Australia. Al tratarse de un área protegida, donde están restringidas las embarcaciones y otras actividades humanas, los científicos pudieron observar el comportamiento natural de estos animales con una mínima interferencia.
Para el estudio se realizaron 479 vuelos con drones, de los cuales 342 cumplieron los criterios necesarios para el análisis. Gracias a estas observaciones fue posible seguir a 59 parejas de madres y crías, cada una monitoreada, en promedio, durante cinco sesiones a lo largo de la temporada reproductiva.

Finalmente, los investigadores concluyeron que tanto las madres como las crías mantienen comportamientos de conservación de energía durante toda la temporada de reproducción. Las hembras con crías recién nacidas incrementan sus periodos de descanso para preservar sus reservas, mientras que los ballenatos suelen permanecer junto a ellas durante esos momentos.
Además, el descanso boca abajo está estrechamente relacionado con la lactancia y con la condición física de la madre, lo que demuestra que esta peculiar postura forma parte de una sofisticada estrategia para administrar la energía y garantizar tanto la supervivencia de las crías como la de las propias hembras durante una de las etapas más exigentes de su ciclo de vida.
