El espacio siempre ha sido considerado un lugar misterioso, lleno de enigmas que ni siquiera los expertos han logrado descifrar por completo. Sin embargo, hay algo indiscutible: los espectáculos y maravillas que, en determinados momentos, es capaz de ofrecer. Precisamente uno de estos fenómenos, ocurrido hace pocos días, ha causado sensación en redes sociales.
Entre los eventos que más asombran a quienes admiran la naturaleza en su máxima expresión se encuentran las auroras boreales, un impresionante espectáculo de luces que se manifiesta en el cielo y que está estrechamente relacionado con la actividad solar.

“Las luces se originan por la interacción entre el campo magnético terrestre y las partículas cargadas de la atmósfera solar que entran en ella. Una llamarada solar (partículas energéticas del sol) flota en el espacio arrastrada por el viento solar, penetrando finalmente el campo magnético terrestre. Los electrones en el campo magnético rozan los átomos de oxígeno o las moléculas de nitrógeno en la atmósfera terrestre”, explica la Michigan Technological University.

Presenciar este fenómeno es todo un privilegio, y eso fue precisamente lo que vivió el cosmonauta ruso Sergey Kud-Sverchkov, quien logró observarlo desde el espacio. Las imágenes captadas han generado asombro por su espectacularidad. Según una publicación en Instagram de la cuenta @friendsofnasa, las fotografías fueron tomadas durante una de las tormentas solares más intensas registradas hasta ahora, de acuerdo con el Centro de Predicción del Clima Espacial de Estados Unidos.

Desde una altitud superior a los 400 kilómetros, el astronauta registró una aurora boreal desplegándose sobre la Tierra, con hipnóticas luces verdes y rojas que ondulan como olas en la atmósfera.
Absolutely stunning footage of last night’s geomagnetic storm as seen from the ISS.
— Volcaholic 🌋 (@volcaholic1) January 20, 2026
Russian cosmonaut Sergey Kud-Sverchkov said it was like flying straight through them.pic.twitter.com/OrQko80SMc
Las tormentas de radiación solar se producen cuando potentes erupciones magnéticas del Sol aceleran partículas cargadas —principalmente protones— hasta velocidades cercanas a la de la luz. Estas partículas pueden llegar a la Tierra en cuestión de minutos y, al atravesar la magnetosfera, son guiadas por el campo magnético hacia la atmósfera, especialmente en las regiones cercanas a los polos.
