Cada 28 de diciembre, millones de personas conmemoran el Día de los Santos Inocentes enviando mensajes creativos y bromas a través de WhatsApp. Desde hace tiempo, esta plataforma se consolidó como el medio preferido para compartir ocurrencias entre amigos y familiares, gracias a la rapidez con la que circula la información y al amplio alcance de los chats.
Para este año, la imaginación digital y las herramientas de mensajería más avanzadas abren la puerta a inocentadas cada vez más elaboradas, aunque siempre resulta fundamental actuar con prudencia, respeto y empatía al momento de decidir a quién y de qué manera hacer la broma.

¿Cómo bromear por WhatsApp?
La primera opción es agregar por unos instantes a una persona poco habitual en un grupo de amigos —como un exnovio, un colega de oficina o un contacto inesperado— y esperar la reacción. Es clave explicar de inmediato a los integrantes del grupo que se trata de una broma y confirmar que todos lo asuman con buen humor, para prevenir malentendidos o tensiones.

Otra buena alternativa para enviar a amigos o familiares es mandar un mensaje formado únicamente por espacios, de modo que parezca que oculta algo intrigante. Quien lo reciba tendrá que pulsar varias veces la opción “Ver más” y, al final, descubrirá que no hay ningún contenido.
Por su parte, si la persona quiere crear un espacio de intriga, puede escribir a un contacto asegurando que debe contarle algo muy importante. Puede dejar entrever un supuesto enamoramiento o un secreto inesperado y prolongar el suspenso antes de aclarar que todo era una broma. Para darle más énfasis, puede recurrir a notas de voz y actuar con cautela, seleccionando bien a la persona para evitar incomodidad.

Finalmente, otra buena opción es contactar a alguien asegurando que halló un celular extraviado y que está buscando a su dueño. Para hacer la historia más convincente, puede enviar notas de voz usando acentos distintos o adoptando un tono excesivamente formal. Eso sí, preferiblemente hacerlo con una persona que tenga buen humor para no generar confusión cuando se revele que se trataba de una inocentada.
