El celular suena una y otra vez. Algunos cuelgan sin contestar, mientras que otros responden sin saber de dónde proviene la llamada. Esta es una situación cotidiana para millones de personas, y aunque se ha normalizado, lo cierto es que algunas de estas llamadas pueden provenir de criminales que buscan robar datos o, en casos menos graves, de empresas intentando vender algún tipo de servicio.
Este fenómeno se conoce como llamadas spam, y en los últimos años se ha convertido en un problema creciente, dado que interrumpe la tranquilidad de los usuarios. Pueden aparecer en cualquier momento: mientras se trabaja, se realiza una actividad importante o simplemente se descansa.
Aunque muchas de estas son parte de campañas de marketing de distintas compañías, algunas son intentos de estafa conocidos como vishing (phishing por voz). En estos casos, los delincuentes se hacen pasar por bancos, empresas reconocidas o incluso autoridades, con el objetivo de obtener información personal y financiera. Con datos como números de documento, contraseñas o códigos enviados por mensaje de texto, los estafadores pueden cometer fraudes que afectan directamente el dinero y la identidad de las víctimas.

“Estas llamadas fraudulentas utilizan tácticas de ingeniería social, similares al phishing, para crear escenarios falsos donde el estafador se hace pasar por alguien que no es. Las llamadas pueden ser realizadas por una persona real o reproducir un mensaje pregrabado en una llamada automatizada, conocida como robocall”, explican desde Keeper Security.

¿Cómo saber si una llamada es spam?
Los expertos recomiendan prestar atención a varias señales de alerta:
- Que el teléfono marque la llamada como posible spam.
- Que provenga de un número desconocido o no solicitado.
- Que al contestar se reproduzca un mensaje pregrabado.
También debe desconfiar si quien llama solicita información personal, como datos bancarios o números de identificación, ya que las empresas legítimas rara vez piden estos datos por teléfono.
Otras señales claras incluyen:
- Intentos de generar urgencia mediante supuestas amenazas, multas o problemas técnicos.
- Ofertas demasiado buenas para ser ciertas, como premios o grandes descuentos inesperados.
- Solicitudes de pagos, especialmente a través de métodos inusuales como tarjetas regalo.

¿Qué hacer para reducir las llamadas spam?
Una manera efectiva de disminuir estas llamadas es cuidar dónde y cómo se comparte su número de teléfono. Muchas veces, los números terminan en bases de datos comerciales cuando se registran en promociones dudosas, se aceptan términos sin leer o se publican en redes sociales. Al ser más selectivo y consciente sobre la información que se proporciona, se reduce significativamente la posibilidad de recibir llamadas no deseadas.
