La era digital y los avances tecnológicos también han abierto la puerta a nuevas modalidades de delito. Los ciberdelincuentes buscan vulnerar dispositivos y cuentas con el objetivo de obtener datos personales que luego utilizan para cometer estafas, fraudes, suplantación de identidad y otros delitos informáticos.
Aunque hoy existen múltiples herramientas de seguridad, ningún usuario está completamente exento de riesgo. Sin embargo, sí es posible adoptar medidas para reducir el impacto de un ataque e incluso detenerlo a tiempo.
Una de las técnicas más comunes es el phishing. Esta modalidad consiste en el envío de correos electrónicos, mensajes de texto o enlaces falsos que aparentan provenir de bancos, plataformas digitales o entidades reconocidas. Al hacer clic, la víctima es redirigida a una página que imita a la original e ingresa allí sus datos sin sospechar que están siendo capturados por los delincuentes.

Otra práctica frecuente es la suplantación de identidad en aplicaciones de mensajería. Los atacantes clonan perfiles o toman el control de cuentas para hacerse pasar por la víctima y solicitar dinero a sus contactos. En muchos casos, utilizan códigos de verificación enviados por SMS para apropiarse completamente de la cuenta.
Frente a este escenario, los expertos de ESET advierten que la rapidez de reacción es clave, especialmente durante los primeros 15 minutos tras detectar el incidente.

Ante un hackeo, cada minuto cuenta. Lo primero es contener el daño: desconectar el dispositivo de internet —tanto wifi como datos móviles— y, si se trata de una cuenta en línea (correo, red social o servicio bancario), cerrar sesión en todos los dispositivos desde las opciones de seguridad que ofrezca la plataforma. En esta fase no se recomienda eliminar información, ya que puede servir como evidencia para evaluar el alcance del ataque.
El siguiente paso es asegurar el acceso. Esto implica cambiar de inmediato la contraseña desde un equipo confiable y crear una clave única y robusta. También es fundamental activar la verificación en dos pasos (2FA), cerrar sesiones activas y revocar permisos concedidos a aplicaciones vinculadas a la cuenta comprometida.
Después, conviene revisar otras cuentas, sobre todo si se reutilizaba la misma contraseña. En ese caso, es necesario actualizar todas las claves para evitar un efecto dominó. Además, se debe comprobar que no se hayan modificado datos de contacto, enviado mensajes sospechosos o realizado compras y movimientos no autorizados. Revisar el historial de inicios de sesión y la actividad reciente ayuda a detectar accesos indebidos.

El correo electrónico requiere especial atención, ya que suele ser la puerta de entrada para recuperar otras cuentas. Si un atacante controla el correo, puede restablecer contraseñas y retomar el acceso a otros servicios. Por eso, protegerlo debe ser una prioridad.
Finalmente, es recomendable escanear y limpiar el dispositivo afectado mediante un análisis de seguridad completo, eliminar programas o extensiones desconocidas y actualizar el sistema operativo y las aplicaciones instaladas.

Actuar con rapidez también implica informar a los contactos, ya que el atacante podría intentar estafarlos en nombre de la víctima. Asimismo, es necesario reportar el incidente a la plataforma correspondiente y, si involucra servicios financieros, comunicarse de inmediato con la entidad para bloquear operaciones y monitorear posibles movimientos sospechosos.
